El PP bloquea el Tratado de Amistad con Francia: Sumar y Compromís, el voto decisivo en el Congreso

El Senado, con mayoría absoluta del PP, recurre al Constitucional el artículo que permite a un ministro francés asistir al Consejo de Ministros. Sumar y Compromís, claves para sacarlo adelante en el Congreso el pasado 18 de junio, denuncian un boicot a la política exterior.

Solo 24 horas después de que el Senado paralizara la ratificación del Tratado de Amistad con Francia con los votos del PP y Vox, la mirada se vuelve hacia Sumar y Compromís. La mayoría que sustentó el texto en el Congreso el pasado 18 de junio —con los votos favorables de las confluentes del espacio de Yolanda Díaz— se topa ahora con el recurso de inconstitucionalidad que los populares han activado para frenar la primera cumbre hispano-francesa de la legislatura.

El Senado, con mayoría absoluta del PP, aprobó este miércoles un requerimiento al Tribunal Constitucional para que se pronuncie sobre el artículo 2.4 del tratado, el que prevé que un ministro del país vecino pueda participar en el Consejo de Ministros al menos una vez cada tres meses. La propuesta salió adelante con 146 votos a favor —PP y Vox—, 112 en contra y dos abstenciones. El PP llevaba meses abonando su ofensiva contra la cláusula, después de que en 2025 fracasara el primer intento de ratificación precisamente por este escollo.

El Gobierno trató de salvar el obstáculo en abril pactando con Francia una “cláusula interpretativa” que aclaraba que el ministro invitado solo participaría “en los márgenes del Consejo, en una reunión por separado”. La redacción, sin embargo, no ha convencido al PP, que considera la formulación “un acto de fe” y denuncia su “vaguedad”. El senador popular Miguel Ángel Ferrer calificó de “cutrez” la maniobra del Ejecutivo. “¿Cómo nos vamos a fiar del Gobierno más corrupto de la democracia?”, añadió la también popular María José Pardo.

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La respuesta del campo de la coalición ha sido inmediata. El senador de Compromís Xavi Morera, confluente clave dentro de Sumar, calificó el movimiento de “un error gravísimo que pasará factura”. Morera, junto a los otros senadores de la confluencia valenciana y del resto de diputados de Sumar, fue uno de los puntales del sí en el Congreso. El voto de Compromís se ha vuelto decisivo para la política exterior del Gobierno, igual que lo es en otras votaciones delicadas de la legislatura.

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, redobló las acusaciones contra el PP: “Se convierten abiertamente en un partido antisistema que boicotea las relaciones con uno de nuestros grandes amigos y socios en Europa”, declaró en LaSexta. Albares recordó que el tratado afecta a los 300.000 españoles que viven en Francia y al millón que reside en municipios fronterizos. “Lo pagarán caro en las urnas”, advirtió.

El veto del PP al tratado no es solo un pulso al Gobierno: es una apuesta por erosionar la política exterior de la coalición, y Sumar y Compromís se han convertido en los garantes de que la apuesta no prospere en el Congreso.

El giro de Junts y Podemos, y el papel de Sumar

En la votación del Congreso, el tratado logró luz verde gracias a un cambio significativo respecto al año anterior: Junts y Podemos pasaron de la abstención al voto favorable. Las cinco diputadas de la formación de Ione Belarra, que en 2025 se abstuvieron por reparos al contenido del tratado, respaldaron esta vez la iniciativa del Ejecutivo. El giro, unido a los votos de Sumar y sus confluentes —incluidos los diputados de Compromís, Más Madrid y el resto—, blindó el texto y puso de manifiesto que la izquierda plurinacionalista puede unirse en política exterior cuando el adversario es la derecha del PP.

La maniobra del Senado, sin embargo, devuelve la iniciativa al bloque conservador. El proceso queda ahora en suspenso hasta que el Constitucional se pronuncie, un trámite que puede demorarse meses. Mientras tanto, la Asamblea francesa ya ha ratificado el tratado, y el Gobierno español se ve forzado a esperar un dictamen que podría tumbar el artículo 2.4 o, como ya ocurrió en diciembre de 2025, inhibirse de nuevo y dar vía libre a la ratificación definitiva.

