Leganés: PSOE, Más Madrid y Vox tumban por segunda vez la cuestión de confianza del alcalde

La oposición en bloque rechaza por segundo año consecutivo la confianza solicitada por Miguel Ángel Recuenco. Se abre un plazo de un mes para que al menos 14 concejales presenten una moción de censura; si no, los presupuestos de 2026 quedarán aprobados automáticamente.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? A los vecinos de Leganés (más de 190.000 habitantes) y a la estabilidad del gobierno municipal.
  • ¿Cuándo ocurre? El plazo para presentar una moción de censura comienza este viernes 16 de mayo y finaliza el 16 de junio de 2026.
  • ¿Qué cambia hoy? Si en 30 días no se registra una moción con al menos 14 firmas, los presupuestos de 2026 quedarán aprobados de forma automática y Miguel Ángel Recuenco continuará como alcalde.

La historia se repite con precisión quirúrgica. El pleno del Ayuntamiento de Leganés vivió este jueves un nuevo rechazo frontal a la cuestión de confianza planteada por el alcalde popular Miguel Ángel Recuenco. PSOE, Más Madrid, Podemos y Vox sumaron sus votos para tumbar la iniciativa, exactamente igual que hicieron hace un año. Ahora, Recuenco entra en un mes de incertidumbre política durante el que la oposición tiene la oportunidad de arrebatarle la alcaldía si logra consensuar un candidato alternativo. La repetición del escenario, sin embargo, no parece inquietar en exceso al regidor: todo apunta a que el desenlace será el mismo que en 2025.

Los 228,7 millones que desencadenaron el nuevo bloqueo

El detonante ha vuelto a ser el presupuesto municipal para 2026. La oposición en bloque tumbó esta semana las cuentas presentadas por el equipo de gobierno del PP y Unión por Leganés (ULEG), que sumaban 228.702.043 euros. Recuenco vinculó su cuestión de confianza a la aprobación de esas cuentas, una maniobra que ya empleó en 2025 y que la ley permite para forzar a los grupos a elegir entre aceptar el presupuesto o activar el mecanismo de censura.

En su intervención ante el pleno, el alcalde defendió un proyecto que, según dijo, «da un paso más en la gestión de Leganés» tras tres años de gobierno de centro-derecha. Subrayó que se han bajado impuestos y que la inversión se centra en seguridad, vivienda y rehabilitación del patrimonio. Pero sus palabras no convencieron a una oposición que considera el presupuesto una reedición de las políticas de 2025 y que acusa al regidor de falta de diálogo.

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Hace doce meses, el mismo guión terminó con una celebración del PP madrileño en Leganés. Isabel Díaz Ayuso aplaudió entonces la «resurrección» de uno de sus alcaldes más potentes de la Comunidad. Este año, la cúpula popular no ha organizado ningún acto similar. Fuentes del partido admiten en privado que prefieren que el trámite se cierre sin sobresaltos y con los presupuestos aprobados automáticamente. La épica de 2025 se ha convertido en rutina en 2026.

Un mes para una moción de censura que nadie quiere liderar

Desde este viernes 16 de mayo, la oposición dispone de 30 días naturales para registrar una moción de censura que requiere al menos 14 de los 27 concejales, es decir, la mayoría absoluta del pleno. Pero la aritmética es traicionera. PSOE (7 ediles), Más Madrid (3) y Podemos (1) suman 11. Vox, con 4, se convierte en imprescindible para cualquier alternativa, pero su posición es incompatible con un pacto de izquierdas.

La geometría de fuerzas deja a la oposición en un callejón sin salida: no hay mayoría sin Vox, pero Vox no pactará con la izquierda. El alcalde lo sabe.

Ningún portavoz ha mostrado disposición a liderar esa hipotética mayoría. Carlos Delgado, portavoz socialista, se limitó a señalar que «Recuenco debe asumir que gobierna en minoría y que no puede imponer sus cuentas por decreto». Más Madrid y Podemos coinciden en el diagnóstico pero descartan alianzas con Vox. La formación de Santiago Abascal, por su parte, se mantiene en su discurso de oposición dura al PP pero sin abrirse a pactos con la izquierda.

Por qué Leganés anticipa un nuevo bloqueo político de cara a 2027

La escena evidencia la fragmentación del centro-derecha y la izquierda en el sur metropolitano. Leganés se asemeja a otros municipios gobernados por el PP con minoría, como Alcorcón, donde el bloqueo presupuestario se ha vuelto crónico. La diferencia es que aquí el alcalde ha aprendido a jugar con el calendario: la cuestión de confianza le garantiza la aprobación automática de las cuentas si no prospera una censura que todos saben inviable.

Pese a la presión mediática, la mayor parte de los partidos mantiene sus posiciones. El PSOE confía en capitalizar el desgaste del PP en 2027, mientras Vox no quiere aparecer como el facilitador de un gobierno de izquierdas. Mientras tanto, Recuenco sobrevive con un presupuesto de 228,7 millones que invertirá en barrios y seguridad, pero sin el respaldo político que necesitaría para sacar adelante proyectos de calado.

El reloj corre. Si antes del 16 de junio nadie reúne las 14 firmas, el alcalde respirará tranquilo y los presupuestos entrarán en vigor sin más debate. Lo más probable es que la tormenta política se quede en una anécdota repetida. Leganés, de nuevo, esquiva el abismo pero se instala en la parálisis.

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