Illa viaja a California para atraer inversiones tecnológicas de Silicon Valley

El viaje del president de la Generalitat a la cuna de la innovación coincide con protestas docentes y la crisis interna de los Mossos. El Govern negocia a contrarreloj el presupuesto con ERC y trata de proyectar estabilidad económica.

Salvador Illa aterrizó este lunes en California con la vista puesta en NVIDIA y otras grandes tecnológicas de Silicon Valley. El president de la Generalitat viaja con una delegación reducida y una agenda centrada en la captación de inversiones para el sector tecnológico catalán, justo cuando se cumplen dos semanas de paros en la educación pública y la cúpula de los Mossos d’Esquadra sigue bajo sospecha por la filtración de información reservada.

¿Por qué NVIDIA? El imán de Silicon Valley

La visita a las oficinas de NVIDIA en Santa Clara no es casual. La compañía, líder mundial en chips de inteligencia artificial, baraja una ampliación de sus centros de datos en Europa y Cataluña compite con otras regiones del sur del continente. Illa llega con la carta de presentación de un ecosistema que ya ha seducido a Apple, Google y HP: según datos de ACCIÓ, la agencia para la competitividad de la empresa de la Generalitat, las tres tecnológicas han invertido conjuntamente 1.890 millones de dólares y creado 6.600 empleos en Catalunya. El cálculo está claro: cada dólar captado en California refuerza el discurso de un Govern que necesita demostrar que la economía catalana no se ha parado.

En la delegación viajan el consejero de Empresa y Trabajo, Miquel Sàmper, y el secretario de Asuntos Económicos, Albert Castellanos. No hay representantes de ERC, socio de legislatura, lo que ya apunta a la geometría variable del ejecutivo.

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El viaje más incómodo: protestas y crisis de los Mossos

Mientras Illa apuraba el embarque, miles de docentes cortaban la Gran Via de Barcelona en la tercera jornada de huelga de este mes. La consejera de Educación, Esther Niubó, se ha visto en en el centro de la tormenta y el Govern no puede esquivar la presión. Fuentes de la Generalitat consultadas por Moncloa.com reconocen que el viaje estaba previsto desde hace meses, pero admiten que la coincidencia con la protesta es incómoda.

A la protesta educativa se suma la crisis de los Mossos d’Esquadra. La supuesta infiltración de un policía en el entorno de un diputado de la CUP ha abierto una brecha dentro del cuerpo y ha puesto contra las cuerdas al conseller de Interior, Joan Ignasi Elena. La oposición, con Junts al frente, pide su dimisión. El propio Illa, que hasta ahora había cerrado filas con el conseller se enfrenta a un frente interno en el seno del PSC, donde no todos comparten la gestión de la crisis.

Cada dólar que Illa traiga de California servirá para acallar el ruido en casa, pero el ruido viaja más rápido.

Un mensaje para Moncloa y para ERC

El viaje tiene también lectura madrileña. Illa, que fue ministro de Sanidad con Pedro Sánchez, necesita mostrar músculo autonómico en plena negociación del nuevo modelo de financiación. Si la Generalitat consigue cerrar varios acuerdos con tecnológicas californianas, reforzará su posición en la mesa bilateral, donde reclama a Moncloa una quita de deuda y más recursos para infraestructuras.

De fondo, el Govern ultima con ERC el acuerdo de presupuestos para 2026. La consellera de Economia, Alícia Romero, ha ofrecido una ampliación de la partida de Educación que podría desactivar las protestas y, de paso, garantizarse el apoyo de los republicanos en el Parlament. ‘El viaje no va de excusas ni de esconderse’, aseguran fuentes del Govern, ‘sino de presentar resultados que beneficien a toda Catalunya’. Pero la oposición ya ha aprovechado la ausencia del president para cargar contra lo que Junts califica de ‘huida hacia adelante’. Los republicanos, mientras tanto, mantienen la incertidumbre. La portavoz de ERC en el Parlament, Marta Vilalta ha reiterado que sin un compromiso firme en financiación singular no habrá presupuestos, aunque en los pasillos del Palau se respira un pacto que podría cerrarse antes de que acabe el mes.

Esa coreografía parlamentaria es la que Illa quiere dejar aparcada durante tres días. Pero el silencio es imposible. Cada movimiento en California será leído en clave doméstica. El president volverá el jueves, justo cuando el Parlament empieza a debatir las enmiendas a la ley de acompañamiento de los presupuestos. La pregunta no es si traerá inversiones, sino si serán suficientes para tapar las grietas de un Govern que, en mayo de 2026, se parece más a una casa en obras que a un bunker de estabilidad. Los datos, sin embargo, no convencen a todos.