El decreto de vivienda del Gobierno cae este martes en el Congreso con Junts per Catalunya votando en contra, segĂşn fuentes parlamentarias consultadas en esta redacciĂłn y la informaciĂłn avanzada en El Nacional. Sumar intentĂł hasta el Ăşltimo momento un pacto in extremis con rebajas fiscales sobre la mesa, pero la formaciĂłn de Carles Puigdemont ha cerrado la puerta. La decisiĂłn deja al Ejecutivo sin uno de sus paquetes estrella en polĂtica de alquiler y abre una nueva grieta con un socio cada vez más distante.
Por quĂ© Junts dice no aunque el coste polĂtico sea evidente
La negociaciĂłn se ha estirado hasta la vĂspera del pleno. El equipo del ministro Pablo Bustinduy, junto a la direcciĂłn de Sumar, ofreciĂł a Junts un paquete de rebajas fiscales orientado a propietarios pequeños y medianos, una concesiĂłn calculada para responder a la lectura que la formaciĂłn independentista hace del mercado catalán. No ha sido suficiente.
Lo que observamos es que Junts ha calibrado el coste de bloquear el decreto y ha concluido que es asumible. La razĂłn no está solo en Madrid: está en Barcelona. La aplicaciĂłn del Ăndice de referencia de precios del alquiler en Catalunya, vigente desde marzo de 2024, ha generado un debate intenso entre el sector inmobiliario, los pequeños propietarios y parte del tejido econĂłmico catalán que Junts considera su electorado natural. Apoyar un decreto estatal de vivienda con contenido intervencionista chocarĂa con esa base, y la formaciĂłn lo sabe.
A eso se suma la dinámica general. Junts lleva meses marcando perfil propio frente a un Gobierno con el que mantiene una relaciĂłn cada vez más transaccional. Cada votaciĂłn es una factura abierta. La de la llei d’amnistia aĂşn colea en sede judicial, la financiaciĂłn singular avanza despacio en la bilateral y el traspaso de Rodalies sigue siendo más promesa que calendario. En este contexto, ofrecer un sĂ a cambio de rebajas fiscales no compensa.
Sumar se queda sin margen y el desgaste recae sobre Bustinduy
El intento de seducciĂłn de Sumar deja al descubierto la incomodidad creciente del socio minoritario del Gobierno. Bustinduy ha apostado fuerte por este decreto desde que asumiĂł la cartera, y verlo caer en su primer gran test parlamentario es un golpe polĂtico de cierta magnitud. La lectura interna en Sumar, segĂşn fuentes del grupo consultadas, es que la negociaciĂłn con Junts era prácticamente imposible desde el principio, pero que habĂa que intentarlo hasta el final para no exponerse a la crĂtica del propio PSOE.
El problema es que la rebaja fiscal ofrecida tampoco terminaba de cuadrar con el discurso original de Sumar. Pasar de un decreto de control de precios a un paquete de incentivos fiscales para propietarios es una pirueta ideolĂłgica difĂcil de explicar. Y aun asĂ, no ha bastado.
Cuando un Gobierno necesita pagar dos veces el mismo voto y aun asĂ lo pierde, el problema no es la oferta: es la confianza.
El desgaste alcanza tambiĂ©n al PSOE, que confiaba en sacar adelante la convalidaciĂłn con una geometrĂa variable cada vez más estrecha. La aritmĂ©tica del Congreso se ha vuelto a confirmar como un campo de minas para el Ejecutivo, donde cada decreto exige una negociaciĂłn quirĂşrgica y, aun asĂ, el resultado no está garantizado.
Lo que esta caĂda significa para la polĂtica de vivienda en Catalunya
El impacto territorial es notable. Catalunya es la comunidad con más tensiĂłn en el mercado del alquiler: segĂşn datos de l’INCASOL y el Departament de Territori, el precio medio del alquiler en Barcelona superĂł los 1.180 euros mensuales en el Ăşltimo trimestre publicado, con subidas interanuales por encima del 8% en barrios como el Eixample o GrĂ cia. La caĂda del decreto estatal no afecta directamente al Ăndice catalán, que tiene base normativa propia, pero sĂ elimina herramientas complementarias en materia fiscal y de protecciĂłn al inquilino que el Govern esperaba aprovechar.
Cabe recordar el precedente. En febrero de 2023, otro decreto del entonces Ejecutivo de coaliciĂłn se salvĂł por un solo voto, tambiĂ©n con Junts en posiciĂłn clave. Aquella vez se logrĂł el sĂ; esta vez, no. La diferencia es que entonces Junts estaba en una fase de exploraciĂłn y ahora se siente obligado a marcar distancias para no diluir su perfil ante una eventual cita electoral.
La posiciĂłn del PSC en este debate tambiĂ©n merece atenciĂłn: el partido de Salvador Illa apoya la lĂnea estatal pero no quiere significarse en exceso, consciente de que la sensibilidad sobre vivienda en Catalunya es más compleja que el binomio control de precios sĂ o no. El president de la Generalitat ha evitado entrar al detalle del decreto, lo que en clave polĂtica se lee como un repliegue calculado.
Analizamos esta votación como el primer aviso serio de que la legislatura, en lo que respecta a vivienda, va a ser de avances parciales y no de grandes paquetes integrales. Bustinduy tendrá que rehacer estrategia. Y el Govern catalán, que esperaba complementariedad, deberá replantear cómo encaja su propio modelo sin el paraguas estatal previsto. La próxima cita relevante es la comisión bilateral Estado-Generalitat, donde la vivienda volverá a estar sobre la mesa. Sin decreto, pero con factura.

