UPN registró este miércoles una enmienda a la totalidad al proyecto de Presupuestos de Navarra para 2027, que la formación regionalista considera continuista. El grupo parlamentario sostiene que las cuentas ‘persisten en el error’ de los ejercicios anteriores e inciden ‘en lo mismo que no ha dado buenos resultados para los ciudadanos’, según la nota difundida por el partido.
Las cinco objeciones al proyecto para 2027
El texto presentado por UPN en el Parlamento de Navarra se apoya en cinco objeciones principales, según el comunicado del grupo. La formación defiende que los Presupuestos Generales deben traducir los recursos públicos en ‘mejoras concretas’ para los ciudadanos y vincular cada partida a objetivos medibles. ‘No basta con aumentar el gasto’, subraya.
La primera objeción afecta al equilibrio entre el funcionamiento de la Administración y la inversión. Los regionalistas reclaman ‘una respuesta estructural que preserve la capacidad inversora con recursos propios y una programación plurianual fiable’. Advierten, además, de que ‘anunciar un plan adicional financiado con remanentes no sustituye la obligación de ofrecer una visión integrada, fiable y sostenible de las inversiones’.
El segundo bloque se centra en cómo se evalúan los servicios públicos. UPN pide compromisos sobre tiempos de atención sanitaria y cobertura de profesionales, sobre plazos de resolución y prestaciones disponibles en dependencia, discapacidad y atención a las personas mayores, y objetivos medibles en educación que reviertan los últimos datos del informe PISA.
La vivienda concentra la tercera objeción. La formación sostiene que la política del Ejecutivo foral en esta materia ‘ha sido un absoluto fracaso’ y que ampliar el patrimonio público mediante la compra de inmuebles ‘no equivale necesariamente a ampliar la oferta total disponible’. Su receta pasa por suelo preparado, urbanización, construcción de vivienda protegida y seguridad jurídica que facilite el alquiler.
Las dos últimas objeciones apuntan a la estrategia económica y a las infraestructuras. UPN vincula la necesidad de un proyecto duradero a la finalización de la financiación europea extraordinaria, que ‘obliga a seleccionar programas por su utilidad’, y reclama estabilidad para la industria, los autónomos, el comercio y el sector agroalimentario. En infraestructuras cita la falta de concreción para la segunda fase del Canal de Navarra, la despoblación y, el equilibrio territorial. Añade un control más exigente de la contratación y del gasto.
La enmienda se sostiene en cinco objeciones, de la inversión a las infraestructuras, y suma exigencias de control del gasto y de revisión fiscal.
El trámite que abre la negociación en la Cámara foral
La enmienda a la totalidad permite al grupo proponente devolver el proyecto al Gobierno y exigir un texto alternativo. Su debate se celebra en el pleno y solo prospera si reúne más votos a favor que en contra en una cámara de 50 escaños. El proyecto deberá superar después la comisión parlamentaria correspondiente y la votación final del Parlamento de Navarra, donde UPN ejerce la oposición.
En paralelo, la formación foralista reclama ‘revisar el esfuerzo que se exige a las familias’. Argumenta que la política fiscal que acompaña a las cuentas debe impedir que los aumentos nominales de renta provocados por la inflación se conviertan en una mayor carga tributaria ‘sin una mejora real de capacidad económica’. Su propuesta pasa por revisar el modelo fiscal navarro para ampliar el poder adquisitivo de las familias y mejorar la competitividad del tejido empresarial y de los autónomos.
El calendario y el peso del régimen foral
El proyecto afronta un recorrido con fecha límite. Si las cuentas no están aprobadas antes del 31 de diciembre de 2026, Navarra prorrogará de forma automática los presupuestos de 2026, un mecanismo que mantiene la actividad ordinaria pero deja sin efecto las partidas nuevas. La tramitación se desarrolla, además, en el último ejercicio completo de la legislatura, con elecciones autonómicas previstas para 2027.
La discusión tiene un encaje singular en el régimen foral navarro. Navarra no se financia a través del sistema autonómico común: recauda sus propios tributos y aporta al Estado una cantidad por las competencias no asumidas, fijada en el Convenio Económico. Ese marco bilateral no se modifica con la ley de presupuestos, pero condiciona la capacidad de gasto: a diferencia de las comunidades de régimen común, la Comunidad foral no depende de las entregas a cuenta del sistema de financiación y su margen está ligado a su propia recaudación.
El primer examen parlamentario del proyecto será el debate de la enmienda a la totalidad, del que depende que las cuentas sigan su tramitación o vuelvan al Gobierno de Navarra. Si la enmienda decae, el texto continuará su recorrido en comisión con el objetivo de estar aprobado antes del 31 de diciembre. La presentación de la enmienda la publicó Diario de Navarra este miércoles.