El valor estratégico del voto de Sumar

La posición de Sumar en el tablero parlamentario es, una vez más, la de un socio imprescindible pero incómodo. El tratado de amistad no levanta ampollas en la mayoría de sus confluentes: para Compromís, con una vocación claramente europeísta y mediterránea, estrechar lazos con Francia es una cuestión identitaria. Para Catalunya en Comú, el entendimiento transfronterizo refuerza la idea de una Europa de regiones. La única voz disonante podría venir de sectores más soberanistas dentro de las confluencias gallega y aragonesa, pero el voto favorable ya emitido en junio confirma que la disciplina de grupo se mantuvo.

El problema, sin embargo, no es interno sino de diseño constitucional. La mayoría absoluta del PP en el Senado le permite bloquear cualquier iniciativa del Gobierno, y el recurso al control previo del Constitucional sobre tratados internacionales es una herramienta poco habitual pero de alto voltaje. Sumar, que siempre ha defendido la profundización de la cooperación europea, se ve ahora en la tesitura de esperar un fallo judicial que podría cuestionar la constitucionalidad de la cláusula estrella del acuerdo.

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La Dinámica de Coalición

La parálisis del tratado tensiona los equilibrios del gabinete PSOE-Sumar sin llegar a quebrarlos. El Ejecutivo Díaz-Sánchez exhibe unidad: Albares, del sector socialista, y las portavocías de Sumar comparten el discurso de que el PP “ataca a España”. Pero la realidad parlamentaria es más porosa. El bloqueo en el Senado sitúa a Sumar ante una disyuntiva estructural: cada vez que el PP recurra a su mayoría absoluta para frenar una norma, el espacio de Díaz necesitará mantener cohesionados a todos sus diputados —incluidos los díscolos ocasionales— para contrarrestar en el Congreso.

El tratado con Francia pone cifras a esa exigencia. Los 31 escaños del Grupo Parlamentario Sumar resultaron indispensables para alcanzar la mayoría, sobre todo porque Junts y Podemos tampoco estaban asegurados. De hecho, el vuelco de los cinco votos de Podemos se interpreta como un guiño táctico a la coalición, pero también como un recordatorio de que pueden decidir las votaciones. La dependencia de las confluentes y del antigua espacio podemista se dilata, y cada crisis parlamentaria la vuelve más evidente.

En el horizonte inmediato, la incógnita es el calendario del Constitucional. Si el tribunal se inhibe de nuevo —como hizo en diciembre de 2025 al considerar que el tratado no había sido ratificado—, el Senado podría quedar desarmado y el texto se aprobaría definitivamente. En ese caso, Sumar y Compromís habrían sido la pieza que desencadenó una derrota parlamentaria del PP en un asunto de Estado. Si, por el contrario, el Constitucional declara inconstitucional el artículo 2.4, la coalición tendrá que decidir si renegocia el tratado con Francia o lo abandona, con el coste de imagen que ello acarrearía para la política exterior de un gobierno de izquierdas.

Ficha del Caso

  • El caso: El Senado, con mayoría absoluta del PP, recurre al Tribunal Constitucional el artículo 2.4 del Tratado de Amistad con Francia, suspendiendo su ratificación. El tratado había sido aprobado en el Congreso el 18 de junio de 2026 con el apoyo de Sumar, Compromís, PSOE, Podemos y Junts.
  • Datos importantes: Votación en el Senado: 146 a favor (PP y Vox), 112 en contra, 2 abstenciones. La cláusula interpretativa pactada en abril no disipó las dudas constitucionales del PP. El Constitucional ya se inhibió en diciembre de 2025, pero entonces el Congreso había rechazado el tratado; ahora sí está ratificado en la Cámara Baja.
  • Resumen: El bloqueo del PP retrasa un acuerdo que Sumar y Compromís defendieron como clave para la cooperación europea. La incertidumbre judicial tensa la coalición PSOE-Sumar, pero refuerza la necesidad de cohesión entre las confluentes para sostener la agenda exterior del Gobierno.