Casi todos guardamos un queso fresco en la nevera para improvisar una cena rápida o darle un toque cremoso a una ensalada. Pero esta semana, abrir el frigorífico exige un chequeo extra: la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ha lanzado una alerta por presencia de Listeria monocytogenes en dos lotes del Queso Latino de Goya. No es la primera vez que un lácteo nos obliga a revisar etiquetas, pero con la listeriosis nunca se juega.
El secreto del éxito
- Identifica los lotes afectados: Los envases con los números 011056 (caducidad 31/05/2026) y 021046 (caducidad 30/05/2026) son los que debes localizar. Cualquier otro queso fresco de Goya con fecha o lote distinto no está incluido en esta alerta.
- No lo consumas bajo ningún concepto: La Listeria sobrevive a temperaturas de refrigeración. Si tienes esos envases, devuélvelos al punto de venta o tíralos directamente.
- Síntomas que vigilar: La listeriosis puede manifestarse con vómitos, diarrea y fiebre, incluso hasta 70 días después de haber ingerido el alimento contaminado. Ante cualquier sospecha, consulta con tu centro de salud.
Ingredientes
Estos son los datos concretos del producto retirado. Si en casa tienes un queso con estas características, no lo dudes ni un segundo.
- Marca: Goya
- Producto: Queso Latino (queso fresco de vaca)
- Envase: Plástico de 300 gramos
- Lotes y caducidades:
- Lote 021046 – fecha de caducidad 30 de mayo de 2026
- Lote 011056 – fecha de caducidad 31 de mayo de 2026
- Conservación: Refrigerado
Paso a paso
Si al leer la noticia te ha saltado la alarma, respira hondo. Aquí tienes lo que debes hacer, ordenado para que no se te escape nada.
1. Revisa tu frigorífico. Saca el queso fresco y mira el número de lote en la tapa o en el lateral del envase. Si no coincide, respiras tranquilo. Si coincide con alguno de los dos mencionados, no te asustes: el simple hecho de haberlo comprado no significa que el queso esté contaminado, pero la prudencia manda.
2. Si tienes el producto en en casa, no lo abras. Devuélvelo al supermercado o tíralo en un contenedor de residuos. La bacteria Listeria monocytogenes es resistente al frío y solo se elimina con cocción superior a 70 ºC; un queso fresco no se cocina, así que no hay margen para el error.
3. Observa tu estado de salud. La mayoría de las personas sanas no notan nada, pero los síntomas —si aparecen— pueden tardar semanas. Si presentas fiebre, diarrea o vómitos, sobre todo si formas parte de un grupo de riesgo, acude a urgencias o a tu médico de cabecera y menciona la ingesta del queso. No hace falta que comentes que leíste esto en Merca2; con que expliques el contexto alimentario es suficiente.
4. Limpia y desinfecta. Aprovecha para pasar un paño con agua y lejía por el estante donde guardaste el queso, y así evitas la contaminación cruzada con otros alimentos que sí vayas a consumir en crudo.
Variaciones y maridaje
En cuanto a “maridaje”, la Listeria no admite vinos ni compañías: lo mejor es extremar la higiene. Pero sí hay variaciones importantes según tu situación personal.
Si estás embarazada. La listeriosis en gestantes puede provocar complicaciones graves. La AESAN tiene una guía específica de alimentos a evitar: quesos frescos no pasteurizados, embutidos crudos y pescado ahumado frío encabezan la lista. Ante la duda, consulta las recomendaciones oficiales y, si has consumido el queso y notas malestar, ve al hospital sin esperar.
Si eres inmunodeprimido o tienes una enfermedad crónica. La tasa de mortalidad de la listeriosis en personas vulnerables ronda entre el 20% y el 30%. Parece una cifra de otro siglo, pero la bacteria no entiende de modernidades. Ante cualquier temblor, fiebre o descomposición, acude al médico cuanto antes.
Para el resto de consumidores. Lo normal es que ni te enteres. La Listeria provoca menos de 50 intoxicaciones al año en España, una gota en el océano. Aun así, si en los próximos dos meses te sientes raro, recuerda esta alerta y cuéntaselo a tu médico.
Un extra: cómo conservar el queso fresco para minimizar riesgos. Guarda siempre el queso en la parte más fría de la nevera (no en la puerta) y consúmelo antes de la fecha de caducidad. Si abres el envase, tapa el resto con film y no lo tengas más de dos días. Y, por supuesto, lávate bien las manos antes y después de manipular cualquier lácteo.
