Vox ha aceptado por primera vez una enmienda de Aliança Catalana en una moción propia debatida este jueves en el Parlament de Cataluña. La iniciativa, que vinculaba el turismo sanitario a la saturación asistencial y la mala calidad de la sanidad pública en Cataluña, fue rechazada por la mayoría de la cámara, con el único apoyo de Vox, Aliança y PP.
La propuesta de Vox: atajar el ‘turismo sanitario’ con datos concretos
La enmienda, incorporada a una moción del Grupo Parlamentario Vox, planteaba «acabar con el turismo sanitario» y citaba expresamente el hospital infantil Sant Joan de Déu como uno de los centros con mayor número de pacientes extracomunitarios que viajan exclusivamente para recibir atención médica. El texto denunciaba la sobresaturación del sistema público de salud y reclamaba medidas urgentes para priorizar a los residentes.
El redactado final fue fruto de una negociación directa entre los dos grupos. Según confirmaron fuentes parlamentarias a Efe, el grupo de Ignacio Garriga en el Parlament se puso en contacto con Aliança para acordar el texto. Este gesto, en el que Vox dejó de lado cualquier dogma lingüístico, es significativo: la enmienda se mantuvo íntegramente en catalán, mientras el resto de la moción figura en castellano.
Una votación con respaldo limitado: solo PP y Aliança apoyaron el punto
Sometido a votación este jueves, el punto recibió el apoyo de los once diputados de Vox, los tres de Aliança Catalana y los tres del Partido Popular. Sin embargo, los grupos mayoritarios —PSC, ERC, Junts, Comuns y CUP— votaron en contra, lo que hizo decaer la enmienda. La aritmética parlamentaria, con una amplia mayoría independentista y de izquierdas, impidió la aprobación.
No obstante, el hecho de que tanto Vox como el PP coincidieran en el voto favorable refuerza la idea de un frente común en torno a la defensa de la sanidad pública frente a lo que consideran un abuso del sistema. La derrota parlamentaria no oculta la importancia del cruce de posiciones.
El gesto de Vox, que acepta por primera vez una enmienda de Aliança Catalana, demuestra que la formación prioriza los problemas reales de los ciudadanos —la presión sobre la sanidad pública— por encima de las trincheras políticas.
Una estrategia de flexibilidad en Cataluña
La dirección de Vox en Cataluña, liderada por Ignacio Garriga, interpreta este movimiento como una muestra de madurez táctica. Por primera vez, la formación de Santiago Abascal incorpora una propuesta de un partido independentista en una iniciativa propia, algo que hasta ahora solo había ocurrido a la inversa, cuando Vox transaccionó enmiendas a textos de Aliança, como en mayo de 2025 con la moción contra el velo islámico.
Este pragmatismo no implica un acercamiento ideológico, sino la voluntad de buscar mayorías alternativas en asuntos que afectan al día a día de los catalanes. Que el texto se haya aprobado en catalán sin fricciones internas confirma además que Vox no instrumentaliza la lengua. La maniobra sitúa a la formación como un actor capaz de sumar apoyos transversales sin renunciar a sus principios, un mensaje que puede calar de cara a los próximos ciclos electorales.
