La OPEP+ eleva la producción de petróleo en 188.000 barriles diarios a partir de junio, en plena crisis del estrecho de Ormuz y apenas seis semanas después de la salida histórica de Emiratos Árabes Unidos del cártel. La decisión, adoptada por siete miembros del grupo según Reuters, llega cuando Kuwait acaba de registrar cero exportaciones por primera vez en 35 años, según el rastreo de Tanker Tracker. El tablero energético se reordena a una velocidad que no veíamos desde 2014.
Lo que ha decidido el grupo de los siete y por qué importa ahora
El acuerdo, sellado en una reunión telemática este fin de semana, lo firman Arabia Saudí, Rusia, Irak, Argelia, Omán, Kazajistán y Kuwait. Se han quedado fuera los nombres ausentes de siempre desde el cisma de marzo: Emiratos, Nigeria y Angola. La cifra —188.000 b/d adicionales— parece modesta sobre un mercado mundial de unos 102 millones de barriles diarios, pero el mensaje es político.
Riad busca recuperar cuota de mercado tras casi tres años de recortes que han beneficiado, sobre todo, al esquisto estadounidense y al crudo brasileño. La prima de riesgo sobre el Brent, que rozaba los 12 dólares la semana pasada por la tensión en Ormuz, se ha relajado apenas dos puntos tras el anuncio. El barril cotiza al cierre del lunes en torno a 89 dólares, lejos de los 78 con los que abrió 2026.
La paradoja es evidente. La OPEP+ aumenta oferta justo cuando uno de sus miembros, Kuwait, no exporta un solo barril. Las terminales de Mina al-Ahmadi y Mina Abdullah llevan once días paralizadas por las restricciones impuestas por la Marina iraní en el estrecho. Tanker Tracker confirma cero salidas de crudo kuwaití en lo que va de mayo, un dato sin precedentes desde la invasión iraquí de 1990.
La salida de Emiratos cambia la aritmética interna del cártel
La marcha de Emiratos en marzo no fue un gesto. Abu Dabi se llevó consigo una capacidad instalada de 4,3 millones de b/d y, sobre todo, una alianza estratégica con Estados Unidos que la administración Trump ha cultivado con esmero desde su regreso a la Casa Blanca. El emirato firmó en abril un acuerdo bilateral de suministro preferente con refinerías estadounidenses que rompe la lógica de cuotas que había sostenido al cártel ampliado desde 2016.
Lo observamos como un cambio de doctrina, no como un movimiento táctico. Riad pierde a su segundo mayor productor regional. El equilibrio interno se desplaza hacia Moscú, que de facto pasa a ser el contrapeso real de Arabia Saudí dentro de un grupo cada vez más reducido. Los números no engañan.

El movimiento de los 188.000 b/d hay que leerlo en esa clave. Riad necesita demostrar capacidad de coordinación sin Emiratos. Y necesita hacerlo con un barril que no se dispare por encima de los 95 dólares, umbral que la administración Trump considera inaceptable para la inflación estadounidense en año preelectoral. Hay análisis recientes de la AIE que sitúan en 92 dólares el techo psicológico antes de que la demanda china empiece a destruirse.
Equilibrio de Poder
El eje Washington-Moscú-Bruselas está leyendo este movimiento con prismáticos distintos. La Casa Blanca celebra el aumento de oferta como victoria propia, fruto de la presión directa de Trump sobre el príncipe heredero saudí en su visita a Riad de hace tres semanas. El Kremlin, en cambio, lo presenta como prueba de que la OPEP+ sigue funcionando sin Emiratos, aunque fuentes diplomáticas consultadas por esta redacción apuntan que Moscú habría preferido un aumento menor para sostener precios y financiar el esfuerzo bélico en Ucrania.
Bruselas observa con preocupación el frente de Ormuz. La Comisión Europea estima que el 18% del crudo que llega a refinerías del Mediterráneo —incluidas las de Cartagena, Castellón y Algeciras— transita por el estrecho. Si Kuwait sigue sin exportar y la crisis se prolonga, España afronta el segundo trimestre con un riesgo real de tensión en suministro. Repsol y Cepsa han reactivado contratos de respaldo con productores brasileños y nigerianos, según fuentes del sector consultadas por Moncloa.com.
La OPEP+ aumenta oferta mientras uno de sus miembros no exporta un solo barril: la contradicción retrata un cártel que ya no controla ni a sus propios socios.
El impacto para España va más allá del precio del litro en gasolinera. La factura energética nacional, que cerró 2025 en 38.400 millones de euros según datos del Ministerio para la Transición Ecológica, podría escalar entre un 6% y un 9% adicional si el Brent se mantiene por encima de los 90 dólares hasta agosto. Eso equivale a unos 2.800 millones de euros, cifra comparable al presupuesto anual de I+D+i del Estado. La frontera sur añade una capa más: Argelia, principal proveedor de gas a España, es uno de los siete firmantes del acuerdo. Rabat, en paralelo, negocia desde febrero su entrada en la OPEP+ como observador, un movimiento que el Real Instituto Elcano ha analizado como intento marroquí de equilibrar la creciente influencia argelina en los mercados energéticos del Magreb. Puede consultarse el análisis completo en la web del Real Instituto Elcano.
El precedente histórico más cercano es el de 2014, cuando el cártel decidió no recortar producción frente al esquisto estadounidense y desencadenó dos años de barril por debajo de los 50 dólares. La situación actual no es simétrica —ahora hay menos productores en la mesa y más tensión geopolítica— pero la lección es la misma: cuando el cártel pierde disciplina interna, el mercado se vuelve impredecible. Hasta nueva orden, así está el tablero.
El próximo hito es la reunión ministerial completa de la OPEP+ prevista para el 4 de junio en Viena. Allí se decidirá si el aumento de 188.000 b/d se prorroga al tercer trimestre o si Riad opta por acelerar el desmantelamiento de los recortes voluntarios que aún suman 2,2 millones de b/d retirados del mercado. La capa confidencial sugiere que Arabia Saudí ya tiene preparado un plan B con incremento adicional de 300.000 b/d si Emiratos formaliza su acuerdo bilateral con refinerías texanas antes del verano. Seguimos de cerca.

