EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El portavoz nacional del PP, Borja Sémper, ha pedido al PNV que actúe con ‘coherencia’ y pase de las críticas a los hechos, tras las severas advertencias de su presidente, Aitor Esteban, sobre la inviabilidad de que Sánchez acabe la legislatura.
- ¿Quién está detrás? Borja Sémper, en rueda de prensa desde la sede nacional del PP en la calle Génova.
- ¿Qué impacto tiene? Intensifica la presión sobre el Gobierno al poner el foco en la contradicción de uno de sus principales socios parlamentarios.
El portavoz nacional del PP, Borja Sémper, ha lanzado este lunes un órdago al PNV tras las contundentes declaraciones de su presidente, Aitor Esteban, sobre la parálisis del Gobierno. En una comparecencia desde la sede popular de la calle Génova, Sémper reclamó ‘coherencia’ a los nacionalistas vascos y avanzó que las palabras ‘solo no valen’.
Esa es la idea-eje con la que Génova quiere activar una nueva fase de acoso a la mayoría de investidura: forzar a los socios de Pedro Sánchez a reconocer que mantenerlo en La Moncloa sin rumbo es insostenible. La lectura del partido que lidera Alberto Núñez Feijóo es que el diagnóstico de Esteban —’sería irresponsable seguir más allá de 2026’— cruza una línea que obliga al PNV a moverse.
La coherencia que el PP exige al PNV
Sémper fue directo: ‘Si creen que alargar esta situación es irresponsable, deben asumir que seguir sosteniendo esta situación es irresponsable’. Y añadió la frase que repetirá en los próximos días: ‘Las palabras solo no valen’. El vicesecretario de Cultura popular comparó la actitud de los jeltzales con una suerte de ‘culpa por omisión’ porque, a su juicio, respaldan la corrupción del Gobierno al no actuar.
El discurso del portavoz popular se apoya en un argumento que ya maneja el Grupo Parlamentario Popular en el Congreso: los socios del PSOE no pueden desmarcarse verbalmente de Sánchez mientras le sostienen en las votaciones clave. ‘Tienen la oportunidad de ser coherentes’, insistió Sémper, en referencia directa al PNV.
Además, el dirigente vasco del PP trató de desviar el foco mediático de Génova y centrarlo en Ferraz. Recordó que el ruido político actual lo provocan ‘lo que el expresidente Zapatero ha hecho y lo que Sánchez hace’, no la oposición. Esa maniobra persigue evitar que la presión sobre los socios del Gobierno se lea como un ataque partidista del PP, y sí como una exigencia lógica derivada de sus propias contradicciones internas.
El diagnóstico de Esteban: un ‘ya basta’ sin consecuencias
El presidente del PNV, Aitor Esteban, había afirmado el domingo que, con el actual ‘panorama’, es ‘ciertamente muy difícil que Sánchez pueda culminar la legislatura’. Fue más allá al sostener que ‘sería irresponsable seguir más allá de 2026 sin rumbo, sin presupuestos, sin una mayoría estable y con una agenda descontrolada y judicializada’.
Estas declaraciones, lejos de ser una enmienda puntual, suponen el juicio más severo de un socio preferente del Gobierno desde que arrancó la legislatura. Sin embargo, el PNV no ha movido un solo voto. Y ahí reside la paradoja que el PP explota: la palabra irresponsable pesa, pero ningún nacionalista vasco ha presentado aún una moción, una enmienda o una abstención técnica que ponga en riesgo al Ejecutivo.
Desde Génova interpretan que el PNV está atrapado entre la presión de su electorado centrado —que pide estabilidad sin escándalos— y la conveniencia de mantener cuotas de poder en Madrid. Pero creen que la ventana para sacar rédito político se abre ahora, cuando la legislatura encadena prórrogas presupuestarias y los escándalos judiciales copan la agenda.
El PP ha detectado la fisura y no va a dejar de meter el dedo hasta que el PNV traduzca sus palabras en votos.
El Eje del Poder Popular
La maniobra de Sémper no es un gesto aislado. Responde a una estrategia de desgaste progresivo de los apoyos del Gobierno que Alberto Núñez Feijóo perfiló el pasado Comité de Dirección. Fuentes de la cúpula nacional consultadas por Moncloa.com subrayan que la prioridad es ‘hacer visible la soledad parlamentaria de Sánchez’ en lugar de precipitar una moción de censura que no sumaría apoyos.
En ese tablero, el PNV ocupa un lugar crucial. El PP gobierna en Euskadi como llave externa, y aunque las relaciones con el lendakari en funciones son protocolarias, Génova sabe que una porción del voto útil jeltzale podría trasvasarse si se percibe que Sánchez ya no es un socio fiable. El presidente del PP vasco, Javier de Andrés, ha intensificado además los contactos con sectores empresariales descontentos con la inestabilidad normativa.
En clave territorial, la estrategia popular busca también debilitar la alianza del PNV con el PSOE en la Diputación de Gipuzkoa y en ayuntamientos como San Sebastián, donde los populares exploran pactos puntuales que aíslen a EH Bildu. ‘No podemos pedir al PNV que se suicide, pero sí que asuma un precio si quiere seguir siendo creíble’, confían en la dirección nacional.
Este movimiento entronca con la línea de fricción que el Grupo Parlamentario Popular mantiene en el Senado, donde la mayoría absoluta popular ha bloqueado ya varios proyectos del Gobierno. La presión a los nacionalistas vascos se suma a la que ya reciben Junts y la antigua confluencia de Podemos, que también han verbalizado malestar sin consecuencias prácticas. El microclima de la legislatura es de deterioro, y Génova quiere que el otoño sea el punto de no retorno.
🏛️ El Apunte de Génova
- Mensaje fuerza: Sólo la coherencia de los socios puede acabar con un Gobierno paralizado. Las palabras sin hechos no bastan.
- Protagonista: Borja Sémper (portavoz nacional del PP y vicesecretario de Cultura).
- Próximo hito: El curso político arranca con la negociación de los Presupuestos de 2027; el PNV tendrá que decidir si concede su voto a Sánchez.
