Nuevo plan forestal: Generalitat impulsa medidas contra incendios en Cataluña

El Govern activa la campaña de verano con gestión activa del bosque y más drones. Las comarcas del interior y prelitoral, las más vigiladas. Las restricciones de actividades en zonas de alto riesgo se endurecen a partir de junio.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? A los residentes y visitantes de las zonas forestales de Cataluña, sobre todo en las comarcas del interior como Bages, Berguedà, Osona, Solsonès, Anoia y el Alt Empordà.
  • ¿Cuándo ocurre? La campaña de prevención se refuerza a partir del 1 de junio de 2026 y se extenderá hasta finales de septiembre.
  • ¿Qué cambia hoy? Entra en vigor un nuevo paquete de medidas: más vigilancia con drones, gestión forestal activa y restricciones de actividades en las zonas con riesgo elevado de incendio.

La Generalitat ha presentado este lunes un nuevo plan forestal para blindar Cataluña contra los grandes incendios. El Consell Executiu ha dado luz verde a una estrategia que combina la gestión activa de las masas forestales, un refuerzo de la vigilancia tecnológica y un endurecimiento de las restricciones en las zonas de alto riesgo. Con una primavera especialmente seca y las previsiones meteorológicas para este verano apuntando a temperaturas superiores a la media, el Govern ha decidido activar esta campaña antes de lo habitual. Según fuentes del Departament d’Interior consultadas por Moncloa.com, el objetivo es reducir la virulencia de posibles fuegos y contenerlos en sus primeras horas.

El plan pivota sobre tres ejes. El primero es la gestión forestal preventiva: el Departament d’Acció Climàtica, Alimentació i Agenda Rural desplegará brigadas para limpiar el sotobosque, abrir cortafuegos y realizar quemas controladas en más de 5.000 hectáreas, principalmente en las comarcas del prelitoral y el interior. El segundo eje es la vigilancia con drones y cámaras térmicas, que se amplía un 35 % respecto al año pasado, y que permitirá detectar focos en zonas de difícil acceso antes de que se propaguen. El tercer pilar son las restricciones de actividades: a partir del 1 de junio quedan prohibidas las barbacoas y el uso de maquinaria que pueda generar chispas en las zonas declaradas de alto riesgo, así como la circulación de vehículos no autorizados por pistas forestales.

El Departament d’Interior ha confirmado que este verano se movilizarán 5.000 efectivos entre los Bombers de la Generalitat, los Mossos d’Esquadra, las Agrupacions de Defensa Forestal y voluntarios. Además, se incorporan dos nuevos helicópteros bombarderos que operarán desde las bases de Sabadell y Olot. La sala de control centralizada, en coordinación con el Servei Català de Trànsit y Meteocat, activará el nivel de alerta según el mapa de riesgo diario.

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En paralelo, la Agència Catalana de l’Aigua colaborará en el mantenimiento de puntos de agua estratégicos para los medios aéreos, especialmente en los pantanos de Sau, Susqueda y La Baells, afectados por la sequía. La previsión es que el agua embalsada siga por debajo del 30 % durante el verano, lo que complica la disponibilidad de estos recursos. Por ello, el Govern ha reservado partidas extraordinarias para la construcción de depósitos artificiales en los macizos del Montseny y el Montsec.

Medidas concretas y focos de riesgo

Las zonas más vigiladas serán las del arco interior que va desde Osona hasta el Berguedà y el Solsonès, donde los bosques de pino carrasco y la alta densidad de árboles muertos por la sequía elevan el peligro. En la Selva y el Alt Empordà, la vigilancia se intensificará por la gran afluencia de visitantes en julio y agosto. El plan incluye campañas de concienciación en redes sociales y cartelería en áreas recreativas. También se habilitarán puntos de información itinerante.

A las restricciones se añade un protocolo de activación rápida de alertas meteorológicas que Meteocat coordinará con el Centre d’Emergències de Catalunya. Cuando se declare un nivel rojo por viento o por sequía extrema, automáticamente se cerrarán los accesos a parques naturales como el de Garraf, el Montseny y el Cap de Creus. La directora del Servei de Prevenció d’Incendis, Marta López, aseguró en la presentación: ‘No podemos evitar todos los incendios, pero sí podemos impedir que se conviertan en grandes incendios forestales’.

