Industria defensa Cataluña: la alternativa a la automoción que impulsa el Govern

El sector facturaría 1.000 millones y crearía 10.000 empleos, según un estudio de la Cámara de Comercio de Barcelona. Indra, Escribano y otras firmas buscan pymes locales, y el Govern ve en la seguridad la nueva palanca de reindustrialización.

Cataluña reorienta su industria hacia la defensa para sustituir el peso menguante de la automoción. El president Illa lo ha convertido en bandera y 812 firmas locales ya se preparan para aprovechar una inversión que podría generar 1.000 millones de euros en valor añadido y 10.000 empleos, según un estudio de la Cámara de Comercio de Barcelona.

Pero el declive del automóvil y la nueva política de seguridad europea han abierto una una ventana que el Govern y el sector privado no quieren desaprovechar. Hasta ahora, la segunda comunidad más rica de España había vivido de espaldas a las necesidades de las Fuerzas Armadas, sin presencia en los grandes corredores industriales de defensa que trazó el Ministerio en 2023.

El mapa de la defensa en Cataluña: de 0 a 812 empresas en un año

«Vimos que había una oportunidad para Cataluña y no queríamos que se quedara fuera», explica Neus Olea, directora de AeroS, la asociación que agrupa a más de 100 compañías locales del ámbito aeroespacial y de defensa. El mapeo de la Cámara de Barcelona identifica 812 empresas con potencial para crecer en tecnologías duales. Muchas ya suministran piezas a países extranjeros, pero hasta ahora ninguna gran compañía tractora catalana había canalizado la demanda militar.

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César Ramos, director general de Tedae, la patronal nacional del sector, recalca la expectación. La ubicación estratégica de Cataluña —frontera con Francia, acceso al Mediterráneo— y la infraestructura tecnológica, con el Barcelona Supercomputing Center a la cabeza, la convierten en un polo atractivo.

Esa combinación explica que, por primera vez, el territorio entre en en el radar de los grandes programas de modernización. La estabilidad institucional será, en palabras de Ramos, «clave para que el crecimiento sea sostenido».

‘Hay un tejido de primer nivel que ha puesto su interés encima de la mesa’, resume el director general de Tedae.

Indra, Escribano y Santa Bárbara: la batalla por el ecosistema local

automoción Cataluña

Indra, con su nuevo presidente Ángel Simón, organizó en Barcelona a mediados de mayo un evento para firmar alianzas con decenas de pymes. Escribano Mechanical & Engineering, por su parte, reunió la semana pasada a startups de su interés, tras haber invertido en 2025 junto al Gobierno en la firma local Ideaded. Santa Bárbara Sistemas también busca expandirse en Cataluña como palanca para influir en la asignación de nuevos programas. Oesia, cuyo presidente es barcelonés, confirmó en su plan estratégico que la comunidad es prioritaria.

Gutmar, una ingeniería de precisión fundada en 1951 y recién comprada por sus directivos y el fondo Hyperion, es ejemplo de la pyme que ya factura a ejércitos extranjeros. Sus CEOs, Miguel Camino y Álvaro Horstmann, anticipan que «de aquí a dos años el crecimiento va a ser brutal». Consideran que el ecosistema catalán «se está ordenando» y que el menor peso de sectores como el textil y la automoción acelera la reconversión.

¿Puede Cataluña convertirse en un hub de seguridad sin un gigante propio?

La gran incógnita es si la atomización de las pymes podrá suplir la falta de un campeón nacional con sede en Cataluña. No hay una gran empresa tractora, pero la Cámara y asociaciones como AeroS trabajan en aglutinar capacidades para encajar como proveedores de los gigantes —Airbus, Indra— que hoy copan los contratos. La experiencia del País Vasco o Andalucía demuestra que un ecosistema denso de proveedores puede anclar inversiones, siempre que exista un compromiso institucional a largo plazo.

El Govern es consciente de que la defensa no solo compensaría el retroceso del automóvil, sino que generaría empleo cualificado imposible de retener en otros sectores. La apuesta, sin embargo, choca con la sensibilidad histórica de una parte de la sociedad catalana. Illa necesita equilibrar el discurso económico con el político. El reto no es menor: sin un contrato marco de la Generalitat o una agencia de captación específica, las pymes seguirán dependiendo de las olas de inversión que vengan de fuera.

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El horizonte de dos años que dibujan los empresarios coincide con la aceleración de los programas europeos de defensa. Cataluña tiene una ventana de oportunidad que no se puede permitir cerrar. La próxima presentación del plan de reindustrialización del Govern, prevista para antes de fin de año, medirá el verdadero compromiso de la administración.