EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? Vecinos de Boadilla del Monte o trabajadores en el municipio, mayores de edad, sin vivienda en propiedad y con ingresos limitados al IPREM.
- ¿Cuándo ocurre? El plazo de inscripción permanece abierto desde el 11 de mayo. Las primeras entregas están previstas para este mismo verano.
- ¿Qué cambia hoy? Quien cumpla los requisitos puede acceder a un alquiler protegido que difícilmente encontrará en el mercado libre, pero la alta demanda y la prioridad local exigen actuar rápido.
El Plan Vive de la Comunidad de Madrid ya tiene cara en Boadilla del Monte: 524 viviendas de alquiler asequible repartidas en uno, dos y tres dormitorios, con zonas comunes que incluyen piscina, gimnasio y parque infantil. La promoción, situada en la calle Fray Bartolomé de las Casas —una de las zonas de mayor crecimiento del municipio— abrió su registro el pasado 11 de mayo y tiene previsto entregar los primeros pisos este verano.
El modelo no es nuevo. La Comunidad ya ha entregado más de 5.300 viviendas del Plan Vive en distintos municipios madrileños y espera sumar otras 3.000 a lo largo de 2026. El consejero de Vivienda, Jorge Rodrigo, visitó hace unos días el piso piloto y destacó que la fórmula público-privada sigue siendo la apuesta del Gobierno regional para aliviar los precios en las zonas más tensionadas.
Quién puede optar a una de estas viviendas
No basta con apuntarse. Los requisitos económicos y de vinculación con el municipio funcionan como un filtro duro en promociones tan demandadas. De entrada, es obligatorio ser mayor de edad, tener nacionalidad española o residencia legal y destinar el piso a vivienda habitual. Queda expresamente prohibido mantenerlo vacío o usarlo como segunda residencia.
Además, ninguno de los solicitantes puede ser propietario de otra vivienda en el momento de la adjudicación. La Comunidad revisa este punto con rigor, porque el plan está pensado para quienes tienen cerrada la puerta al mercado libre. En Boadilla, donde el alquiler medio supera los 1.000 euros mensuales —según los últimos portales inmobiliarios—, cada promoción de este tipo despierta miles de solicitudes.
Los ingresos también juegan. El alquiler no podrá superar el 35 % de los ingresos anuales de la unidad familiar, con límites vinculados al IPREM. Y aquí llega la prioridad municipal: quienes lleven al menos tres años empadronados en Boadilla o acrediten que su lugar de trabajo está allí desde hace ese mismo tiempo tendrán preferencia en el sorteo. Un criterio que, en promociones anteriores, ha dejado fuera a cientos de aspirantes de fuera del municipio.
Cómo inscribirse sin perder la oportunidad
La inscripción se realiza únicamente de forma telemática, a través de la plataforma digital de la empresa gestora. El plazo no tiene fecha de cierre anunciada, pero la experiencia de otras localidades —como San Sebastián de los Reyes o Tres Cantos— demuestra que las plazas virtuales se agotan en días. De hecho, ya se han recibido cientos de solicitudes, muchas incluso antes de que la Comunidad difundiera todos los detalles.
Una vez cerrado el registro, si la demanda supera la oferta —algo casi seguro— la asignación se hará mediante sorteo ante notario. Las viviendas se reparten en 109 unidades de un dormitorio, 246 de dos y 169 de tres habitaciones. Otras 21 están adaptadas para personas con movilidad reducida. Las rentas concretas aún no se han hecho públicas, pero otras fases del Plan Vive en la corona metropolitana han partido de 400-600 euros para los pisos más pequeños, muy lejos de los precios de mercado.
El alquiler asequible en Boadilla no soluciona la falta de vivienda estructural, pero oxigena a cientos de familias que ya no pueden esperar más.
La urbanización contará con piscina comunitaria, gimnasio, pista polideportiva y parque infantil, además de plazas de aparcamiento. Un estándar que la Comunidad repite en casi todas las promociones del Plan Vive para hacer más atractiva la oferta frente a un mercado privado que, en Boadilla, escasea incluso en el segmento medio.
El Plan Vive, un parche necesario pero insuficiente
La llegada de 524 viviendas asequibles es una buena noticia para el municipio, pero conviene ponerla en contexto. Boadilla del Monte ha duplicado su población en las últimas dos décadas y el ritmo de construcción protegida no ha seguido el mismo paso. El precio del alquiler, que ya rozaba los 950 euros en 2023, ha escalado hasta superar la barrera de los 1.000 euros en las zonas más cotizadas, dejando fuera a muchas familias jóvenes que trabajan en el pueblo pero no pueden vivir en él.
Comparado con otros planes de alquiler asequible de la región —como los 1.200 pisos previstos en Vallecas o los 800 de Móstoles—, la dotación de Boadilla resulta modesta. La diferencia, sin embargo, está en la demanda: en este municipio de alta renta, cualquier alquiler por debajo del 30 % del sueldo medio local (que ronda los 2.800 euros mensuales) es un caramelo para quienes aún no han podido comprar. La Comunidad insiste en que el modelo público-privado es la vía para acelerar la oferta, pero la letra pequeña deja ver que los cupos de vivienda protegida siguen sin alcanzar la magnitud del problema.
En el lado positivo, el Plan Vive ha demostrado que se pueden entregar promociones completas en plazos razonables. Las 5.300 viviendas ya adjudicadas, repartidas en una docena de municipios, han aliviado la presión en San Sebastián de los Reyes, Alcorcón o Valdemoro. Boadilla se suma ahora a esa lista, aunque con una asignatura pendiente: la falta de transparencia en los precios definitivos hasta que el sorteo está muy avanzado. Para quien lleva meses mirando portales inmobiliarios y solo ve subidas, cualquier dato concreto sería un respiro.
Los interesados pueden consultar todos los requisitos y el procedimiento en la página del Ayuntamiento de Boadilla. Mientras tanto, el piso piloto sigue abierto a visitas sin cita previa en la propia calle Fray Bartolomé de las Casas.
