La ministra de Igualdad, Irene Montero, y todo su equipo, liderado por su secretaria de Estado de Igualdad, Ángela Rodríguez, se han convertido en el principal escollo para un acuerdo entre Podemos y Sumar. Yolanda Díaz, vicepresidenta del Gobierno, presentó su partido el pasado 2 de abril arropada por todos los altos cargos de la izquierda excepto los morados. La razón por la que no fueron ni Ione Belarra ni Montero tiene que ver con que son conscientes de que Yolanda Díaz no las quiere en el equipo. Sin embargo, los sondeos internos que manejan los morados son simples: si se presentan por su cuenta con la marca Podemos, conseguirán un mínimo de representación que dejará tanto a Montero como a Belarra sobrevivir cuatro años más de la política: su único objetivo.
Es un drama que se plantean en Podemos y que nadie comenta en alto: ¿qué hará Irene Montero fuera de la política? Desde la formación aseguran que la ministra de Igualdad no tiene ni la más mínima intención de echarse atrás ni de buscarse la vida en el sector privado. Hay voces en Podemos que hablan de que ya está preparando el terreno tanto en la televisión de Pablo Iglesias como en otros platós para encontrar cobijo en forma de tertuliana (su única salida viable), sin embargo, Montero quiere seguir viviendo de la política y pisando el Congreso pase lo que pase. Desde Podemos aseguran que Irene Montero e Ione Belarra serán «una y dos» de la lista si no consiguen ningún acuerdo con Yolanda Díaz, lo que según los sondeos les garantizaría un mínimo de representación parlamentaria.
El drama de Irene Montero es el no tener la capacidad para condicionar un gobierno de Pedro Sánchez. Aún así, ser diputada y portavoz es más que suficiente para mantener su nivel de vida. A diferencia de Pablo Iglesias, quien sí que dio ejemplo saliendo de la política y buscándose la vida por su cuenta en el sector privado, Irene Montero o Ángela Rodríguez no tienen la más mínima intención de dejar el Congreso, tal y como aseguran fuentes de Podemos, y saben que las encuestas les dan un mínimo de representación para seguir al pie del cañón. Incluso llegado el momento podrían ser «llave de Gobierno». Todos estos comentarios están englobados en la idea de que para la cúpula de Podemos no es ningún drama que Yolanda Díaz no les quiera en su equipo. El objetivo es seguir viviendo de la política, no tener más capacidad de condicionar el Ejecutivo.
Desde el entorno de Yolanda Díaz aseguran que hay solo dos líneas rojas (y una más clara que la otra): Pablo Echenique e Irene Montero. Como ya hemos avanzado en MONCLOA.com, lo cierto es que Ione Belarra es vista desde el entorno de Díaz como una política válida y capaz que sí tendría hueco, pero no en los primeros puestos de la lista. Sin embargo, Irene Montero es una línea roja porque ahora mismo consideran que es una dirigente que resta más que suma. Si la sacan de la ecuación, las opciones crecen. Si la mantienen, en Podemos saben que no habrá posibilidad de llegar a ningún acuerdo decente con Yolanda Díaz.
Al igual que otras como Noelia Vera, el ritmo de vida que llevan algunos altos cargos de Podemos no permite la posibilidad de dejar la política. En la formación morada se sienten traicionados por Yolanda Díaz y consideran que ha sido desleal su actitud al montárselo por su cuenta. Sin embargo, los huecos que dejan los sondeos internos que manejan en Podemos son mejores que los de Ciudadanos y deja un mínimo de representación parlamentaria que haría que Montero siguiera pisando el Congreso en calidad de portavoz (o «portavoza», como le gustaría a las integrantes de Igualdad). Sin embargo, quien sí afronta un drama político sin precedentes es Ángela Rodríguez (PAM), a quien no quieren hacer hueco en los primeros puestos ni en Sumar ni en Podemos.
