El PP de Madrid ha cargado contra la izquierda «menguante» durante San Isidro y ha reivindicado a Almeida como candidato único para 2027. La formación conservadora respondió a las críticas por el viaje de Ayuso a México con un mensaje de unidad y antelación electoral: «Somos los únicos que tenemos claros nuestros candidatos», subrayó Alfonso Serrano.
La portavoz de Más Madrid, Rita Maestre, había lanzado la primera piedra al referirse a la «profunda debilidad del proyecto político» de la presidenta, tras su viaje a la Riviera Maya. Sin embargo, en el PP no solo no se ven débiles sino que han utilizado el acto institucional para recordar que, a doce meses de las urnas, solo ellos tienen los carteles electorales definidos.
El PP saca pecho de la ‘debilidad’ que le atribuye la oposición
En el Palacio de Cibeles, durante la entrega de las Medallas de San Isidro —cuya relación de galardonados puede consultarse en la web oficial del Ayuntamiento—, el número dos de Ayuso, Alfonso Serrano, fue el encargado de responder. ‘Sí, ¿no ven cómo estamos de deprimidos?’, ironizó para ridiculizar las críticas del partido de Mónica García. Serrano tildó a la izquierda de ‘menguante’ y acusó a Más Madrid de vivir en la ‘división y la crispación’.
El portavoz del Grupo Popular en la Asamblea, Carlos Díaz-Pache, también terció en el debate y habló de la ‘bendita debilidad’ que, según las encuestas, sigue arrojando una mayoría absoluta para el proyecto de Ayuso. ‘Mientras ellos se apuñalan entre sí, nosotros tenemos el camino despejado’, añadió en declaraciones recogidas por ABC.
La ausencia de cualquier representante del Gobierno central en el acto —algo que la izquierda trató de vincular al malestar por el viaje presidencial— fue aprovechada por los populares para subrayar lo que consideran un vacío institucional que les favorece a las puertas de un año electoral.
El PP madrileño no tiene prisa por definir sus listas, pero las tiene claras. La izquierda, en cambio, libra una batalla campal sin calendario de primarias.
La guerra de candidaturas que desangra a Más Madrid y PSOE
Mientras el PP presume de estabilidad, la situación en el bloque progresista es justo la contraria. En el PSOE, la portavoz en el Ayuntamiento, Reyes Maroto, compareció en solitario antes de la ceremonia, sin arropo de su partido, y crecen las dudas sobre si repetirá como cabeza de cartel. En la Comunidad de Madrid, el posible candidato Óscar López aún no ha sido confirmado y las primarias siguen sin convocarse.
Más Madrid vive una tormenta interna aún mayor. La exministra Mónica García ha expresado su deseo de enfrentarse de nuevo a Ayuso, pese a haber sido derrotada ya en dos ocasiones. Inmediatamente chocó con Emilio Delgado, portavoz adjunto en la Asamblea, que también pelea por la candidatura. La dirección del partido no ha fijado un calendario, los equilibrios de poder se tensan.
En Vox, la incertidumbre es total. Para el Ayuntamiento, muchos miran a Íñigo Henríquez de Luna, mientras Javier Ortega Smith, expulsado del partido y aún portavoz municipal, pidió ‘autocrítica’ y vaticinó problemas en Andalucía. El propio Henríquez de Luna reclamó a San Isidro ayuda contra ‘los nubarrones de Bruselas’.
Lo que dice la historia electoral de Madrid sobre las prisas del PP
Más allá del ruido de un San Isidro político, el movimiento del PP de Madrid no es nuevo: en 2019, Martínez-Almeida fue confirmado como candidato apenas once meses antes de las elecciones, sin proceso de primarias abierto. Aquella decisión, que entonces fue criticada por la oposición como un ‘dedazo’, resultó clave para cohesionar al partido y acabar gobernando con Ciudadanos y Vox.
En Barcelona, por ejemplo, los comunes y el PSC han protagonizado una pugna similar a la madrileña en los últimos meses, con candidatos que se disputan el espacio y retrasan la definición de sus programas. La comparativa no es casual: en las grandes capitales donde la izquierda llega fragmentada a las urnas, el centro-derecha suele rentabilizar la unidad con mayorías estables.
Observamos en esta redacción que la estrategia del PP de Madrid tiene un componente de puesta en escena: exhibir control interno cuando el resto de actores políticos aún no ha resuelto ni quién los liderará. Es una jugada de manual que ya ensayaron con éxito en 2019. Ahora, sin embargo, la fragmentación del bloque opositor es aún más profunda y los plazos de primarias —si es que se convocan— se agotan.
Lo que viene. El próximo pleno de la Asamblea de Madrid, previsto para la última semana de mayo, será probablemente el primer campo de batalla donde Ayuso y los suyos sigan exprimiendo el viaje a México y la debilidad organizativa de sus rivales, mientras la izquierda trata de unirse para no repetir una contienda que, a doce meses vista, ya ha empezado.

