EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El Parlamento Europeo ha devuelto al Consejo de la UE el proyecto de ley contra el abuso sexual infantil, conocido como Chat Control, con una enmienda que impide el escaneo en servicios de mensajería cifrados de extremo a extremo como WhatsApp y Signal.
- ¿Quién está detrás? La Eurocámara, tras una votación confusa este jueves 9 de julio de 2026, que desactivó un último intento del PPE por reactivar un régimen ya rechazado en marzo.
- ¿Qué impacto tiene? La ley vuelve a los Veintisiete: si el Consejo no acepta estos cambios, se abrirá un procedimiento de conciliación poco habitual. Mientras, las tecnológicas siguen sin base legal para rastrear material de abuso infantil, lo que afecta a plataformas como Meta y, en España, a la protección de menores en entornos cifrados.
El Parlamento Europeo ha enviado este jueves de vuelta al Consejo de la UE el controvertido proyecto de ley sobre escaneo de mensajes para combatir el abuso sexual infantil, con una enmienda clave que excluye a los servicios con cifrado de extremo a extremo del alcance de la norma. La votación, marcada por la confusión y una maniobra de última hora del Partido Popular Europeo, significa que WhatsApp y Signal se mantienen fuera del perímetro de vigilancia que Bruselas intenta restaurar.
La sesión en Estrasburgo utilizó un procedimiento poco frecuente, activado a petición de los populares europeos para intentar salvar un régimen que la propia Eurocámara había tumbado ya en marzo. Esta vez bastaba con una mayoría simple para aprobar el texto, pero el mecanismo generó tal desconcierto que una eurodiputada llegó a dirigirse a la vicepresidenta de la Cámara, Sophie Wilmès, con un ‘no sabemos qué estamos votando’.
Una enmienda a última hora para salvar el cifrado
El Parlamento Europeo ha incluido cambios que garantizan que el escaneo no se aplique a los servicios con cifrado de extremo a extremo. Esta modificación se produjo en el último minuto, antes de que el texto volviera al Consejo, y responde a una de las principales líneas rojas de los defensores de la privacidad digital: la inviolabilidad de las comunicaciones privadas. Para WhatsApp, Signal y otras plataformas similares, la enmienda supone una victoria temporal, aunque la batalla legislativa no ha terminado.
La ley, conocida como Chat Control, se ha convertido en uno de los expedientes más divisivos del mandato europeo. Bruselas insiste en que es necesaria para que las empresas tecnológicas puedan detectar material de abuso sexual infantil (CSAM) de forma voluntaria, algo que ahora carece de base jurídica desde que expiró en abril la ley temporal anterior. De hecho, la situación actual ha generado un vacío legal que preocupa a las asociaciones de protección de menores.
Votación caótica y el fantasma de la conciliación
El procedimiento escogido por el PPE obligó a una mayoría simple de los eurodiputados presentes para validar el texto. La confusión reinante durante el recuento deslució el resultado final y dejó en evidencia las profundas divisiones internas sobre el equilibrio entre la protección de la infancia y la privacidad digital.
Ahora el balón está en el tejado del Consejo. Si los Veintisiete no aceptan los cambios introducidos por el Parlamento, la ley entrará en un procedimiento de conciliación entre ambas instituciones, un mecanismo complejo y muy poco utilizado —solo se recurrió a él a principios de 2026 para desbloquear una ley sobre derechos de los pasajeros aéreos, y antes de eso no se activaba desde 2013.
El Chat Control navega ahora entre dos aguas: el miedo a la conciliación y la urgencia de tapar un vacío legal que deja sin herramientas a las plataformas para colaborar contra el material de abuso infantil.
El Eje del Poder Europeo
La enmienda que salva a WhatsApp refuerza la posición del eje más garantista —con países como Alemania, Países Bajos o los nórdicos— frente a un grupo de Estados, entre los que se incluye España, más proclives a dotar de instrumentos de vigilancia a las autoridades. Moncloa ha expresado en varias ocasiones la importancia de combatir el abuso infantil en todas sus formas, pero sin llegar a respaldar un acceso generalizado a las conversaciones cifradas. La postura española se alinea ahora con la necesidad de buscar una solución de compromiso que evite el bloqueo definitivo de la ley.
Para las tecnológicas, la incertidumbre regulatoria sigue siendo total. Si el Consejo rechaza las enmiendas y se entra en conciliación, el proceso podría alargarse durante meses. Mientras tanto, empresas como Meta —matriz de WhatsApp— se quedan sin un marco claro para colaborar con las autoridades en la detección de contenido ilegal. En un contexto como el español, donde el abuso sexual infantil online es una preocupación creciente, la falta de bases legales para el escaneo voluntario se traduce en una parálisis que puede tener consecuencias directas en la seguridad de los menores.
La Comisión Europea, impulsora del proyecto, verá ahora cómo su propuesta se desdibuja entre los intereses contrapuestos de los Estados miembros. Cabe recordar que el precedente histórico de las tensiones entre privacidad y seguridad en la UE —desde el debate del Passenger Name Record hasta la anulación del Safe Harbour por el TJUE— muestra que los desenlaces suelen llegar tras largos tiras y aflojas. El riesgo de que la ley quede definitivamente descafeinada es real, y la próxima ventana crítica se abrirá cuando el Consejo examine el texto devuelto por la Eurocámara, previsiblemente antes de que termine el verano.
Mientras tanto, el Tribunal de Justicia de la UE observa: cualquier solución legislativa que se adopte podría ser impugnada por vulnerar la Carta de Derechos Fundamentales, lo que añade otra capa de incertidumbre a un expediente que va camino de convertirse en uno de los pulos más enconados de la legislatura europea.
