«La situación del crimen organizado en España se caracteriza por la prevalencia de actividades criminales relativas a los tráficos ilícitos, especialmente de cannábicos y de cocaína, seguidas, en menor medida, por actividades delictivas contra el patrimonio y el orden socioeconómico». Los datos sobre el tráfico de drogas figuran en el último informe de Seguridad Nacional, relativo a datos de 2025, presentado esta misma semana.
El mismo documento justifica que «la situación geoestratégica de España, los lazos y vínculos con América Latina, junto al hecho de ser país de tránsito hacia el resto de Europa confieren a nuestro país la condición de punto estratégico clave para el narcotráfico mundial. Así, el narcotráfico en España representa una de las mayores amenazas proveniente del entorno del crimen organizado y de la delincuencia grave».
El narcotráfico acarrea episodios de violencia que se manifiestan «a través de enfrentamientos armados, ajustes de cuentas, secuestros, amenazas, o ataques a las fuerzas de seguridad, con afectación directa, en algunos casos, a la ciudadanía».

Seguridad Nacional advierte de que «las organizaciones criminales siguen experimentando una transformación muy significativa, predominando aquellas más descentralizadas y flexibles, que cuentan con una cierta autonomía de sus integrantes. El crimen como servicio (crime as a service) sigue, año tras año, ganando relevancia y moldeando el panorama de la criminalidad organizada, haciéndola más compleja y adaptable».
En todo el informe hay mensajes silenciosos que interpretar entre líneas: «Se observa una instrumentalización de las redes como herramienta de amenaza híbrida, además de una creciente coordinación entre actores criminales y ciertos servicios de inteligencia hostiles, que buscan desestabilizar y explotar las vulnerabilidades internas mediante el desarrollo de actividades delictivas».
Campo de Gibraltar
El documento recoge datos sobre la presencia del narcotráfico en el Campo de Gibraltar y dice que «todas las medidas llevadas a cabo en el marco de la Instrucción 9/2018 de la Secretaría de Estado de Seguridad, por la que se puso en marcha el Plan Especial de Seguridad para el Campo de Gibraltar, y sus sucesivas actualizaciones, han modificado sustancialmente la operativa de los grupos criminales dedicados al narcotráfico especialmente en esta zona. La necesidad de establecer en alta mar las narcolanchas con el fin de no ser intervenidas está suscitando un incremento de las actividades dirigidas al abastecimiento de combustible en este entorno. Se viene observando, así, un incremento exponencial de apoyos esenciales de tipo logístico, como el suministro de combustibles (“petaqueo”), que implica un riesgo añadido asociado a la volatilidad de estas sustancias».
Diferentes drogas
El problema no es solo el hachís. El tráfico de cocaína «se mantiene como una de las mayores amenazas para la salud y seguridad de la ciudadanía, así como para la integridad de las instituciones públicas y privadas. Atendiendo a los datos provisionales disponibles sobre incautaciones de esta sustancia, y a diferencia de la tendencia al alza de años precedentes, en 2025 se observa un ligero descenso con respecto al año anterior», recoge el citado informe.
El documento mantiene que «la principal vía de entrada de esta droga a nuestro país continúa siendo la marítima, a través de contenedores en grandes puertos, como los de Algeciras, Barcelona, Valencia, aunque se están produciendo algunas incautaciones en otros puertos secundarios, como el de Bilbao o Marín».
Este tipo de droga llega en contenedores por barco, pero también, advierte el informe que «es destacable la utilización de embarcaciones de alta velocidad (EAV) que recogen grandes cantidades de cocaína en alta mar. En el último año se ha observado un significativo incremento del uso de estos medios para transportar la cocaína al continente europeo. En cuanto al número de contenedores incautados con droga en 2025 en España, y aún con datos provisionales, se observa una tendencia a la baja respecto del año 2024. Además de la ruta directa hacia Europa, sigue siendo frecuente el transporte de la droga hacia el Golfo de Guinea para posteriormente dirigirla hacia nuestro continente, patrón ya observado en años anteriores. Por ello, las rutas que transitan por la zona de África Occidental son un punto de especial interés para los operativos policiales.
