Nissan plantea un ERE para 211 trabajadores en sus plantas de Cataluña

El recorte supone el 40% de la plantilla de la automovilística en Cataluña y afecta especialmente al centro logístico de recambios de El Prat de Llobregat. La dirección vincula el ERE a la caída de la demanda pospandemia y al retraso en la electrificación del parque móvil.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? A 211 trabajadores de Nissan en Cataluña, especialmente en la planta de recambios de El Prat de Llobregat.
  • ¿Cuándo ocurre? El anuncio se produce este 12 de mayo de 2026 y abre un periodo de consultas de 30 días.
  • ¿Qué cambia hoy? La compañía comunica formalmente su intención de despedir al 40% de la plantilla, iniciando un ERE que podría materializarse en verano.

Cómo afecta el ERE a los centros catalanes de Nissan

Nissan ha comunicado este lunes un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que afectará a 211 trabajadores en sus centros de Cataluña, lo que supone el 40% de la plantilla actual. El grueso del ajuste recae sobre la planta logística de recambios de El Prat de Llobregat, uno de los últimos reductos industriales de la marca en España tras la traumática salida de la Zona Franca en 2020.

La compañía emplea en Cataluña a unas 530 personas, de las cuales cerca de 400 se concentran en la planta de El Prat. Por lo tanto, el centro logístico barcelonés se llevará la peor parte del recorte. Las cifras confirman que Nissan está reduciendo su huella industrial en la comunidad de forma acelerada.

Los motivos de Nissan: reestructuración o agonía programada

despido colectivo

La dirección ha trasladado a los representantes de los trabajadores que el ERE obedece a causas organizativas y productivas. La caída de la demanda de recambios para vehículos de combustión y el retraso en la electrificación del parque automovilístico europeo han mermado la carga de trabajo de la planta. «El Prat ha perdido sentido estratégico en el nuevo modelo de negocio», aseguran fuentes cercanas a la compañía.

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La comunicación ha pillado por sorpresa a los sindicatos, que apenas 24 horas antes negociaban un plan de recolocaciones voluntarias. Ahora, con el ERE sobre la mesa, el calendario se acelera: el periodo de consultas arranca esta misma semana y se extenderá hasta mediados de junio. Los despidos, si no hay acuerdo, podrían ejecutarse a partir del 1 de julio.

En la planta de El Prat, el ambiente es de desconcierto. Fuentes sindicales consultadas por Moncloa.com describen una plantilla «en shock» que ve cómo se repite el patrón de 2020. Entonces, el cierre de la factoría de la Zona Franca supuso la pérdida de más de 2.500 empleos directos y dejó al centro de recambios como único vestigio de la marca en el área metropolitana. Hoy, ese vestigio se tambalea.

Nissan inicia un nuevo ajuste de plantilla apenas seis años después del cierre de su histórica factoría de la Zona Franca; ahora es el centro de recambios de El Prat el que sufre la poda.

Nissan en Cataluña: una década de desindustrialización

El declive industrial de Nissan en Cataluña no es nuevo. En 2020, la compañía cerró su planta de ensamblaje de la Zona Franca, una decisión que supuso uno de los mayores golpes industriales de la historia reciente de Barcelona. Aquella retirada dejó en el aire la continuidad del centro de recambios de El Prat, que logró mantenerse con una plantilla reducida gracias a la logística de piezas para vehículos en circulación. Sin embargo, la apuesta de la marca por la electrificación —y la pérdida de cuota en el mercado europeo— ha ido vaciando de sentido su presencia en Cataluña.

Esta vez, el argumentario de la empresa no difiere demasiado del de otros fabricantes: la transición ecológica y la digitalización exigen reestructuraciones. Pero la realidad económica en El Prat es más prosaica: los pedidos de recambios para motores diésel y gasolina están cayendo a un ritmo del 7% anual, mientras que los nuevos modelos eléctricos aún no generan un volumen suficiente de postventa. «El Prat depende del parque circulante, y ese parque se está transformando más despacio de lo que Nissan necesita», según fuentes del sector consultadas.

Desde el Govern, el departament d’Empresa i Treball evita pronunciarse por el momento y se remite a los cauces ordinarios: mediación y negociación. No obstante, el síndic de Greuges ha recordado en otras ocasiones que la pérdida de empleo industrial en la Cataluña metropolitana tiene un impacto social «muy superior al que reflejan las estadísticas de paro». En municipios como El Prat de Llobregat, donde el tejido productivo sigue muy vinculado a la logística y la industria, cada despido colectivo arrastra a pequeños proveedores y comercios de la zona.

A la espera de los resultados de la negociación, los trabajadores de Nissan se enfrentan a un verano incierto. La compañía ha prometido recolocaciones en otros centros europeos, pero las plazas son limitadas y para muchos supone un desarraigo familiar difícil de asumir. El ERE será la primera prueba de fuego para el diálogo social en la automoción catalana en un contexto de despidos masivos en el sector. Lo que ocurra en la mesa de El Prat podría marcar el tono de futuros ajustes en proveedores y auxiliares.

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