Carlos Cuerpo acumula Transportes tras la dimisión de Puente y Galicia se queda sin interlocutor fijo para el AVE y las cercanías.
Un real decreto en el BOE y un mandato que caduca el 29-N
Carlos Cuerpo suma desde este miércoles la cartera de Transportes y Movilidad Sostenible a su vicepresidencia primera y al Ministerio de Economía, Comercio y Empresa. Lo anunció Pedro Sánchez en una comparecencia institucional desde el Palacio de La Moncloa, minutos después de que Óscar Puente formalizara su dimisión. El real decreto con el traspaso de funciones se publica esta misma mañana en una edición extraordinaria del Boletín Oficial del Estado.
La fórmula elegida es de transitoriedad pura. Cuerpo gestionará Transportes hasta el Gobierno que salga de las elecciones del 29 de noviembre, con un encargo explícito: dar continuidad a las reformas, atender a los afectados por el siniestro de Urda y normalizar el servicio de alta velocidad. «Estoy convencido de que hará un gran trabajo», dijo Sánchez, que subrayó su «enorme capacidad de gestión, la integridad y el talante».
La salida de Óscar Puente cierra tres años de mandato —llegó a Transportes en noviembre de 2023— y se produce después de que compareciera en la Diputación Permanente del Congreso para explicar los dos siniestros ferroviarios, con 114 víctimas mortales, 69 de ellas en Urda (Toledo). Allí anunció su dimisión como miembro del Gobierno y como candidato del PSOE en las elecciones del 29-N. Sánchez le agradeció que haya «dado la cara» y su «empatía con las víctimas».
Para Galicia, el movimiento cambia la cara visible pero no el expediente. El AVE gallego, en servicio desde diciembre de 2021 por la ruta Olmedo-Zamora-Ourense, arrastra una lista de flecos que llevan años en la carpeta del ministerio: la salida sur de Vigo hacia Portugal, la conexión Ourense-Monforte-Lugo, y la mejora del corredor atlántico. A eso se suman las cercanías de Vigo, A Coruña y Ferrol, la red que sostiene los desplazamientos diarios de decenas de miles de personas.
En Galicia la alta velocidad llegó con años de retraso, y la sensación de que cada relevo ministerial reinicia el calendario sigue intacta.
Sin un titular estable en Transportes, la interlocución con la Xunta de Galicia (el gobierno autonómico con sede en Santiago de Compostela) queda en manos de un ministro que, además, lleva Economía. Y en el Parlamento de Galicia (la cámara legislativa unicameral, con 75 deputados) el tren ha funcionado durante años como termómetro de gestión enfrentada.
El patrón se repite: la Xunta atribuye al Ministerio los retrasos de ejecución; el Gobierno central recuerda que buena parte de la inversión es estatal. Ninguno de los dos firma los calendarios que promete. La Xunta ha convertido la reivindicación ferroviaria en un ritual de cada temporada política, y esa es la anomalía que el relevo de este miércoles deja a la vista, a menos de un mes de las urnas.
Lo que queda en el aire: el AVE, las cercanías y el interlocutor de la Xunta

Cuerpo llega con perfil técnico y con una debilidad evidente: gobierna en funciones ampliadas. Un ministro provisional no toma decisiones impopulares a tres semanas de una cita electoral. Y lo pendiente en Galicia es exactamente de ese tipo: priorizar una obra sobre otra, fijar frecuencias, adjudicar material rodante o cerrar un calendario plurianual de inversión.
La política gallega ya vive en clave 29-N. El PPdeG (el Partido Popular de Galicia, que gobierna la Xunta con mayoría absoluta) llega con el argumento de la estabilidad; el BNG (el Bloque Nacionalista Galego, primera fuerza de la oposición desde 2024) ha situado el tren y la movilidad en el centro de su discurso parlamentario; y el PSdeG busca rehacer su perfil tras el mal resultado de 2024.
Hay además un factor que afecta de lleno a la comunidad: la concentración de carteras. Economía y Transportes en la misma mano significa que quien decide el marco económico decide también la inversión ferroviaria. Para una región que depende del corredor atlántico y del transporte de mercancías hacia Portugal, esa simetría puede ser una ventaja o un cuello de botella, según cómo se reparta el trabajo interno del ministerio.
El Laboratorio Gallego
El PPdeG gobierna Galicia con mayoría absoluta desde 2009 y ha hecho de la estabilidad su principal argumento. Alfonso Rueda preside la Xunta desde 2022 y afronta el tramo final del mandato sin calendario electoral a la vista; enfrente, el BNG se ha consolidado como primera fuerza de la oposición y el PSdeG libra una reconstrucción lenta. Cada decisión que baja de Madrid se lee en clave interna.
La dimensión nacional es casi mecánica. Alberto Núñez Feijóo presidió la Xunta entre 2009 y 2022, los mismos años en que se encallaron los últimos tramos del AVE gallego, que no alcanzó Ourense hasta diciembre de 2021. Ahora lidera el PP y afronta el 29-N con el argumento de la gestión, mientras el PSOE exhibe la dimisión de Puente como prueba de responsabilidad institucional. Galicia aporta 23 diputados al Congreso.
La proyección inmediata es concreta: la campaña del 29-N, la formación del Gobierno en diciembre y la primera reunión que el nuevo titular de Transportes celebre con la Xunta. Mientras tanto, el Consello de Goberno autonómico seguirá aprobando convenios que necesitan contraparte estatal. El riesgo es evidente: un interinaje de seis semanas puede convertirse en un semestre perdido.
Ficha del Caso
- El caso: Carlos Cuerpo asume la cartera de Transportes de forma transitoria tras la dimisión de Óscar Puente, con el AVE gallego y las cercanías de Galicia pendientes de decisiones y de un interlocutor estable.
- Datos importantes: real decreto publicado el 4 de noviembre en el BOE; gestión transitoria hasta el Gobierno que salga de las elecciones del 29-N; Puente dirigió Transportes desde noviembre de 2023; 114 víctimas mortales en los dos siniestros ferroviarios, 69 en Urda (Toledo); Galicia elige 23 diputados.
- Resumen: El relevo no altera los expedientes ferroviarios gallegos, pero sí su ritmo: un ministro provisional con Economía a cuestas difícilmente cerrará calendarios antes del 29-N. La lectura nacional pasa por Feijóo, que gobernó Galicia durante los años en que el AVE se encalló.

