Trump destituye la comisión electoral: cesa a los dos últimos comisionados tras fallo del Supremo

La decisión deja sin mando a la agencia bipartidista a meses de las elecciones legislativas de noviembre. Se ampara en un fallo del Tribunal Supremo que amplía el poder del presidente para cesar a altos cargos federales.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Donald Trump ha cesado a los dos comisionados demócratas de la Comisión de Asistencia Electoral (EAC), dejando sin miembros a la agencia bipartidista encargada de la administración electoral a pocos meses de las midterms de noviembre.
  • ¿Quién está detrás? La Casa Blanca, amparándose en la reciente sentencia Slaughter del Tribunal Supremo, que amplía la capacidad del presidente para remover a altos cargos de agencias independientes.
  • ¿Qué impacto tiene? La EAC, clave para la certificación de sistemas de voto y la asistencia a los estados, queda sin quorum y sin liderazgo en un momento electoral crítico, lo que genera inquietud entre los socios europeos sobre la integridad del proceso.

El presidente Trump cesó este jueves a los dos únicos comisionados que quedaban en la Comisión de Asistencia Electoral (EAC, por sus siglas en inglés), el organismo bipartidista que desde 2002 ayuda a los estados a administrar los procesos de votación. La destitución de Thomas Hicks y Benjamin Hovland —ambos demócratas— deja a la agencia sin capacidad de decisión a tan solo meses de las elecciones legislativas de noviembre. Un portavoz de la Casa Blanca justificó la medida en la potestad que otorga la sentencia Slaughter, dictada a finales de junio por el Tribunal Supremo, que eliminó las barreras para que un presidente pueda cesar a miembros de organismos federales considerados independientes. La comisionada republicana Christy McCormick había presentado su renuncia de forma voluntaria poco antes, por lo que ahora los cuatro sillones de la comisión están vacíos.

Un fallo del Tribunal Supremo que cambia las reglas

El caso Slaughter marca un antes y un después en el equilibrio de poderes dentro de la administración federal. Hasta ahora, la jurisprudencia de 1935 (Humphrey’s Executor) limitaba la capacidad del presidente para remover a los titulares de agencias independientes sin una causa justificada. Washington llevaba años discutiendo si esa protección debía seguir vigente. Con la nueva sentencia, el alto tribunal sienta las bases para un ejecutivo mucho más musculado, algo que el ala más conservadora del Partido Republicano defendía desde hace tiempo. La decisión otorga al presidente una libertad casi total para colocar a personas de su confianza en puestos que antes quedaban fuera del ciclo político.

Trump no tardó en aplicar la nueva doctrina. La EAC fue diseñada en 2002 precisamente para ser un espacio bipartidista y técnico, alejado de la política presidencial. Su misión —certificar los sistemas de voto que usan los estados y elaborar recomendaciones para los 50 estados— toca el corazón de la legitimidad electoral. La Casa Blanca entiende que hay que alinear ese organismo con la prioridad de «asegurar que cada voto legal cuente», como repitió el portavoz. Y para ello, una comisión que bloquea los planes del presidente se ha vuelto un estorbo.

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La condena demócrata y la alarma de los expertos

La reacción de los legisladores demócratas no se hizo esperar. El senador por California Alex Padilla y el congresista por Nueva York Joe Morelle calificaron la purga de «parte de un plan para politizar las elecciones y permitir una interferencia aún más peligrosa». Michael Waldman, presidente del Brennan Center for Justice, recordó que el Congreso creó la EAC para ayudar a los estados a celebrar elecciones libres y seguras, y que la decisión de Trump deja a la agencia sin liderazgo y sin capacidad de cumplir sus funciones básicas.

Incluso desde el centro político se alzaron críticas. Matt Weil, del Bipartisan Policy Center, reconoció que la EAC ha funcionado sin cuórum buena parte de su historia, pero que los ceses son «algo sin precedentes» y «una pérdida significativa para una de las pocas instituciones federales diseñadas expresamente para la gobernanza bipartidista». La unanimidad con la que los tres comisionados cesados fueron confirmados por el Senado en su día da una idea de hasta qué punto la agencia estaba fuera del circuito de la confrontación partidista.

Con la sentencia Slaughter, el presidente se desprende del último freno institucional que le impedía moldear a su gusto los organismos electorales.

La Lógica de Washington

Visto desde dentro, el movimiento de Trump encaja con una estrategia de acumulación de poder ejecutivo que el Partido Republicano ha ido tejiendo década tras década. Ya en su primer mandato intentó imponer requisitos de ciudadanía en el formulario federal de registro de votantes, algo que los tribunales bloquearon entonces. La orden ejecutiva de 2025 que resucitó esa exigencia fue también frenada por los jueces. Ahora, con una mayoría conservadora en el Tribunal Supremo, la Casa Blanca tiene la cobertura legal para dar el siguiente paso: vaciar de facto una agencia que considera hostil y, llegado el momento, reconfigurarla con nuevos comisionados alineados con la agenda presidencial.

Este patrón, de hecho, ya se vio en los años ochenta, cuando Ronald Reagan relevó a miembros de la Comisión de Derechos Civiles en plena guerra por la interpretación de las leyes de igualdad. La diferencia es que ahora el blindaje judicial ha desaparecido. Trump no necesita buscar una causa: la sentencia Slaughter le basta. Para el electorado que le apoya, la idea de «limpiar las agencias» de burócratas no elegidos que obstaculizan el control de las elecciones suena a promesa cumplida.

Para España, la repercusión directa es escasa: no hay flujo comercial ni contratos públicos españoles que dependan de la EAC. Sin embargo, en los círculos diplomáticos europeos se sigue de cerca cualquier señal que ponga en duda la fiabilidad del proceso electoral estadounidense, porque las relaciones transatlánticas se negocian sobre la previsibilidad institucional de Washington. Cuando la agencia encargada de ayudar a los estados a organizar las elecciones queda descabezada, el ruido se traduce en informes de riesgo que llegan a Madrid y Bruselas.

Ficha del Caso

  • El caso: Donald Trump cesa a los dos comisionados demócratas de la EAC, dejando el organismo sin miembros a meses de las elecciones legislativas.
  • Datos clave: La sentencia Slaughter permite al presidente prescindir de miembros de agencias independientes sin justificación. La EAC fue creada por la ley HAVA de 2002 para asistir a los estados en la administración electoral.
  • Para España: Aunque el impacto económico es nulo, la inestabilidad institucional en pleno ciclo electoral preocupa a los socios europeos, que dependen de un interlocutor previsible en la Casa Blanca y el Congreso.