EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? A los conductores que a diario utilizan la M-406 para moverse entre Leganés, Alcorcón, Getafe y Fuenlabrada, y de forma indirecta a los vecinos de barrios como Leganés Norte, Prado Overa y Nuestra Señora de Butarque.
- ¿Cuándo ocurre? Los cortes arrancaron en la segunda quincena de abril y, según la Policía Local, se mantendrán hasta la segunda quincena de agosto de 2026. Todas las fases incluyen restricciones de carril.
- ¿Qué cambia hoy? Hay que buscar rutas alternativas: la M-407, la A-42 y las calles interiores de Leganés absorben el tráfico desviado. Los accesos al Hospital Severo Ochoa y al colegio Legamar registran ya atascos importantes.
La M-406, una de las arterias que cosen el sur metropolitano de Madrid, vive desde abril una intervención quirúrgica que se alargará hasta bien entrado el verano. Los pasos elevados sobre la línea ferroviaria Madrid-Cáceres, en el punto kilométrico 6,400 de Leganés, necesitaban un refuerzo urgente, y la Comunidad de Madrid ha optado por una operación en tres fases que está poniendo a prueba la paciencia de miles de conductores.
Las tres fases de una obra inevitable
La Dirección General de Carreteras ha dividido los trabajos en tres etapas bien marcadas. La Fase 0, ya en marcha, mantiene cortados los carriles rápidos en ambos sentidos durante aproximadamente tres semanas. Después, en la Fase 1, todo el tráfico en dirección Alcorcón se desviará a la calzada contraria para poder actuar sobre el tablero del lado Getafe. La última etapa, la Fase 2, invertirá el desvío: una vez reparada la estructura en sentido Getafe, los coches circularán por ese lado mientras se interviene en el lado de Alcorcón. El resultado práctico es que, hasta agosto, la M-406 funcionará con un solo carril por sentido en la mayor parte del tiempo.
La actuación, presupuestada dentro de los contratos de mantenimiento de estructuras de la red autonómica, busca impermeabilizar los tableros y reforzar los sistemas de contención. Una obra necesaria, sí, pero que llega en un punto especialmente sensible: los pasos superiores están justo sobre la vía férrea Madrid-Cáceres, lo que obliga a extremar las precauciones y, por tanto, a alargar los plazos.
Los polígonos y el hospital, los grandes damnificados
Las retenciones ya se dejan sentir con fuerza. Los vecinos de Leganés Norte y los trabajadores de los polígonos de Prado Overa y Nuestra Señora de Butarque son los primeros en notar que el tiempo de trayecto se duplican en hora punta. El Hospital Severo Ochoa y el colegio Legamar, ambos muy próximos al punto kilométrico 6+400, sufren atascos añadidos que complican los accesos sanitarios y escolares.
La Policía Local de Leganés, a través de su cuenta oficial de Twitter, ha recomendado planificar las rutas y usar vías alternativas como la M-407 —paralela a la M-406 pero con menor capacidad—, la A-42 para quienes entran o salen hacia Madrid, y las calles interiores del municipio. Sin embargo, estas alternativas no están diseñadas para absorber el volumen que la M-406 descarga. El resultado es una redistribución de la congestión, no una solución real.
La M-406 no es una vía más: cuando se reduce a la mitad, el sur de Madrid se atasca en cadena.
Agárrese el volante.
La fecha que la Comunidad no quiere confirmar
La gran incógnita es cuándo se recuperará la normalidad. A principios de mayo, la cuenta oficial de Transportes de la Comunidad de Madrid fijaba el final de las obras en la segunda quincena de julio. Sin embargo, apenas unos días antes, la Policía Local de Leganés ya hablaba de la segunda quincena de agosto. Y la realidad, a 12 de mayo, es que nadie ha corregido esa discrepancia.
Analizamos este baile de fechas con cierta preocupación. O la Consejería de Transportes no ha actualizado su estimación o el avance de los trabajos está encontrando dificultades imprevistas. En cualquier caso, la falta de un calendario unificado genera inseguridad en los miles de conductores que deben organizar su día a día. Un portavoz municipal consultado por esta redacción no ha podido ofrecer una fecha exacta, limitándose a señalar que “se trabaja para minimizar las molestias”.
Más allá del contratiempo inmediato, la obra en la M-406 pone de relieve un problema recurrente en las grandes operaciones de mantenimiento viario en la Comunidad de Madrid: la programación de cortes que, en ocasiones, se solapan o alargan sin una comunicación uniforme. Ya ocurrió en 2024 con las obras de la M-45 en Getafe, donde los carteles informativos contradecían los plazos anunciados por la Administración regional. La transparencia sigue siendo una asignatura pendiente.
