Ayuso ofrece Madrid a México y presume de un PIB del 3,1%

La presidenta regional abrió su gira de diez días en Ciudad de México con el dato del PIB autonómico como principal reclamo. Recordó que las empresas mexicanas han invertido 4.600 millones desde 2019 y generan 30.000 empleos en la región.

El viaje oficial de Isabel Díaz Ayuso a México busca atraer capital empresarial a Madrid con el dato del PIB regional como principal carta de presentación. La presidenta autonómica abrió su gira de diez días con un encuentro con inversores mexicanos en la Cámara Española de Comercio, donde anunció un crecimiento del 3,1% interanual y recordó que las empresas mexicanas ya han movilizado 4.600 millones en la región desde 2019.

El acto, celebrado el lunes en Ciudad de México, llegó minutos después de un temblor de magnitud 6 con epicentro en Oaxaca. Aun así, la sala estuvo abarrotada. Ayuso encadenó dato económico y mensaje político en un mismo discurso, con alusiones constantes a los gobiernos de Pedro Sánchez y Claudia Sheinbaum.

Qué ofrece Madrid a las empresas mexicanas y qué dato esgrime

La presidenta regional cifró en el 3,1% el crecimiento interanual del PIB de la Comunidad de Madrid, por encima de la media española. El dato lo ha publicado el Instituto de Estadística regional y lo ha vuelto a esgrimir el Ejecutivo madrileño en varios foros recientes.

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El argumentario va más allá. Según la propia presidenta, el 98% de la inversión mexicana en España se concentra en empresas con sede en Madrid, lo que se traduce, recordó, en más de 30.000 empleos directos. Las cifras agregadas desde 2019 alcanzan 4.600 millones de euros, según los datos manejados por la delegación madrileña en este viaje.

Ayuso vendió Madrid como plataforma de entrada al mercado europeo para el inversor mexicano: seguridad jurídica, fiscalidad competitiva y acceso a 450 millones de consumidores. Es el mismo guion que ha usado en giras anteriores a Estados Unidos y a varias capitales latinoamericanas. La diferencia esta vez es el contexto político mexicano. Y la oportunidad que el Ejecutivo madrileño cree ver en él.

El subtexto político: Sheinbaum, Morena y un mensaje calculado

Más allá del PIB, el discurso fue tan económico como ideológico. Ayuso advirtió de que las democracias liberales caen «de forma lenta y gradual» cuando los gobiernos «subvierten las instituciones» y minan al Poder Judicial, a la prensa y a la empresa. No citó a Sheinbaum por su nombre, pero el destinatario era evidente para cualquiera en la sala.

El momento no es casual. La semana pasada, la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York imputó a nueve cargos de Morena, el partido en el gobierno mexicano, por presuntos vínculos con el cártel de Sinaloa. La empresa mexicana, que arrastra desencuentros con la reforma judicial impulsada por el actual Ejecutivo, era el público idóneo para ese mensaje.

La sintonía se tradujo en gestos. Ayuso se reunió con Alessandra Rojo de la Vega, alcaldesa de Cuauhtémoc y una de las figuras opositoras más visibles a Morena, que ya había visitado Madrid el verano pasado. Y cerró la jornada en un acto sobre Malinche y Cortés, junto al artista Nacho Cano y la empresaria María Laura Medina de Salinas, principal promotora del musical homónimo.

Ayuso ha convertido cada viaje internacional en un doble escenario: capta inversión real para Madrid y construye un relato político que rebota en la Asamblea de Vallecas.

Por qué este viaje encaja en la estrategia exterior madrileña

Analizamos esta gira como la prolongación de una política exterior autonómica que Ayuso ha consolidado desde 2021. El precedente más claro está en sus visitas a Estados Unidos en 2022 y 2023, donde el patrón fue idéntico: presentación de Madrid como plataforma fiscal y empresarial, encuentro con la diáspora hispana y discurso ideológico contra el Gobierno central. La novedad mexicana es la coincidencia con un Ejecutivo de signo afín al que considera adversario en Moncloa.

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La comparación con Cataluña ayuda a calibrar el movimiento. Mientras la Generalitat ha priorizado oficinas comerciales en Asia, Madrid ha apostado por Iberoamérica y Estados Unidos como ejes de su captación. Funciona en términos de cifras: la región concentra el grueso de la inversión latinoamericana en España, según datos del Registro de Inversiones Exteriores del Ministerio de Economía. Funciona también, aunque con matices, en términos políticos.

El punto débil del relato es conocido. El crecimiento del 3,1% se compara con una media española que también supera el 2,5%, y la diferencia, aunque significativa, no es la histórica que sugiere el discurso. A eso se suma que la propia Comunidad de Madrid reconoce en sus informes que parte del tirón se explica por el efecto sede, no por actividad productiva nueva en territorio regional. Es una realidad incómoda para cualquier balance triunfalista.

La calle dirá. El siguiente hito está en las cifras de inversión extranjera del segundo trimestre, que el Ministerio publicará en septiembre. Ahí se medirá si la gira mexicana se traduce en operaciones concretas o se queda en titulares de viaje.