El punto negro de la M-30: el radar invisible que vacía los bolsillos de la capital cada mañana

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El kilómetro exacto: dónde está y por qué nadie lo ve venir

Vista detallada del tablero de un coche con velocímetro y pantalla digital mostrando 0 km/h.

El kilómetro exacto es el 4,150 de la M-30, dentro del túnel de la Avenida de Portugal y en sentido entrada a Madrid, a la altura de Puerta del Ángel. Allí el límite cae a 70 km/h en un tramo recto, amplio y sin semáforos que invita justo a lo contrario, y por él entra cada mañana buena parte del tráfico que llega a la capital desde la Casa de Campo y la A-5. Los informes de Automovilistas Europeos Asociados (AEA) lo sitúan año tras año en cabeza: en 2024 formuló 53.953 denuncias, con una recaudación asociada de 5.741.700 euros, lo que supone unas 148 al día. En el primer semestre de 2025, pese a las obras y a los apagones de varios cinemómetros de la vía, siguió liderando el ranking con 21.610 sanciones y 2.286.500 euros.

Que nadie lo vea venir no se debe a un escondite, sino al contexto. El dispositivo está dentro del túnel, donde la cobertura se pierde y los navegadores no advierten de su posición, y el límite baja de 90 a 70 km/h justo en la boca del subterráneo, cuando el conductor llega lanzado y con la memoria del trayecto en piloto automático. A eso se suma el margen de tolerancia: con la regla de los 3 km/h el radar salta en torno a 73 km/h en una vía de 70. El resultado es que la mayoría de las sanciones son excesos mínimos, el 86,4% en el primer semestre de 2025, resueltos con 100 euros (50 con pronto pago) y sin retirada de puntos. AEA sostiene que la señalización de estos tramos es poco visible y recuerda que el 49,4% de las multas de la capital se deben a superar ese umbral de 70 km/h.