La fuente de borosilicato para airfryer de Alcampo cuesta 11,99 euros y resuelve el problema más viejo de la freidora: todo lo que lleva salsa acaba en la rejilla.
Por qué el borosilicato y no cualquier molde
El mérito no está en el precio ni en la etiqueta, sino en el material. El vidrio de borosilicato soporta el choque térmico sin partirse: aguanta de -40 ºC a 230 ºC, así que pasa del congelador al horno sin drama y del horno a la nevera sin quejas. Dentro de una freidora de aire eso se traduce en algo muy concreto: puedes gratinar sin miedo a que la resistencia, que golpea seco desde arriba, te reviente el fondo del recipiente.
Hablamos de un litro de capacidad. No esperes una bandeja familiar: da para una ración generosa o dos ajustadas. Lo que cambia no es el volumen, sino la forma de cocinar. Donde la cesta te obligaba a cocinar piezas sueltas que se secan, el molde te deja montar un plato con su jugo, su salsa y su costra por encima.
Y hay una ventaja que no aparece en la caja: la cesta se queda limpia. Cero grasa chorreando por la rejilla, cero fregar media freidora cada noche. Menos lavados significa también menos desgaste de la capa antiadherente, que es lo primero que se muere en estos electrodomésticos.
Cabe en cualquier freidora de más de un litro y sirve igual en microondas, en horno de convección o en un horno de sobremesa. Se vende en la web y las tiendas de Alcampo por 11,99 euros, aunque la disponibilidad de menaje cambia según el centro y según la campaña.
En la práctica se usa para lo que la cesta nunca hizo bien: muslos de pollo con patata, un salmón con verduras, lasaña de sobras o berenjenas gratinadas. Platos hondos, con líquido, que necesitan paredes. Si cocinas para cuatro, este no es tu molde. Si cocinas para uno o dos y estás harto de guarniciones resecas, sí.
Ojo con la temperatura. El aire de la freidora es más agresivo que el de un horno doméstico y seca la superficie antes de que el interior termine. La costra se dora rápido y el centro se queda frío. Ese es el error número uno con cualquier molde dentro de una airfryer.
El accesorio no cocina mejor que la freidora: solo evita que la salsa se pierda por la rejilla y que friegues media cesta cada noche.
El secreto del éxito
- Baja 10 ºC la receta: si tu receta de horno pide 190 ºC, pon 180 ºC en la freidora. El aire circula forzado y concentrado, y la superficie se dora mucho antes.
- Deja un dedo libre: no pases de dos tercios de la capacidad, unos 600-700 g de ingredientes sólidos. El aire necesita subir por los laterales o el gratinado se cuece a medias.
- Cinco minutos de reposo: saca el molde y espera antes de servir. El calor residual acaba de cuajar el centro y el corte queda limpio en lugar de deshacerse.
Ingredientes (para el molde de un litro)
- 250 g de muslo de pollo deshuesado
- 1 calabacín pequeño (unos 150 g)
- 1 pimiento rojo (unos 120 g)
- 1 cebolla mediana
- 2 dientes de ajo
- 100 ml de nata para cocinar (o leche evaporada)
- 60 g de queso rallado tipo emmental o gruyère
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- Sal, pimienta negra y una pizca de pimentón dulce
Paso a paso: gratinado de pollo y verduras para un molde de litro
Precalienta la freidora vacía 3 minutos a 180 ºC. Mientras, sofríe la cebolla y el ajo picados en una sartén con una cucharada de aceite, cinco minutos a fuego medio, hasta que estén transparentes y huelan dulces. No hace falta que se doren: todavía les esperan 25 minutos de calor.
Extiende el sofrito en el fondo del molde, coloca el pollo encima en una sola capa y reparte el calabacín y el pimiento en tiras gruesas. Si te has pasado de volumen, retira una cuarta parte a un táper y guárdala para otra tanda: forzar el molde es la vía rápida a un guiso aguado.
Bate la nata con el pimentón, la sal y una vuelta de pimienta y viértela por encima sin cubrir del todo las verduras. Termina con el queso repartido en superficie. El queso no es decoración: es la capa que se dora y protege el relleno de la corriente de aire.
Hornea 22-25 minutos a 180 ºC y sube a 200 ºC los últimos 5, solo hasta que la superficie chisporrotee y tome color. Sabrás que está en su punto cuando al pinchar el pollo salga jugo transparente y el borde del gratinado se separe ligeramente de la pared del molde. Sácalo con cuidado, que las asas queman, y déjalo reposar 5 minutos antes de servir.
Variaciones y maridaje
Con este gratinado funciona un blanco con algo de crianza o un rosado seco y fresco; la untuosidad del queso pide acidez, no más grasa. Si no bebes alcohol, agua con gas y una rodaja de limón cumple de sobra.
Versión ligera: cambia la nata por leche evaporada y la mitad del queso por mozzarella. Pierdes untuosidad, ganas ligereza, y la receta ya es sin gluten de serie. Para conservarlo, nevera tres días en un recipiente hermético y congelador hasta dos meses en porciones; se recalentar sin problema en el microondas tapado tres minutos o en la propia freidora a 160 ºC durante ocho.
Si tu freidora es de 5 o 6 litros y cocinas para cuatro, este litro se queda corto. Busca moldes de 1,5 a 2 litros del mismo material y ajusta el tiempo: diez minutos más, misma temperatura.

