Descubre el jamón ibérico oferta El Corte Inglés: liquidación de un Don Eusebio de bellota

Hoy 11 de mayo, El Corte Inglés rebaja 100 euros un jamón de bellota 50% ibérico de la centenaria marca Don Eusebio, curado 36 meses en Salamanca. Te contamos por qué merece la pena y cómo disfrutarlo al máximo este verano.

Todos hemos soñado con tener un buen jamón en casa y no depender de las raciones que pides en el bar de turno. El problema es que un ibérico de calidad suele disparar el presupuesto mensual. Pero hoy, 11 de mayo, El Corte Inglés pone en liquidación un jamón de bellota 50% ibérico de la casa Don Eusebio por 100 euros menos. Sí, has leído bien: 100 euros de rebaja en una pieza que ya es un lujo para el paladar.

Yo mismo he perdido más de un verano pensando que no era buena época para tenerlo en casa. Pero cuando aparece una oportunidad así, uno entiende que el verano es el momento perfecto si sabes cómo conservarlo. Y esta pieza, con 36 meses de curación y un sabor que va de la avellana a la mantequilla fundida, merece ocupar el centro de tu cocina. Te cuento por qué y cómo sacarle el máximo partido.

El secreto para sacar partido a esta oportunidad

  • Truco 1 – Actúa hoy mismo: la oferta de El Corte Inglés es solo para el 11 de mayo. Con esa bajada de precio, las existencias volarán.
  • Truco 2 – Conservación de verano impecable: mantén el jamón en un lugar fresco y alejado de la luz directa, cúbrelo con la grasa superficial y un paño de algodón limpio; así evitas que el calor lo reseque o atraiga insectos.
  • Truco 3 – El corte lo cambia todo: un cuchillo jamonero bien afilado y lonchas finas, casi transparentes, potencian la textura melosa que distingue al bellota.

Qué hace único a este jamón de Salamanca

El Don Eusebio que ahora encuentras rebajado no es un ibérico cualquiera. Procede de cerdos con un 50% de pureza racial, alimentados con bellotas en las dehesas salmantinas y criados en libertad. La marca atesora más de un siglo de tradición y elabora sus piezas en secaderos y bodegas naturales de la Sierra de Francia, donde el clima serrano hace el resto. El resultado es una carne jugosa, con grasa infiltrada que se deshace en la boca y ese regusto largo a frutos secos que solo da la bellota bien curada.

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No es un producto de supermercado masivo: cada paletilla o jamón Don Eusebio respira artesanía. Y ahora, con 100 euros menos, la relación calidad-precio se vuelve difícil de igualar.

Cómo cortarlo como un auténtico maestro jamonero

Muchos creen que basta con la herramienta, pero el ritual del corte pide técnica. Yo aprendí de mis errores, así que aquí van los pasos para que luzcas como un experto:

Primero, coloca la pieza en un jamonero firme, con la pezuña hacia arriba. Retira la corteza y la grasa amarilla de la zona que vayas a consumir ese mismo día, sin obsesionarte con eliminar toda la grasa blanca – esa veta es la que protege la carne. Empieza siempre por la maza (la parte más ancha) y continúa hacia la contramaza cuando aquella se agote.

Usa un cuchillo jamonero largo y afilado, con movimientos suaves y paralelos a la superficie. La loncha ideal debe ser fina, casi translúcida, de unos 3-5 cm de largo. No la arranques: deslízala despacio para que mantenga su jugosidad. Si ves que aparece grasa brillante entre capas, vas por buen camino.

Al terminar, cubre la superficie de corte con un trozo de la misma grasa retirada y coloca un paño de algodón limpio. Así aguantará fresca varios días, incluso con el calor.

Variaciones y maridaje

Este ibérico de bellota marida de maravilla con un vino blanco seco y fresco, tipo godello o un amontillado joven. Si prefieres algo más veraniego, un vermut rojo con hielo y una rodaja de naranja redondea el bocado. Y si te preguntas si la cerveza vale, la respuesta es sí: una lager bien fría corta la untuosidad sin robar protagonismo.

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Para conservar la pieza entera, guárdala en un lugar ventilado donde la temperatura no suba de 22 °C. Nunca la metas en la nevera sin protegerla antes con papel film y un trapo, porque la humedad altera su textura. Las lonchas que te sobren aguantan dos días en un táper con la grasa encima; después, úsalas para unas croquetas cremosas o un revuelto de patatas al que solo les faltaba este «empujón».

Si no llegas a consumir todo el jamón en tres semanas, puedes congelar los huesos para un caldo espectacular que sacarás en otoño. La mermelada de membrillo casera con unas virutas de jamón sobre pan de cristal también hace magia.