El estrés es una de las grandes epidemias silenciosas de nuestro tiempo. En España, más de la mitad de la población admite sufrirlo de manera habitual, según el estudio internacional del Grupo AXA. Aunque muchas veces se asocia con cansancio, irritabilidad o falta de sueño, sus efectos van mucho más allá de la mente y también golpean al corazón. Así lo advierte José Abellán, cardiólogo, divulgador y conocido por su paso por la novena edición de ‘MasterChef’, quien ha convertido la lucha contra el estrés crónico en uno de los pilares de su mensaje como profesional de la salud.
Durante una conversación en el podcast ‘The Wild Project’ de Jordi Wild, Abellán explicó con claridad cómo el estrés actúa sobre nuestro organismo, elevando la presión arterial y desencadenando reacciones fisiológicas que, mantenidas en el tiempo, pueden volverse peligrosas. Lo que empezó siendo un mecanismo de defensa frente al peligro, se ha convertido en un enemigo constante para el cuerpo moderno, que vive en estado de alerta incluso sin un motivo físico que lo justifique.
Cuando el cuerpo confunde el peligro con la rutina

El estrés, explica José Abellán, es una respuesta natural del cuerpo ante situaciones que percibe como amenazas. En teoría, sirve para prepararnos para huir o atacar, pero el problema aparece cuando esa reacción se vuelve constante. “Tu cerebro no distingue entre tener un león delante o no llegar a fin de mes”, comenta el cardiólogo, ilustrando cómo la mente moderna interpreta los desafíos cotidianos como si fueran peligros de vida o muerte.
Cuando el estrés se prolonga, el cuerpo mantiene activado el sistema nervioso simpático, que contrae las arterias y hace que la sangre se bombee con más fuerza. Es una reacción útil si realmente tuviéramos que correr, pero devastadora cuando se repite día tras día sin una salida física. Esa contracción constante de las arterias puede provocar hipertensión arterial, un trastorno que, según Abellán, ve cada vez más en personas jóvenes. Y aunque se suele culpar a los malos hábitos o al sedentarismo, él cree que el denominador común en la mayoría de los casos es el estrés permanente.
El estrés crónico es un enemigo invisible del corazón

El estrés, en su forma más persistente, no solo altera el estado de ánimo, sino que deja huellas profundas en el sistema cardiovascular. José Abellán insiste en que los picos de tensión emocional pueden convertirse en un factor de riesgo tan grave como el tabaco o la obesidad. Cuando la presión arterial se mantiene alta durante semanas o meses, el corazón trabaja más de lo debido, las arterias se endurecen y aumentan las probabilidades de sufrir un infarto.
Diagnosticar el estrés crónico no es sencillo, señala el especialista. No aparece en los análisis de sangre ni se mide con un tensiómetro, pero sus consecuencias se ven a diario en las consultas médicas. “Estoy convencido de que el estrés elevado y continuo es uno de los mayores factores de riesgo de nuestra sociedad”, asegura Abellán, recordando que la salud del corazón no solo depende de lo que comemos o del ejercicio que hacemos, sino también de la paz mental que mantenemos.
Aprender a convivir con el estrés sin dejar que nos enferme

El estrés, reconoce el propio cardiólogo, no es siempre negativo. Un cierto nivel puede ayudarnos a reaccionar, mantenernos motivados o concentrados. El problema comienza cuando se convierte en un compañero constante y agotador. En un vídeo publicado en su cuenta de Instagram @vital_by_doctorabellan, José Abellán explica que “no podemos vivir sin estrés, pero sí podemos aprender a gestionarlo para que no dañe lo más valioso que tenemos: el corazón”.
Su recomendación pasa por entenderlo, reconocer sus señales y poner límites. Aprender a descansar, desconectarse del trabajo, practicar ejercicio moderado o simplemente caminar pueden marcar una gran diferencia. Porque, como recalca Abellán, el estrés no desaparece por completo, pero sí puede transformarse en una energía controlada que nos impulse en lugar de destruirnos. En definitiva, el mensaje del cardiólogo es que cuidar el corazón empieza por cuidar la mente, y entender que vivir sin estrés es imposible, pero vivir con él de manera sana, es una elección.





