PP Vox derecha: Feijóo y Abascal libran la batalla del voto a tres semanas del 29-N

Los sondeos sitúan a más de 1,5 millones de votantes en tránsito entre ambos partidos, con un trasvase muy favorable al PP. Génova confía en que la expectativa de Gobierno pese más que la intensidad del cambio que ofrece Vox.

La batalla PP-Vox por el voto de la derecha entra en su tramo decisivo a tres semanas del 29-N. Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal escenificaron el martes un pulso silencioso por el mismo electorado, con mensajes lanzados casi a la misma hora y una coincidencia de fondo: ambos creen que la suma de la derecha sigue abierta.

El primero en mover ficha fue el presidente nacional del Partido Popular. En un desayuno informativo organizado por Europa Press, Feijóo reclamó ‘un mandato claro para hacer posible la reconstrucción nacional que el país necesita. Minutos después, en una entrevista en Telecinco, el líder de Vox pidió el ‘respaldo de los españoles que quieran un cambio más contundente’ y añadió: ‘No simplemente que hablemos de gestión, sino un cambio de rumbo político’.

La elección del vocabulario no es casual. Génova ha convertido la gestión en el eje de su discurso desde el arranque de la precampaña, con el argumento de que once comunidades autónomas y los grandes ayuntamientos populares son el escaparate de una alternativa solvente. Feijóo definió su petición así: ‘Un mandato claro es aquel en el que el presidente tiene un grupo parlamentario en las dos cámaras que respalda al Gobierno. Lo contrario, dijo, es ‘la componenda permanente, la discusión, el acuerdo in extremis‘.

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Del ‘mandato claro’ al ‘cambio contundente’: qué se juega cada uno

Abascal, sin haber escuchado probablemente al popular, rebatió ese marco con el ejemplo de los cuatro gobiernos de coalición ya sellados con el PP en comunidades autónomas. No se mostró del todo ‘satisfecho’ con las medidas impulsadas allí y trasladó a su electorado un mensaje implícito: ‘Si nos dan un mayor respaldo, cambiarán más cosas’. Vox pide peso en la ecuación; el PP pide mayoría suficiente para no depender de nadie.

Las diferencias de fondo asoman al bajar al detalle. El líder de Vox abogó por ‘hacer un drástico recorte de todo aquello que los españoles no deberían pagar’, con mención expresa al ‘gasto ideológico’ y a las aportaciones públicas a sindicatos, patronal, partidos, y asociaciones subvencionadas. El acuerdo con el PP es parcial: ambas formaciones han pactado en cuatro comunidades reducir a la mitad las transferencias a los agentes sociales y empresariales, pero la profundidad del tijeretazo sigue separando sus posiciones.

Feijóo, de hecho, optó por el tono conciliador con los sindicatos en plena convocatoria de huelga general: pidió su desconvocatoria y dejó claro que no quiere abrir ningún frente con ellos por ese motivo. Es una estética distinta de la de Abascal —gestión frente a ruptura— que también se aprecia en el gasto ideológico, donde los populares rechazan determinadas políticas verdes y climáticas pero no acompañan a Vox en su cuestionamiento global del gasto de género.

El PP no reclama el voto para contener a Vox, sino para gobernar sin depender cada trimestre del permiso de sus socios.

Hay un terreno en el que las dos derechas han convergido de forma visible: la inmigración. Abascal lo reconoció sin rodeos: ‘Feijóo y el PP llevan un tiempo cambiando de posición en materia de inmigración. Yo no me voy a enfadar porque se acerque más a las posiciones de Vox’. El endurecimiento del discurso popular en los últimos meses ha ido en paralelo a la normalización de la relación con la sede de Bambú, y ese movimiento tiene rédito: desactiva el arma que el PSOE utilizó en 2023.

El propio líder de Vox lo celebró: ‘Ahora no tiene la ayuda del PP en aquel miedo. Y en el año 2023 sí la tuvo’. Ahí está la clave de la tregua implícita que ambos mantienen en esta precampaña, muy lejos del choque en canal de las campañas autonómicas de principios de año. Ninguno quiere repetir aquel espectáculo.

Los 1,5 millones de votantes que decidirán la suma de la derecha

suma de la derecha

Los números explican la prudencia. La última encuesta de Sigma Dos para EL MUNDO sitúa en más de 1,5 millones los votantes en tránsito entre ambos partidos: 1,3 millones recorren el camino de Vox hacia el PP, mientras que 200.000 hacen el inverso. Es un trasvase desigual que conviene leer con cautela —las encuestas son fotografías, no profecías—, pero dibuja un electorado de centro-derecha que premia la expectativa de Gobierno antes que la protesta pura.

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De ahí la pelea por el relato de la utilidad. Feijóo insiste en que la reconstrucción exige mayorías estables en el Congreso y en el Senado; Abascal responde que la intensidad del cambio depende del tamaño de su grupo. Son dos formas de pedir lo mismo al mismo electorado y de repartirse un espacio que, en cuatro comunidades, ya gobiernan juntos.

La precampaña entra así en su fase de mayor exigencia: fijar posiciones sin romper la tregua. El 29-N decidirá cuál de las dos lecturas pesa más.

El Eje del Poder Popular

En Génova la lectura es que esta campaña no va de ideología sino de estructura. Los barones que gobiernan en coalición con Vox —Carlos Mazón en la Comunidad Valenciana, Jorge Azcón en Aragón, María Guardiola en Extremadura y Fernando López Miras en Murcia— han funcionado durante tres años como laboratorio de esa relación, con resultados desiguales y una lección repetida: los acuerdos se sostienen cuando el PP conserva la iniciativa presupuestaria y la interlocución institucional. Ese es el argumento que la dirección nacional traslada a sus federaciones.

En paralelo, el Grupo Parlamentario Popular activa su maquinaria en el Congreso y, sobre todo, en el Senado, donde la mayoría absoluta popular permite fijar posición sobre cualquier ley que llegue del Gobierno y marcar el terreno. La lectura a medio plazo es nítida: si la suma de la derecha se resuelve con una mayoría sólida del PP, Génova podrá gobernar sin cesiones permanentes y sin que cada Presupuesto sea una subasta. Si no, el escenario de ‘componenda permanente’ que Feijóo describió el martes dejará de ser una advertencia retórica.

El precedente de 2023, cuando el PSOE capitalizó el miedo a Vox, sigue presente en la sede de la calle Génova 13. De ahí la normalización calculada de la relación con Bambú y el giro migratorio de los últimos meses. Madrid y Andalucía seguirán ejerciendo de escaparate fiscal en las semanas que restan; el mensaje es que el centro-derecha ya sabe gobernar y que solo le falta el número.

🏛️ El Apunte de Génova

  • Mensaje fuerza: Mayoría suficiente para gobernar sin componendas: la gestión como alternativa frente a la intensidad que ofrece Vox.
  • Protagonista: Alberto Núñez Feijóo (presidente nacional del Partido Popular).
  • Próximo hito: Cita con las urnas el 29-N, con la precampaña de Génova y Bambú ya en su tramo final.