La debacle económica que amenaza al ‘Caso Julio Iglesias’

El cantante Julio Iglesias ha copado estas últimas semanas las portadas de los medios españoles e internacionales por motivos diferentes a sus dotes musicales. El artista gallego ha sido acusado de unas supuestas agresiones sexuales a unas antiguas empleadas suyas en su residencia de República Dominicana. Unos hechos que en las últimas semanas han tomado un rumbo inesperado que trasciende de la crónica de sociedad para adentrarse en un complejo laberinto jurídico y estratégico.

Lo que comenzó como una serie de reportajes de investigación, publicados por un medio español y otro norteamericano, detallando presuntos abusos sexuales y trata de seres humanos, se ha transformado hoy en una batalla legal donde el honor del cantante y la metodología de la denuncia de las afectadas están bajo la lupa de la opinión pública y en un futuro posiblemente de los tribunales españoles.

En el centro de este grave caso no solo se encuentran los testimonios de dos exempleadas, Rebecca y Laura, sino la mano que mece la cuna de esta ofensiva legal contra el cantante gallego: la organización Women’s Link Worldwide. Esta ONG, que se autodefine como una entidad de derechos humanos interseccional, feminista y antirracista, ha sido la encargada de presentar la denuncia en España, una acción que ahora es cuestionada por la defensa del artista como una posible maniobra instrumental y propagandística.

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Julio Igleias durante una actuacion Moncloa
El cantante español Julio Iglesias (Fuente: RTVE)

ARCHIVO DE LA CAUSA

En referencia a estas cuestiones de la defensa, el caso ha dado un giro de 180 grados tras el archivo de las diligencias por parte de la Fiscalía de la Audiencia Nacional. La razón esgrimida por la teniente fiscal Marta Durántez no entra en el fondo de los hechos, sino que se apoya en una estricta cuestión de competencia territorial. Según el decreto de archivo, los presuntos delitos habrían ocurrido en la República Dominicana y las Bahamas, países donde España no tiene jurisdicción para intervenir de manera directa.

Sin embargo, este revés judicial para las denunciantes ha abierto una puerta «peligrosa» para la propia organización y los medios que difundieron la información: la posibilidad de una querella por denuncia falsa. José Antonio Choclán, el experimentado abogado de Julio Iglesias, ha solicitado formalmente el acceso íntegro a la denuncia para valorar si emprende acciones legales contra Women’s Link Worldwide y las dos empleadas, argumentando que el daño reputacional causado al cantante es ya irreversible.

LA ESTRATEGIA DEL LITIGIO

El papel de Women’s Link Worldwide es fundamental para entender por qué una denuncia sobre hechos ocurridos en el Caribe termina aterrizando en los juzgados de Madrid. Según el análisis de un experto en Derecho consultado por MONCLOA.COM, la ONG presuntamente puede estar utilizando lo que puede ser denominado como «litigio estratégico«.

Esta táctica no busca únicamente la victoria en los tribunales, sino que emplea los procesos judiciales como herramientas de comunicación para fomentar el discurso público y apoyar movimientos sociales dirigidos a transformar la sociedad. En este sentido, la denuncia contra Julio Iglesias parece haber sido diseñada con el objetivo de relanzar un ‘Me Too’ en España bajo la ley ‘solo si es si’ y otro en el impacto mediático masivo para denunciar cierto tipo de comportamientos abusivos contra las mujeres.

Llegado este momento hay que recordar que la organización proclama que su objetivo es desmantelar barreras estructurales y descolonizar las estrategias legales, una retórica que, según los críticos, podría haber nublado el rigor necesario al presentar una acusación de tal magnitud en una jurisdicción incompetente.

El cuestionamiento hacia la táctica de la ONG no se limita solo a la elección del tribunal, sino también a la forma en que se han presentado las pruebas ante la sociedad. Según el entorno del cantante y como ya informó OK Diario se sospecha que los testimonios grabados de las supuestas víctimas, que conmovieron a la audiencia por su carga emocional, fueron realizados por actrices que dramatizaban los relatos de Rebecca y Laura.

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Algo que puede ser considerado una falta de transparencia por parte de quienes defienden la presunción de inocencia de Iglesias. Mientras que desde el entorno de la ONG se defiende que se hizo para proteger la identidad de las víctimas, la defensa del cantante subraya que el Estatuto de la Víctima no puede ser utilizado como un escudo para privar al denunciado de su derecho a conocer de qué se le acusa y bajo qué pruebas, hasta el momento no ha podido acceder a estas identidades, aunque ya ha sido solicitado.