Con este plan, la Generalitat busca replicar el éxito de 2023, cuando se consiguió reducir la superficie quemada un 43 % respecto al año anterior, a pesar de condiciones meteorológicas muy adversas.

Qué dice el precedente: la clave es la rapidez

Los técnicos recuerdan que en Cataluña la mayoría de los incendios de más de 500 hectáreas han empezado con pequeños focos que no se atajaron a tiempo. El más reciente, el del verano de 2025 en el Alt Urgell, quemó 1.200 hectáreas en dos días por una chispa de una segadora. En la comisión de análisis posterior se detectaron errores en la cadena de avisos y un retraso en la llegada de los hidroaviones. El nuevo plan pretende cerrar esas brechas con una secuencia de comunicación más rápida entre el 112, los Mossos y los Bombers.

La experiencia de la Generalitat en prevención de incendios se ha ido refinando desde el trágico verano de 1994, cuando los fuegos del Bages y el Berguedà arrasaron más de 10.000 hectáreas. Aquel episodio impulsó la creación del cuerpo de Agrupacions de Defensa Forestal y la mejora de los sistemas de vigilancia. Ahora se da un paso más con la incorporación de inteligencia artificial para modelos de predicción de focos. De hecho, el Departament d’Acció Climàtica ha colaborado con el Barcelona Supercomputing Center en un simulador que, a partir de datos de vegetación, humedad y viento, estima el comportamiento del fuego en cada comarca.

Este verano, además, se amplía la cooperación con las comunidades vecinas. Se ha firmado un protocolo con Aragón y la Comunidad Valenciana para el uso compartido de medios aéreos en zonas fronterizas, y se participa en el programa europeo rescEU, que garantiza la llegada de hidroaviones desde Francia e Italia en menos de 24 horas si se solicita. Según ha podido saber Moncloa.com, la Generalitat ha reservado una partida de 18 millones de euros para todo el operativo, un 12 % más que en 2025.

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Impacto económico y social: más allá de la emergencia

Más allá de la seguridad, la prevención de incendios tiene un impacto económico directo. Cataluña pierde cada año alrededor de 45 millones de euros en recursos forestales, agrícolas y turísticos a causa de los incendios, según datos del IDESCAT citados en la memoria del plan. Las zonas afectadas por un gran incendio necesitan una media de siete años para recuperar su atractivo turístico y su actividad agropecuaria. El Govern confía en que la inversión en prevención reduzca estos costes a la mitad en un horizonte de cinco años.

Desde el sector turístico, la patronal Foment del Treball ha valorado positivamente el refuerzo de las medidas, especialmente en las comarcas del interior, donde el turismo rural es clave para la economía local. Sin embargo, algunos ayuntamientos han mostrado preocupación por el impacto de las restricciones en las actividades recreativas de los campings y las áreas de picnic. La Generalitat se ha comprometido a negociar con los municipios un plan de excepciones para las zonas de baja peligrosidad.

En esta redacción entendemos que el plan es ambicioso pero que su eficacia dependerá en gran medida de la coordinación entre las conselleries y de la rapidez con la que se activen los protocolos cuando las condiciones meteorológicas se compliquen. La experiencia demuestra que una cadena de mando clara y unos recursos bien desplegados son el mejor cortafuegos. El primer test llegará con las olas de calor de julio, cuando el mando único de emergencias deberá decidir en cuestión de minutos si se cierran accesos y se movilizan la totalidad de los medios aéreos disponibles.

El president Illa ha querido dejar claro que la prevención de incendios es ‘una prioridad de país’ y que el Govern no escatimará recursos. Ahora falta que la operativa sobre el terreno responda a la ambición del papel y que la población extreme las precauciones. Una colilla mal apagada o una barbacoa mal hecha pueden anular el mejor de los planes. La Generalitat confía en que la combinación de más vigilancia, tecnología y concienciación reduzca este verano el riesgo de ver un gran incendio forestal en Cataluña. Esa será la verdadera prueba del nuevo plan.