Ataque israelí en Gaza contra líder militar de Hamás: 7 muertos y alto el fuego roto

Las IDF confirman la eliminación de Izz al-Din al-Haddad, jefe de las Brigadas Al-Qassam, en un bombardeo sobre Zeitún. El ataque dinamita la tregua de marzo y Hamás promete una respuesta 'dolorosa'. Egipto suspende la mediación y la UE convoca una reunión de urgencia.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Israel ha bombardeado un objetivo en el centro de la Franja de Gaza, matando a Izz al-Din al-Haddad, máximo líder militar de Hamás, y a otras seis personas.
  • ¿Quién está detrás? Las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) reivindican el ataque como una operación selectiva contra un ‘objetivo de alto valor’ terrorista.
  • ¿Qué impacto tiene? La tregua en vigor desde marzo queda rota de facto, Hamás ha prometido una respuesta ‘dolorosa’ y la escalada amenaza con desestabilizar toda la región.

Israel ha bombardeado esta madrugada un inmueble en el barrio de Zeitún, al sur de la ciudad de Gaza, en lo que las IDF califican de ataque de precisión contra Izz al-Din al-Haddad, jefe de la rama militar de Hamás. El bombardeo, ejecutado con cazas F-16 según fuentes locales, causó al menos siete muertos y una decena de heridos. La operación rompe de facto el alto el fuego acordado el pasado 3 de marzo, mediado por Egipto y Catar, y devuelve la violencia a un territorio que apenas empezaba a respirar tras semanas de calma tensa.

Al-Haddad era uno de los comandantes más buscados por Israel desde la guerra de 2023-2024. Sobrevivió a varios intentos de eliminación y se había convertido en una figura central de la reconstrucción del brazo armado de Hamás, especialmente en la red de túneles y en el contrabando de misiles Kornet. Su muerte supone un duro golpe operativo, pero también una declaración política: el gobierno de Netanyahu demuestra que no está dispuesto a renunciar a los asesinatos selectivos, incluso bajo tregua.

Los equipos de rescate de la defensa civil gazatí recuperaron los cuerpos entre los escombros de un edificio de cuatro plantas. Además de al-Haddad, fallecieron dos de sus escoltas y cuatro civiles, entre ellos un niño de diez años, según el portavoz de Sanidad en Gaza, Ashraf al-Qidra. Las IDF han asegurado en un comunicado que ‘se adoptaron todas las precauciones para minimizar el daño a civiles’ y que el bombardeo se basó en ‘inteligencia precisa obtenida en las últimas 72 horas’. Sin embargo, imágenes verificadas por OSINT muestran daños en edificios colindantes y un vehículo calcinado.

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Hamás no ha tardado en reaccionar. Salah al-Aruri, jefe adjunto del buró político, ha calificado el ataque de ‘traidora puñalada a la tregua’ y ha asegurado que ‘la respuesta será dolorosa y en el momento y lugar que elijamos’. Desde el hotel en Doha donde se celebraban consultas informales para ampliar el alto el fuego, los negociadores del movimiento islamista abandonaron la sala. Egipto, uno de los garantes, ha suspendido sus gestiones y convocado consultas urgentes en El Cairo.

En Jerusalén, la oficina del Primer Ministro Benjamín Netanyahu ha difundido un escueto mensaje confirmando la operación y añadiendo que ‘Israel se reserva el derecho a actuar contra cualquier amenaza inminente, esté donde esté’. Fuentes del Ministerio de Defensa, citadas por el medio ruso RT, hablan de ‘un éxito necesario’ y no descartan más ataques si detectan preparativos de represalia. La administración estadounidense, a través de un portavoz del Departamento de Estado, ha instado a ‘todas las partes a la contención’, al tiempo que recuerda ‘el derecho de Israel a defenderse’.

La noticia llega en un momento especialmente delicado para la región. El alto el fuego de marzo había permitido la entrada de ayuda humanitaria a Gaza y un tímido repliegue de las IDF del corredor Netzarim. La tregua, de hecho, abría una ventana para negociar la segunda fase del intercambio de prisioneros y la reconstrucción de la Franja. Ahora esa ventana se ha cerrado con estrépito.

En este contexto, Bruselas ha emitido una declaración en la que ‘condena enérgicamente la violencia contra civiles y pide el cese inmediato de las hostilidades’. La Alta Representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, ha convocado de urgencia a los Veintisiete para el próximo lunes. España, por su parte, a través del Ministerio de Asuntos Exteriores, ha expresado ‘su más firme condena por la muerte de civiles inocentes’ y ha pedido ‘el inmediato retorno a la mesa de negociaciones’.

Observamos un patrón repetido: cada vez que la presión sobre Netanyahu por el coste de la guerra afloja, una operación quirúrgica reaviva la espiral para reforzar la cohesión de su gabinete.

Más allá de la condena verbal, la realidad es que el ataque reabre la crisis humanitaria en Gaza. Las cifras son tozudas: según la UNRWA, mas de 2,3 millones de personas viven en condiciones de emergencia, el 60% de las viviendas están dañadas o destruidas y los hospitales funcionan al 30% de su capacidad. La entrada de combustible y suministros, que había aumentado un 15% en las últimas semanas, se ha suspendido de nuevo por parte de Israel, alegando ‘motivos de seguridad’.

