La razón por la que tu café podría subir un 21%: Europa exige a España subir el IVA hostelería en 2026

Bruselas recomienda a España elevar el IVA de bares y restaurantes del 10% al 21%, una armonización que Bruselas justifica por la pérdida de 7.000 millones al año. Las patronales hosteleras avisan de un impacto catastrófico en empleo y consumo si el Gobierno sigue la sugerencia.

Vas a pagar el café y algo no te cuadra. Ese euro veinte de siempre se ha convertido en casi uno cincuenta. No es un capricho del dueño del bar, sino la traducción práctica de una recomendación que Bruselas ha puesto sobre la mesa: que España suba el IVA de la hostelería del 10% al 21%.

La medida, sin carácter vinculante, aparece en un documento de recomendaciones fiscales remitido al Gobierno de Pedro Sánchez. La Comisión Europea calcula que mantener el tipo reducido en bares, restaurantes y hoteles supone que el Estado deje de ingresar unos 7.000 millones de euros al año.

Por qué Bruselas quiere armonizar tu café

El argumento comunitario no es nuevo: el IVA reducido en hostelería tiene, según la Comisión, un efecto redistributivo limitado porque, en la práctica, benefician más a las rentas altas que a las bajas. Razonan que quien más sale a comer fuera puede absorber mejor el coste, mientras que los hogares con menos ingresos apenas se benefician.

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Pero la foto fija ignora una realidad: el bar de la esquina o el menú del día son el sustento de millones de trabajadores que no van a estrellas Michelin, sino al comedor de faena. Subir el IVA afectaría por igual a todos los establecimientos, desde el hotel de cinco estrellas hasta la cafetería de barrio.

La Comisión olvida que los bares no son solo lugares de ocio de rentas altas: en España, el café de media mañana o el menú diario son parte del tejido social y laboral. Una subida del impuesto castigaría especialmente a los trabajadores con menos capacidad de llevarse la comida de casa.

7.000 millones y un sector en pie de guerra

La patronal hostelera no ha tardado en calificar la recomendación de catastrófica. «Destruiría empleo y hundiría la demanda», advierten, recordando que el sector todavía se recupera de los golpes de la pandemia y la inflación. No es una exageración sin precedentes: tras la crisis de 2008, Portugal e Irlanda subieron el IVA hostelero por presión comunitaria.

Subir el IVA al 21% no solo encarece el menú del día: amenaza con cerrar miles de pequeños negocios que viven de márgenes mínimos.

En ambos países el consumo se desplomó y, al cabo del tiempo, tuvieron que revertir la medida. Portugal llegó a aplicar un IVA del 23% en restauración y en menos de dos años lo bajó al 13% ante la caída del consumo. Irlanda, tras subir el tipo al 13,5%, lo redujo de nuevo al 9% para proteger al sector turístico. Las cuentas, como las croquetas, no siempre salen a la primera.

Lo que verías en tu factura si España dijera sí

Con un café que hoy cuesta 1,20 euros, el IVA actual del 10% representa unos 11 céntimos. Con el 21% pasarían a ser casi 21 céntimos: un incremento de 10 céntimos que, multiplicado por varios consumos al día, se nota. Un menú del día de 12 euros pasaría a 13,20 solo por el impuesto.

Más allá del bolsillo, la subida alteraría la decisión diaria de sentarse a la barra o llevarse el táper. El sector ya trabaja con márgenes estrechos que cualquier aumento fiscal podría hacer inviables.

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¿Seguirá España la recomendación?

La recomendación de Bruselas no obliga, pero marca el camino político. El Gobierno tiene margen para negociar o ignorarla, pero la presión por aumentar la recaudación es real. De momento, la hostelería respira —el Ejecutivo no ha movido ficha—, pero la sombra del 21% está sobre la mesa.

Así que la próxima vez que te sirvan un café, recuerda que su precio es una cuestión de fiscalidad europea tanto como de la cosecha del grano.