Trump reanuda ataques contra Irán al estancarse las negociaciones

Trump se reúne con su equipo de seguridad nacional para reactivar los bombardeos. El alto el fuego, en situación crítica, amenaza con desestabilizar el suministro global de petróleo. España sigue la escalada con preocupación.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Trump ha ordenado la reanudación de los bombardeos sobre Irán tras el colapso del alto el fuego. La operación Project Freedom se reactiva contra el 25% restante de los objetivos militares iraníes.
  • ¿Quién está detrás? El presidente de Estados Unidos, con el respaldo de su equipo de seguridad nacional, considera insostenible la vía diplomática.
  • ¿Qué impacto tiene? Escalada inmediata en Oriente Próximo, riesgo de cierre del estrecho de Ormuz, volatilidad extrema en los precios del petróleo y presión sobre los aliados europeos para alinearse.

Donald Trump ha dado luz verde a la reanudación de los ataques contra Irán. El alto el fuego pactado semanas atrás agoniza, y el presidente estadounidense, según fuentes de la Casa Blanca citadas por Axios, convoca este mismo lunes a su consejo de seguridad nacional para reactivar la Operación Project Freedom. Los objetivos pendientes —un 25% de la infraestructura militar— vuelven a estar en el punto de mira.

El colapso del alto el fuego y la orden de reanudar los bombardeos

La tregua alcanzada en Ginebra apenas ha durado tres semanas. Trump calificó la situación de «soporte vital» y culpó a Teherán de no cumplir los términos pactados. Hemos consultado fuentes diplomáticas europeas que confirman la ruptura total de los canales de comunicación. El presidente republicano, lejos de la cautela de su primer mandato, apuesta por la fuerza como única vía de presión.

El Pentágono ya ha desplegado medios adicionales en la región: destructores clase Arleigh Burke equipados con misiles Tomahawk y cazas F-35 del CENTCOM. La orden ejecutiva firmada en abril autorizaba hasta 90 días de operaciones, pero el alto el fuego las había suspendido. Ahora, la Casa Blanca entiende que la ventana se cierra y que cada semana de espera permite a Irán reforzar sus defensas antiaéreas y reubicar activos críticos.

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Los objetivos militares restantes y la capacidad de respuesta iraní

La Operación Project Freedom se diseñó para neutralizar el 75% de la capacidad ofensiva de la Guardia Revolucionaria. Sin embargo, el 25% restante incluye silos de misiles balísticos Shahab-3, centros de mando subterráneos y plantas de enriquecimiento que Irán ha protegido bajo sistemas S-300 adquiridos a Rusia. Un ataque contra estos blancos, reconoce un informe del IISS, conlleva un riesgo real de escalada asimétrica: represalias con grupos proxies en Irak y Siria, ciberataques contra infraestructuras críticas europeas y, sobre todo, el bloqueo del tráfico en el estrecho de Ormuz.

Según la cadena rusa RT, Trump baraja dos opciones: una campaña quirúrgica de 72 horas con misiles de crucero o una oleada más extensa con bombarderos B-2. Las fuentes de inteligencia con las que ha hablado esta redacción apuntan a que la decisión se tomará esta misma semana. Los mercados ya lo descuentan: el precio del barril Brent ha subido un 6% en la apertura asiática.

El alto el fuego está en «soporte vital» y la Casa Blanca parece decidida a reanudar los ataques antes de que Irán reconstituya su capacidad de defensa y la diplomacia quede definitivamente enterrada.

Equilibrio de Poder

El movimiento de Washington rompe la dinámica de distensión que Bruselas y Moscú trataban de consolidar. La Unión Europea, dividida entre la necesidad de garantizar el suministro energético y su tradicional apuesta por la vía diplomática, asiste con impotencia a una nueva escalada. El alto representante para Asuntos Exteriores advirtió ayer que «cualquier acción unilateral pone en peligro la seguridad colectiva», pero sin capacidad para influir en una Casa Blanca que ha vaciado de contenido los canales multilaterales.

Para España, la crisis adquiere una dimensión directamente económica y de seguridad. La dependencia de los hidrocarburos del Golfo sigue siendo alta a corto plazo, pese a la diversificación de los últimos años. El Ministerio de Defensa sigue la evolución de los acontecimientos desde el Mando de Operaciones, con especial atención a las posibles amenazas híbridas en el Mediterráneo. Además, el despliegue de la fragata Blas de Lezo en la Operación Aspides, en el Índico, obliga a extremar las precauciones por si Irán decidiera desafiar la presencia naval occidental.

La lectura a largo plazo es más sombría. Si la operación Project Freedom se reactiva sin un plan de estabilización regional, el vacío de poder beneficiará a China, principal comprador de crudo iraní y cada vez más activo en la mediación paralela. Observamos una repetición del patrón de 2020, pero con un contexto geopolítico aún más frágil: la guerra en Ucrania, el debilitamiento de la OTAN por las exigencias de Trump y la creciente influencia de Pekín. La próxima sesión del Consejo de Seguridad de la ONU, prevista para el jueves, será un termómetro de la soledad estratégica en la que se mete Washington.