El Pentágono eleva a 29.000 millones el coste de la guerra con Irán y exige más fondos al Congreso

El interventor en funciones cifra el incremento en 4.000 millones en apenas dos semanas y advierte de que el coste total podría dispararse. La tregua sigue en el aire mientras ambos países intercambian fuego limitado en el estrecho de Ormuz. España y la OTAN observan con cautela

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El coste estimado de la guerra de Estados Unidos contra Irán asciende ya a 29.000 millones de dólares, 4.000 más que hace dos semanas, según el Pentágono.
  • ¿Quién está detrás? El interventor en funciones del Departamento de Defensa, Jules Hurst III, cifra el incremento en reparación de equipos y costes operativos. El presidente Trump ha rechazado la última propuesta iraní de alto el fuego como ‘basura’.
  • ¿Qué impacto tiene? La tregua pende de un hilo y los combates esporádicos continúan en el estrecho de Ormuz, ruta clave para el suministro energético mundial y para España.

El Pentágono ha elevado a 29.000 millones de dólares la factura de la guerra contra Irán y ha exigido más fondos al Congreso en unas audiencias presupuestarias maratonianas. La cifra representa un incremento de 4.000 millones en apenas dos semanas y no incluye la futura reconstrucción de las bases dañadas en la región.

Jules Hurst III, interventor en funciones del Departamento de Defensa, detalló que el nuevo cálculo refleja «costes actualizados de reparación y sustitución de equipos» junto con los gastos operativos generales para mantener las fuerzas en el teatro de operaciones. Sin embargo, dejó fuera una partida especialmente oscura: «Tenemos muchas incógnitas ahí —admitió—. No sabemos cuál será nuestra postura futura, cómo reconstruiremos esas bases ni qué parte podrían pagar nuestros aliados o socios».

El cómputo incluye la Operación Epic Fury y las misiones de escolta a buques mercantes bajo el Proyecto Freedom, actualmente en pausa pero que el Secretario de Defensa, Pete Hegseth, calificó como «una opción que siempre podríamos reactivar si el comandante en jefe lo desea». El coste diario medio se acerca ya a los 1.000 millones de dólares, una sangría que supera con creces el gasto militar anual de países como España.

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La frágil tregua que durante un mes ha contenido las hostilidades se tambalea después de que el presidente Donald Trump calificara ayer de «basura» la última propuesta iraní para poner fin al conflicto. Apenas unas horas después, el presidente del Parlamento de Irán advirtió de que su país está listo para «dar una respuesta que sirva de lección» a cualquier acto de agresión.

A pesar de la tregua declarada, los dos bandos han continuado intercambiando fuego limitado en en el estrecho de Ormuz. La República Islámica ha lanzado misiles drones y pequeñas embarcaciones contra buques de guerra estadounidenses en la zona, provocando ataques de represalia contra instalaciones militares iraníes. Hegseth sugirió que la situación sigue siendo fluida: «Como saben, en su mayor parte, alto el fuego significa que el fuego cesa. Nosotros tenemos un plan para escalar si es necesario y un plan para replegarnos si es necesario».

La factura crece a 1.000 millones de dólares por día y no incluye la reconstrucción de las bases. Washington no sabe aún cómo pagará una guerra que se alarga sin horizonte político claro.

Equilibrio de Poder

El disparado coste de la operación contra Irán golpea las cuentas del Pentágono en un momento en el que la administración Trump presiona a los aliados europeos para que eleven su gasto militar hasta el 5% del PIB. La petición urgente de fondos adicionales llega mientras la Casa Blanca intenta mantener abiertos dos frentes —Oriente Próximo y el Indo-Pacífico— con un presupuesto de defensa que roza ya los 900.000 millones de dólares anuales.

Para España, el deterioro de la seguridad en el estrecho de Ormuz tiene un impacto directo. Cerca del 20% del tráfico mundial de petróleo transita por ese paso marítimo, y cualquier escalada sostenida podría disparar los precios del crudo y del gas natural licuado que el país importa para compensar el corte del suministro ruso. Las bases de Rota y Morón, plataformas logísticas clave para las fuerzas estadounidenses, se verían inevitablemente implicadas en una intensificación de las hostilidades, algo que Moncloa sigue con preocupación no declarada.

El rechazo frontal de Trump a la propuesta de Teherán aleja un posible acuerdo y mantiene viva la amenaza de una escalada. El Pentágono asegura tener munición suficiente para continuar —Hegseth negó cualquier agotamiento de arsenales—, pero la reposición acelerada de misiles Patriot, Tomahawk o los interceptores navalizados que consume el escudo en el Golfo exigirá contratos millonarios que ya están sobre la mesa del Congreso.

El pulso recuerda, en escala y ritmo de gasto, a los peores meses de la guerra de Irak de 2003, cuando el coste operativo mensual llegó a superar los 5.000 millones de dólares. La diferencia ahora es que Irán dispone de una capacidad de respuesta asimétrica mucho mayor —misiles balísticos, drones Shahed y milicias regionales— y el paraguas nuclear estadounidense no intimida como en otras crisis. La próxima ventana crítica se abre en la reunión del Consejo de Seguridad Nacional prevista para la semana entrante, en la que el presidente podría decidir si reactiva el Proyecto Freedom o si ordena un repliegue ordenado que, en cualquier caso, sumará más ceros a la factura.

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