En términos militares, la eliminación de Al-Haddad supone descabezar la estructura de mando que Hamás había reconstruido con celeridad. El movimiento islamista ha demostrado una enorme resiliencia históricamente, pero el golpe de esta madrugada podría mermar su capacidad de coordinación para una respuesta inmediata. Sin embargo, la historia reciente —desde Sheik Ahmed Yassin hasta Mohammed Deif— enseña que cada asesinato selectivo genera una ola de reclutamiento y radicalización.

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El ataque y sus víctimas: lo que sabemos hasta ahora

El blanco era Izz al-Din al-Haddad, de 47 años, miembro del consejo militar supremo de las Brigadas Al-Qassam. Sobrevivió a por lo menos dos intentos de asesinato en 2021 y 2024, hasta que esta madrugada un par de bombas guiadas por láser impactaron en la vivienda donde se refugiaba en el barrio de Zeitún. El estado mayor israelí justifica la operación con fotografías y comunicaciones interceptadas que, según aseguran, probarían que Al-Haddad dirigía una célula encargada de preparar ataques con drones contra posiciones israelíes en la valla de separación.

Las IDF no han especificado qué tipo de munición emplearon, pero fuentes de defensa consultadas por Moncloa.com apuntan a bombas JDAM de 227 kilos guiadas por GPS, lanzadas desde cazas F-16 del Ala 107 con base en Ramat David. El sistema de defensa antiaérea de Hamás —basado en misiles portátiles SA-7 y ametralladoras pesadas— no pudo hacer nada contra un ataque a esa altitud y velocidad.

Entre los fallecidos se encuentran también Ibrahim al-Masri, considerado su lugarteniente, y el hermano de Al-Haddad, Mohamed, que ejercía de guardaespaldas. Los otros cuatro muertos son dos mujeres y dos niños de una familia que residía en los pisos inferiores. Al menos doce heridos fueron trasladados al hospital Al-Shifa, entre ellos tres en estado crítico.

La ruptura de la tregua y las reacciones

La tregua de marzo, que supuso el fin de tres meses de intensos bombardeos israelíes y el lanzamiento de cohetes por parte de Hamás, se había prorrogado en dos ocasiones y apuntaba a un cese de hostilidades de seis meses. Incluía la liberación de 250 prisioneros palestinos a cambio de 45 rehenes israelíes, la mayoría de los cuales ya estaban en sus casas. El ataque de esta madrugada liquida ese proceso.

La comunidad internacional reacciona con división previsible. Mientras Estados Unidos repite el mantra del ‘derecho a la autodefensa’ —sin dejar de instar a la contención—, Rusia convoca una reunión de urgencia del Consejo de Seguridad de la ONU para esta tarde. China, presidiendo el Consejo este mes, ha calificado los hechos de ‘graves y preocupantes’. Los países árabes, con Catar y Arabia Saudí a la cabeza, han emitido comunicados de condena pero sin anunciar medidas concretas.

Hamás líder militar

Tanto el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, como el ala más radical del movimiento, la Yihad Islámica, han llamado a una jornada de ‘ira nacional’ para mañana. En Cisjordania ya se registran enfrentamientos en Naplusa y Hebrón.

Equilibrio de Poder

La muerte de Al-Haddad no es un hecho aislado. Se inserta en la lógica de escalada controlada que el gobierno Netanyahu maneja desde que Trump regresó a la Casa Blanca. Con el apoyo incondicional de Washington —materializado en nuevos envíos de munición guiada de precisión—, Israel se siente legitimado para operar bajo el paraguas del ‘derecho preventivo’. El problema es que esa doctrina, aplicada a un territorio densamente poblado y con una tregua en vigor, dinamita cualquier posibilidad de desescalada regional.

Para España y la Unión Europea, el impacto es directo. La inestabilidad en Gaza y Cisjordania alimenta el flujo de refugiados hacia Egipto y, potencialmente, hacia el norte de África. El ministro de Exteriores español ha mantenido esta mañana conversaciones telefónicas con sus homólogos de Marruecos y Argelia para evaluar el impacto en el Magreb. La ex-ministra González Laya ya advirtió en 2021 que ‘cada espiral de violencia en Palestina cuesta millones de euros a la economía española en inestabilidad energética y presión migratoria.

Miramos hacia adelante, y divisamos dos escenarios probables. El primero, un estallido inmediato: Hamás responde con misiles contra Tel Aviv o con una operación con drones sobre alta mar, e Israel replica con más bombardeos. El segundo, más retorcido, ve una escalada contenida que beneficie a Netanyahu para consolidar su coalición sin forzar una respuesta regional de Irán o Hezbolá, y que ofrezca a Trump una excusa para incrementar la presión sobre Catar y Turquía, acusándolos de apoyar el terrorismo. En cualquiera de esos caminos, la frágil tregua de marzo se ha esfumado. Y Gaza, una vez mas, es la alfombra sobre la que se juega la partida de ajedrez global.