Estrecho de Ormuz: Pentágono garantiza paso seguro y Brent cae 10%

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, confirma la apertura de una ruta segura en el golfo Pérsico. El crudo de referencia europeo se deja un 10% y vuelve a niveles previos al bloqueo. La fragilidad del alto el fuego entre Washington y Teherán mantiene la volatilidad en el secto

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El Pentágono ha anunciado la apertura de un carril de navegación seguro en el Estrecho de Ormuz pese a la presencia confirmada de minas navales iraníes.
  • ¿Quién está detrás? La garantía proviene del secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, y se enmarca en la Operación Libertad del Mando Central de EE. UU.
  • ¿Qué impacto tiene? El precio del barril de Brent se ha desplomado un 10% en las últimas horas ante las expectativas de una pronta desescalada en la principal arteria del comercio energético mundial.

La Casa Blanca ha movido ficha. El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, garantizó este martes el tránsito marítimo por el Estrecho de Ormuz, apenas veinticuatro horas después de que el Mando Central de las Fuerzas Navales de EE. UU. (NAVCENT) emitiera una alerta urgente por la detección de minas navales no barridas. La confirmación oficial llega en un momento de fragilidad extrema: el alto el fuego de casi cuatro semanas entre Washington y Teherán pende de un hilo y la economía global contiene la respiración.

La garantía verbal de Hegseth se produce mientras el Brent cae un 10% en los mercados internacionales. El precio del crudo de referencia en Europa se situó en la franja de los 78 dólares al cierre de esta edición, su nivel más bajo desde antes del inicio de las hostilidades. La presión vendedora refleja una lectura clara por parte del mercado: si hay un canal seguro, el riesgo de interrupción del suministro se reduce drásticamente.

Qué hay detrás del carril: dragaminas, destructores y una zona de exclusión

La advertencia inicial de NAVCENT, difundida el lunes, fue inequívoca. «El tránsito en el esquema de separación de tráfico o en sus proximidades debe considerarse extremadamente peligroso debido a la presencia de minas que no han sido completamente inspeccionadas ni mitigadas», rezaba el memorando. Las dos rutas del estrecho que hasta ahora se consideraban seguras quedaban, en la práctica, bajo sospecha. Para evitar accidentes, el Pentágono ha trazado una zona de seguridad ampliada al sur del esquema de separación, dentro de aguas territoriales omaníes, y ha pedido a los buques que coordinen su paso con las autoridades de Omán.

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Las capacidades de guerra de minas desplegadas sobre el terreno son limitadas. La Armada estadounidense retiró el año pasado los últimos cuatro dragaminas con base en Baréin, los únicos que mantenía en Oriente Próximo. Los cuatro restantes de la clase Avenger están asignados a Japón y, según confirmó el jefe de Operaciones Navales, almirante Daryl Caudle, dos de ellos se encontraban en tránsito hacia la zona de responsabilidad del Mando Central el pasado 20 de abril. Sin embargo, aún no han llegado. La cobertura actual depende de los buques de combate litoral de la clase Independence y de los destructores Arleigh Burke destacados en la operación.

La Marina estadounidense inició el bloqueo del estrecho el 12 de abril, horas después de que el expresidente Trump anunciara en Truth Social que interceptaría cualquier buque que hubiera pagado peaje a Irán. Desde entonces, las fuerzas de CENTCOM han destruido varias embarcaciones iraníes, así como misiles de crucero y drones. Irán, por su parte, dispone de un arsenal estimado de unas 6.000 minas navales, según datos del Congreso. La desproporción entre amenaza y medios es considerable.

La garantía del Pentágono calma a los mercados, pero el Estrecho de Ormuz sigue siendo un campo minado en el sentido más literal del término.

