ERC y los Comuns han decidido este domingo no vincular su apoyo a los presupuestos de la Generalitat al desenlace del conflicto con los docentes, tal y como les exigía el sindicato mayoritario USTEC. La postura de ambas formaciones, expresada en paralelo este domingo, traslada por completo la responsabilidad sobre el Govern y aleja la posibilidad de que la negociación presupuestaria se vea bloqueada por una huelga que suma ya semanas de tensión en las aulas catalanas.
¿Por qué ERC y los Comuns se desmarcan de las exigencias de los docentes?
Fuentes de Esquerra Republicana consultadas por la ACN —y que recoge El Nacional— aseguran que el conflicto con los docentes es ‘responsabilidad del Govern’ y que, una vez aprobadas las cuentas, Salvador Illa tendrá ‘todas las herramientas’ y ‘ninguna excusa’ para atender las reivindicaciones. La dirección republicana insiste en que la estabilidad presupuestaria es la única vía para forzar al ejecutivo a negociar mejoras reales en el sistema educativo, un mensaje que ha repetido en las últimas horas tras el Consejo Nacional del próximo lunes.
Los republicanos aseguran que, con los presupuestos aprobados , Salvador Illa tendrá todos los instrumentos necesarios para resolver no solo el pulso en educación, sino también otros conflictos sociales abiertos, desde la vivienda hasta la movilidad ferroviaria. Sin embargo, dentro del partido la distancia entre la cúpula y las bases es profunda. La mayoría de los docentes con carné de ERC reclama que la dirección condicione el sí a los presupuestos a las demandas laborales que consideran ‘razonables’, según constatan fuentes internas del partido. La dirección de Oriol Junqueras, en cambio, mantiene la línea de no poner obstáculos a un pacto que se cuece contrarreloj.
El calendario que viene: Consell Nacional, bilateral y posible acuerdo
Las negociaciones presupuestarias han entrado en su recta final. Este mismo lunes 18 de mayo, ERC celebrará un Consell Nacional extraordinario para evaluar si se dan las condiciones para rubricar el acuerdo. Los republicanos condicionan el visto bueno a la inclusión en la bilateral con el Gobierno central de sus exigencias en infraestructuras, especialmente la ejecución de la Línea Orbital Ferroviaria, y a que el acuerdo con el Govern socialista contemple una hoja de ruta clara para la financiación singular.
La bilateral entre el Govern y Moncloa está prevista para el miércoles 20 de mayo. La consellera de Territori, Sílvia Paneque, aseguró este sábado que las negociaciones van ‘en buen camino’, y desde el grupo parlamentario de los Comuns, Jéssica Albiach ha insistido en que no contempla ‘ningún escenario’ en el que el ejecutivo no alcance un acuerdo con los sindicatos educativos. Los Comuns, que comparten las demandas de los docentes, piden a la consellera Niubó una ‘propuesta firme’ que responda a las peticiones de recursos adicionales, pero sin convertir la negociación laboral en un órdago a las cuentas autonómicas.

El pulso entre las bases docentes de ERC y la dirección republicana es el síntoma de un problema más amplio: Illa necesita los presupuestos tanto como Junqueras necesita demostrar que su partido aún condiciona la agenda del Govern.
Lo que la Generalitat se juega más allá de la huelga
La decisión de ERC y Comuns de no mezclar los presupuestos con la crisis educativa no es casual: refleja el aprendizaje de la huelga docente de 2022, cuando el Govern de Pere Aragonès, también con los republicanos al frente, sufrió un desgaste político considerable tras dos meses de paros y negociaciones fallidas. Aquella movilización, que arrancó reivindicando mejoras salariales y de ratios, acabó forzando un acuerdo a tres bandas entre Govern, sindicatos y la comisión parlamentaria. Los dos socios preferentes de Illa parecen querer evitar que el conflicto actual repita aquel patrón y erosione la capacidad de acción del ejecutivo, al que, sin embargo, exigen soluciones rápidas.
En esta redacción observamos que la estrategia de ERC de separar lo presupuestario de lo laboral le permite presentarse como una fuerza ‘responsable’ ante un potencial electorado transversal, pero al mismo tiempo alimenta la frustración de su militancia más vinculada a la enseñanza pública. Los Comuns, por su parte, confían en que la reanudación de las reuniones entre sindicatos y el Departament d’Educació el próximo miércoles —para la que Niubó ya ha convocado a los sindicatos— desactive la tensión antes de que la huelga pueda escalar y contaminar el relato de los Presupuestos de 2026.
Mientras, en el Parlament, la negociación presupuestaria avanza sin sobresaltos aparentes. A este respecto, fuentes de la Generalitat consultadas por Moncloa.com admiten que ‘el encaje con ERC y Comuns está muy avanzado, aunque no cerrado’, y aseguran que se está trabajando en un redactado que recoja los compromisos en vivienda, movilidad y desigualdad que ambos grupos consideran irrenunciables. La fecha del miércoles 20 de mayo aparece ya como el punto de inflexión: si la bilateral con Moncloa sale bien y el Consell Nacional de ERC da luz verde, el Govern podría presentar las cuentas ante el Parlament antes de que acabe la semana.
