El Baròmetre Municipal de Barcelona de julio de 2026 deja un escenario electoral que, a diez meses de las municipales, mezcla continuidad con sacudidas sísmicas. Jaume Collboni ganaría los comicios con un 13,0% de intención de voto, un punto más que en diciembre de 2025, y ERC se consolida como segunda fuerza con un 11,1%, a menos de dos puntos del PSC. El dato más demoledor es el de Junts: del primer puesto en 2023 pasa al séptimo con apenas un 2,6%, superado por Aliança Catalana (3,3%), PP (2,7%) y Vox (2,7%).
El nuevo orden municipal: del bipartidismo al archipiélago
La encuesta, elaborada sobre 800 entrevistas entre finales de mayo y principios de junio, confirma una fragmentación que hace impensable una mayoría absoluta. Barcelona en Comú, con Gerardo Pisarello ya confirmado como candidato, obtiene un 4,7% y queda tercera, mientras la CUP cierra la tabla con un 2,3%. La teniente de alcaldía Laia Bonet, encargada de presentar los datos, subrayó que “el PSC ganaría claramente y superaría los resultados de 2023”, pero la lectura global es de un Ayuntamiento ingobernable sin pactos a varias bandas.
El Barómetro sitúa al Ajuntament como la administración mejor valorada, por encima de la Generalitat y del Gobierno central, y otorga a Collboni un conocimiento del 85% entre los barceloneses —el resto de candidatos no alcanza el 50%—. Estas cifras refuerzan la posición del alcalde, aunque la valoración personal aprieta: Elisenda Alamany (ERC) le supera con un 5,2 frente a 5,1.
La doble lectura de los líderes: Alamany festeja, Munté recela
La candidata republicana, Elisenda Alamany, celebró que su partido “está muy cerca de disputar la alcaldía” y habló de recuperar “el control de la ciudad” en 2027. Un optimismo que contrasta con la frialdad de Neus Munté, portavoz de Junts, que restó credibilidad al estudio aludiendo a un “margen de error importante y una sobrerrepresentación siempre de los mismos”. Munté recordó que la encuesta es previa a las primarias que eligieron a Jordi Martí Galbis como cabeza de cartel y sentenció: “La mejor encuesta es la del día de las elecciones”.
Si las urnas confirman la caída de Junts al séptimo puesto, el tablero político catalán se reconfigurará más allá de Barcelona.
Qué nos dice este barómetro (y qué no) sobre mayo de 2027
Diez meses son un mundo en política. El Baròmetre de julio captura un momento en que Aliança Catalana se consolida como cuarta fuerza, un fenómeno que el consistorio ya detectó en diciembre de 2025 y que ahora se estabiliza. El crecimiento de la extrema derecha independentista fragmenta el voto soberanista y añade una incógnita a los pactos postelectorales: con quién podría gobernar Collboni si suma solo un 13%.
La experiencia de 2023, cuando los comunes y el PP facilitaron la investidura del socialista, es un precedente incómodo pero posible. La actual correlación de fuerzas apunta a una reedición de mayorías transversales o, alternativamente, a un tripartito de izquierdas que necesitaría el concurso de los comunes y de ERC. La debilidad de Junts descarta, hoy, el bloque independentista clásico.
El barómetro también desmiente el supuesto “efecto Pisarello”: el candidato de BComú no logra frenar la sangría de votos que ya sufrió Ada Colau. Y aunque la participación de 2027 sea la gran incógnita, la fragmentación sugiere que Barcelona se encamina a un consistorio donde la llave de la alcaldía residirá más en la aritmética de pactos que en el candidato más votado. La sonrisa de Collboni este viernes es lógica, pero el camino hasta la sala de plenos de la plaça Sant Jaume se intuye largo y lleno de curvas.