El mercado respira: el Brent se contrae con fuerza

En los parqués de Londres y Nueva York, la noticia se ha traducido en una oleada de ventas. El barril de Brent, que llegó a rozar los 92 dólares tras la imposición del bloqueo, se ha dejado un 10% en apenas 48 horas. La curva de futuros muestra una caída pronunciada en los vencimientos más cortos, señal de que los operadores descuentan una normalización rápida del tráfico de petroleros. «El mercado está valorando la credibilidad del paraguas estadounidense», explican fuentes del sector energético consultadas por Merca2.es. «Si Washington puede garantizar un paso estable, la prima de riesgo geopolítico se evapora».

El Estrecho de Ormuz canaliza en torno a un 20% del tráfico mundial de crudo y productos refinados. Cualquier interrupción prolongada dispara de inmediato las alarmas en Bruselas, Pekín, Tokio y, por supuesto, en Madrid. España importa cerca del 12% de su petróleo de Oriente Próximo, una dependencia que hace especialmente sensible a la economía nacional ante incidentes en el Golfo. La caída del Brent alivia, por tanto, la presión sobre los precios de los carburantes y sobre la inflación subyacente en un momento en el que la recuperación europea sigue sin consolidarse.

Sin embargo, la volatilidad sigue siendo extrema. El alto el fuego entre Estados Unidos e Irán se mantiene vigente pero frágil: en los últimos días se ha registrado un intercambio de fuego de artillería que destruyó seis lanchas rápidas iraníes y varios drones de ataque. Los analistas de inteligencia advierten de que Teherán podría estar utilizando la tregua para reposicionar activos y redes de minado.

minas iraníes

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Equilibrio de Poder

La lectura estratégica de este movimiento va más allá de la coyuntura del Brent. Lo que observamos es un patrón en el que Washington utiliza la disuasión naval como herramienta de estabilización económica global. Al garantizar un carril seguro sin iniciar una operación de barrido a gran escala —para la que, de momento, no tiene medios suficientes en la zona—, el Pentágono de Hegseth prioriza la señal al mercado sobre la acción militar resolutiva. El mensaje es: la libertad de navegación se mantiene, aunque la amenaza subsista. Es una decisión política cargada de cálculo: estabilizar los precios del crudo beneficia a una administración Trump que afronta presiones inflacionarias internas y una campaña de reelección en ciernes.

Para la Unión Europea, la situación representa un respiro, pero también una enésima advertencia sobre su vulnerabilidad energética. La dependencia de las rutas marítimas controladas militarmente por Estados Unidos queda, una vez más, en evidencia. Bruselas carece de una fuerza naval expedicionaria capaz de garantizar por sí misma la seguridad en el Golfo, y la Operación Aspides en el Mar Rojo ha demostrado las limitaciones europeas en este ámbito. España, con la Base Naval de Rota como enclave estratégico de proyección estadounidense, se sitúa de nuevo en el centro logístico, pero sin capacidad de decisión soberana sobre la doctrina de empleo.

El riesgo inmediato es doble. Primero, la posibilidad de que Irán interprete la apertura del carril como una oportunidad para minar zonas adyacentes y provocar un incidente que escale fuera del control diplomático. Segundo, la presión sobre Omán, que se convierte en actor clave al albergar en sus aguas territoriales la ruta segura y que deberá gestionar un tráfico denso sin capacidad de respuesta ante una crisis de contaminación o sabotaje. En cualquiera de los dos escenarios, el Brent volvería a dispararse. La calma actual es real, pero se sostiene sobre un equilibrio de fuerzas extraordinariamente precario.

El precedente de la Operación Earnest Will (1987-1988), en la que la Marina estadounidense escoltó petroleros kuwaitíes bajo bandera de conveniencia durante la guerra entre Irán e Irak, ofrece un espejo incómodo. Entonces, una mina iraní estuvo a punto de hundir a la fragata USS Samuel B. Roberts y provocó la mayor batalla naval de superficie desde 1945. La historia no se repite, pero rima con frecuencia en el Golfo Pérsico. La próxima cita clave es el Consejo de Seguridad de la ONU del 12 de mayo, donde se revisará el cumplimiento del cese de hostilidades. Hasta entonces, la comunidad internacional contiene el aliento.