Leganés: cuestión de confianza del alcalde para desbloquear presupuestos

Miguel Ángel Recuenco pone su cargo a disposición del pleno tras el rechazo unánime de la oposición. El alcalde defiende que es la única vía para evitar que la ciudad quede bloqueada y avance en inversiones de vivienda, seguridad y servicios.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? A los vecinos de Leganés y a la estabilidad del gobierno municipal.
  • ¿Cuándo ocurre? El pleno de la cuestión de confianza se celebrará en las próximas semanas, aún sin fecha exacta confirmada.
  • ¿Qué cambia hoy? El alcalde arriesga su puesto para forzar la aprobación de unos presupuestos que prometen inversiones en vivienda, seguridad y servicios. Si pierde la confianza, podrían convocarse elecciones adelantadas.

La política municipal en Leganés vive uno de sus episodios más tensos. El alcalde, Miguel Ángel Recuenco (PP), ha decidido jugarse el cargo en una cuestión de confianza después de que toda la oposición —PSOE, Más Madrid, Podemos y Vox— tumbara sus presupuestos municipales. Se trata de una maniobra poco habitual en ayuntamientos, que pone sobre la mesa la gobernabilidad de una ciudad de casi 200.000 habitantes.

Recuenco, en una columna difundida en La Razón, defiende su decisión como un acto de responsabilidad. “No me aferro al cargo”, escribe. “Me lo juego por una forma de entender Leganés”. Las cuentas bloqueadas incluían partidas para vivienda protegida, ampliación de la plantilla municipal y bajadas de impuestos, pero no lograron un solo voto a favor fuera del PP.

El pulso político que desembocó en el bloqueo

El 12 de mayo, el pleno municipal rechazó el presupuesto con los votos en contra de todos los grupos de la oposición. La suma de PSOE, Más Madrid, Podemos y Vox no respondía a un proyecto alternativo, sino a lo que el alcalde califica de “mayoría para bloquear”. Desde entonces, Leganés funciona con los presupuestos prorrogados de 2025, lo que impide poner en marcha nuevos contratos o inversiones estratégicas.

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La cuestión de confianza, prevista en el artículo 197 de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General, permite al alcalde vincular su continuidad a la aprobación de un punto concreto. Si la oposición vuelve a tumbar las cuentas, y nadie presenta un candidato alternativo en 30 días, el presupuesto queda aprobado de forma automática y Recuenco se mantiene en el cargo. Si se postula otro regidor, se abriría una crisis que podría terminar en elecciones. El movimiento, sin embargo, no está exento de coste político.

“La alternativa no existe”, insiste el alcalde. “Lo que hay es una suma de vetos”. Y ahí, la estrategia se convierte en un envite que pocos alcaldes se atreven a jugar.

Un presupuesto con inversión en vivienda y servicios, pero sin apoyos

Las cuentas presentadas por Recuenco incluían 2,3 millones de euros para tres promociones de vivienda protegida, la incorporación de 45 nuevos policías locales y la modernización de los centros de servicios sociales. Además, contemplaban una rebaja del 2% en el IBI y del 5% en la tasa de basuras. “Son unos presupuestos pensados para consolidar lo conseguido y abrir las puertas del Leganés de los próximos años”, defendía el alcalde en su artículo.

Sin embargo, la oposición criticó la falta de diálogo y consideró las cifras “infladas”. Ningún grupo presentó enmiendas viables, lo que ha llevado al gobierno municipal a interpretar el rechazo como una operación de desgaste. “No se puede gobernar sin presupuestos”, subrayan fuentes del PP local consultadas por Merca2.es.

La cuestión de confianza es una herramienta de desbloqueo, pero en este caso se convierte en un cheque en blanco para un alcalde que no quiere prorrogar más el pasado.

El riesgo de una parálisis institucional que Leganés ya conoce

Leganés arrastra un historial de gobiernos en minoría y bloqueos presupuestarios que lastran su capacidad de acción. En la legislatura 2015-2019, el entonces alcalde socialista Santiago Llorente también gobernó sin mayorías estables, y muchas inversiones se retrasaron durante años. Más recientemente, en Móstoles, el ejecutivo de Noelia Posse (PSOE) encadenó dos prórrogas presupuestarias antes de que la oposición forzara un adelanto electoral en 2023. Estos precedentes del sur metropolitano muestran que la falta de cuentas aprobadas erosiona la credibilidad municipal y paraliza los servicios.

Desde esta redacción observamos que la valentía de Recuenco es, al mismo tiempo, un síntoma de la fragmentación política que dificulta los acuerdos en la zona. La decisión de toda la oposición de votar en bloque, pese a no compartir proyecto, resulta difícil de explicar a los vecinos. Pero la cuestión de confianza también encierra un riesgo: si la jugada sale mal, Leganés podría ir a las urnas apenas dos años después de las últimas elecciones, sumiendo a la ciudad en un nuevo ciclo de campaña y parálisis.

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Lo que está en juego, en el fondo, es la credibilidad de la política local. La oposición tendrá que explicar por qué rechaza un presupuesto que baja impuestos y amplía servicios, mientras el alcalde se la juega sin red. Mientras tanto, los vecinos, que en su mayoría no participan en estas trincheras partidistas, esperan que el próximo pleno —aún sin fecha— no sea otra escenificación de vetos y reproches, sino un debate sobre qué Leganés quieren para 2027.