Espai Barça: 700 millones de sobrecoste frente al Atlético con Goldman Sachs en el pulso

El club azulgrana ha ampliado su crédito hasta 1.800 millones mientras el Atlético levanta su complejo con 1.134,4 millones. La devolución se estira hasta 2057 y el Palau Blaugrana sigue sin fecha.

El Espai Barça acumula ya 1.800 millones de deuda y un sobrecoste de 665,6 millones frente al paquete inmobiliario del Atlético de Madrid. Goldman Sachs lidera el pulso financiero por quedarse con la operación.

Los 300 millones que cambian el orden de los pagos

La asamblea de socios compromisarios del FC Barcelona aprobó este 2026 una ampliación de 300 millones sobre el crédito original del estadio. Con eso, el club que preside Joan Laporta adeuda 1.800 millones y a una veintena de acreedores, con Goldman Sachs actuando a la vez como estructurador de la operación e inversor. La devolución de los 1.500 millones inyectados en 2023 vence en 2050. Las condiciones de repago de los 300 millones nuevos siguen sin publicarse, y los covenants firmados con los acreedores contemplan refinanciaciones hasta 2057.

El calendario original se estructuró en tres tramos tras cinco años de carencia. El primero vencía en 2028 con 615 millones; el segundo, entre los años seis y nueve, con 500,2 millones; el tercero, de 362,8 millones, arrancaba a partir del décimo ejercicio. El interés medio neto se fijó en el 5,53%. En verano de 2025 llegó la primera refinanciación: 424 millones que vencían en 2028 se aplazaron a cuotas entre 2033 y 2050, con un tipo medio del 5,19%. Los ingresos extra del recinto debían garantizar el retorno del capital a través de un Fondo de Titulización de Activos.

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La ampliación ha tenido una consecuencia que afecta directamente a la caja del club. A partir de ahora, los primeros 100 millones que genere el recinto de Les Corts se destinarán íntegramente al pago de intereses y a amortizar principal. El excedente, y solo el excedente, volverá a las arcas del Barça. Es decir: el estadio deja de ser una fuente de ingresos libre y pasa a ser una garantía pignorada durante tres décadas. La lectura que hacemos desde aquí es clara: el club no ha construido un recinto, ha hipotecado su principal activo para poder terminar de pagarlo.

El Atlético construye con capital ajeno; el Barça, contra su propio estadio

El contraste con el Atlético de Madrid es el que explica por qué el proyecto azulgrana se ha disparado. El Metropolitano costó 334,4 millones, incluida la compra de la parcela por 60,3 millones. Para financiarlo, el club rojiblanco recurrió primero a un préstamo de 163 millones de Banco Inbursa, la entidad de Carlos Slim, ampliado luego hasta los 200 con un interés cercano al 4% y vencimiento en 2028. Los derechos urbanísticos del viejo Vicente Calderón respaldaban la devolución. En 2021 amortizó por adelantado 102 millones y canceló la hipoteca sobre el estadio, refinanciando el resto con 300 millones de Pricoa y otros inversores estadounidenses.

La Ciudad del Deporte, presupuestada en torno a 800 millones, se levanta sobre cinco parcelas y 265.000 metros cuadrados en los aledaños del Metropolitano. La filial Apollo Sports Capital compró el 57% del club por unos 1.400 millones y encabeza la inversión. Otros 200 millones llegan del acuerdo de LaLiga con CVC Capital Partners y 100 más, parcialmente, de la ampliación de capital de 101 millones formalizada en agosto de 2026. El calendario oficial se ha estirado: la primera fase se entrega en diciembre de 2026, el centro de alto rendimiento abre en verano de 2027, la segunda fase se cierra a finales de ese año y el pabellón multiusos no llegará hasta 2030.

Goldman Sachs Camp Nou

El complejo incluirá un centro de alto rendimiento, un miniestadio de 5.500 localidades, una pista de atletismo, cuatro pistas polideportivas cubiertas y, cuatro pistas de pádel. En el plano comercial aparecen una laguna artificial de surf de 23.000 metros cuadrados, golf recreativo y el complejo Nasas Madrid con tiendas, cines, bolera y supermercado. El antiguo Centro Acuático se reconvierte en arena multiusos. Sumando estadio y ciudad deportiva, el Atlético acumula 1.134,4 millones de inversión: 665,6 menos que la financiación del Espai Barça.

El Barça no ha construido un estadio: ha hipotecado su principal fuente de ingresos durante tres décadas para poder pagarlo.

La factura que el Camp Nou tendrá que pagar a partir de 2028

La junta de Laporta sostiene que el Spotify Camp Nou facturará 420 millones anuales a partir de la temporada 2028-29, con la oferta de hospitality y los asientos VIP como motor. Ese es el supuesto sobre el que se sostiene todo el edificio financiero. Si la horquilla no se cumple, los primeros 100 millones seguirán yendo a los acreedores y el margen de maniobra del club se estrechará justo cuando toque competir en el mercado de fichajes con el fair play financiero de LaLiga encima de la mesa.

Hay un detalle que no conviene perder de vista. El presupuesto inicial de 1.500 millones contemplaba el nuevo Palau Blaugrana, el Petit Palau, una pista de hielo y las instalaciones anexas, tasados en 420 millones. Nada de eso tiene fecha. La reforma del estadio se ha comido casi todo el capital y las otras piezas del megaproyecto esperarán a que el Camp Nou esté terminado. Puedes consultar el perímetro completo de la operación en la entrada de Wikipedia sobre el Espai Barça.

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En paralelo, el club aprieta a Limak Construction con nuevas penalizaciones en el contrato, a petición de Goldman Sachs, según ha publicado este diario. Los hitos inmediatos son concretos: la Botiga del estadio debe estar terminada en enero de 2027, y ese mismo año está previsto abrir un Museo que sustituya al provisional instalado en el antiguo Palau de Gel desde 2023. También se espera la apertura de un parque de ocio infantil gestionado por Babylon Park y el cierre de las actuaciones urbanísticas del Campus Barça.

Puestos a comparar, el Atlético ha diversificado el riesgo: reparte la inversión entre un socio mayoritario, un fondo de LaLiga y operadores privados para el centro comercial y la laguna de surf. El Barça, en cambio, apuesta todo a un único activo y a una única hipótesis de ingresos. Es una diferencia de modelo, no de tamaño. Y es la que explica que 1.800 millones de deuda equivalgan a unos 225 euros por cada catalán, con vencimientos que alcanzan 2057. El próximo examen llegará con la temporada 2028-29, cuando el estadio tenga que demostrar si los 420 millones son un objetivo o un deseo.