Julio Iglesias y Bill Clinton en la toma de posesión del presidente de EE UU (Fuente: Agencias)
Julio Iglesias y Bill Clinton en la toma de posesión del presidente de EE UU (Fuente: Agencias)

EL DAÑO REPUTACIONAL Y LA JUSTICIA PARALELA

Y es que la repercusión de la denuncia fue inmediata y demoledora. Horas después de publicarse las primeras informaciones, diversas instituciones y empresas comenzaron a marcar distancias con el artista más internacional de España. Editoriales que planeaban reediciones de biografías del cantante emitieron comunicados anunciando revisiones profundas, y las tertulias televisivas se llenaron de juicios sumarios donde se llegó a calificar a Iglesias de depredador o tratante de blancas. Este fenómeno, que muchos denominan como «condena social previa«, es lo que ahora la defensa del artista intenta combatir.

Para Iglesias y su equipo legal, la campaña orquestada por Women’s Link Worldwide y los medios afines ha lesionado su honor de forma tan profunda que ninguna rectificación futura podrá sanar del todo. Con un coste económico que varias fuentes califican cercano a los 200 millones de dólares.

Por su parte, el abogado Choclán insiste en que su cliente tiene un interés legítimo indudable en acceder al contenido de la denuncia que ha sido archivada. Resulta paradójico que, mientras la denuncia por agresión sexual fue desestimada por falta de competencia, una eventual querella por una posible denuncia falsa sí sería competencia de los tribunales españoles, ya que el presunto delito de falsedad se habría cometido precisamente ante la Fiscalía española.

Este escenario puede colocar a la ONG en una posición delicada. Si se demuestra que la denuncia fue presentada con conocimiento de su inviabilidad o con hechos distorsionados para alimentar una campaña de imagen, Women’s Link Worldwide podría enfrentarse a responsabilidades civiles y penales que pondrían en jaque su propia estructura y financiación

Por su parte, el entorno de Julio Iglesias ha comenzado a contraatacar con testimonios propios. George Nader, empresario responsable de los conciertos del cantante en la República Dominicana y amigo personal del artista durante décadas, ha calificado las acusaciones de «chantaje» y «bola de humo». Nader asegura que en las mansiones de Punta Cana nunca ha presenciado comportamientos inadecuados y que la relación con el personal siempre ha sido profesional.

Además, la defensa de Iglesias ha recordado que el control de teléfonos móviles en las propiedades de una estrella internacional es una medida de seguridad y confidencialidad estándar, y no necesariamente una forma de opresión o trata, como intentaba sugerir la narrativa de la denuncia.

cartel del 8 de Marzo de 2022 de Womens Link Worldwide Moncloa
Cartel del 8 de marzo del 2022 Women’s Link Worldwide (Fuente: RRSS)

FUTURO JUDICIAL INCIERTO

La batalla legal apenas ha comenzado. Julio Iglesias, que a sus 82 años dispone de los recursos necesarios para sostener un litigio largo y costoso, parece decidido a no dejar que su legado se vea empañado por lo que «considera una infamia«. Se habla ya de una posible demanda millonaria contra los medios que dieron la noticia en exclusiva, con cifras que podrían alcanzar los 200 millones de dólares, una cantidad que, de ser aceptada por los tribunales, podría suponer la quiebra de estos medios.

La apuesta de los periodistas y de la ONG Women’s Link Worldwide ha sido altísima, confiando en la solidez de unos testimonios que, al no poder ser juzgados en España por la vía penal, quedan ahora en un limbo peligroso y de futuro incierto. El desenlace de este caso podría sentar un precedente sobre los límites del activismo jurídico y la responsabilidad de los medios de comunicación, de no encontrar alguna posible vía para detectar la culpabilidad del artista.

Si Women’s Link Worldwide ha actuado dentro de los márgenes de la defensa legítima de los derechos humanos o si, por el contrario, ha instrumentalizado la justicia para una operación de propaganda, es algo que solo el tiempo y los nuevos procesos legales determinarán. Los próximos días serán claves para ver la evolución de las acciones de la defensa del cantante gallego, que parece quiere ir a por todas.