Granada, banco de pruebas de la inteligencia artificial en la Administración andaluza

El consejero José Antonio Nieto presenta una veintena de proyectos piloto en la sede del Ania, con el gemelo digital de la Alhambra y un congreso en octubre como hitos inmediatos.

Granada se ha convertido en el laboratorio donde la Junta de Andalucía pone a prueba los primeros casos de uso de inteligencia artificial (IA) en la gestión pública. El consejero de Inteligencia Artificial, Desarrollo Digital y Administración Pública, José Antonio Nieto, presentó este martes en el Parque Tecnológico de la Salud (PTS) los avances del Centro de Inteligencia Artificial de Andalucía (Ania), que ya cuenta con una veintena de profesionales y una cartera de proyectos pensados para “diluir la burocracia en inteligencia artificial”.

Granada, epicentro de la innovación administrativa

El edificio del Ania, en pleno PTS de Granada, se ha convertido en el centro neurálgico de la estrategia digital de la Junta. Allí trabajan ya 20 especialistas en proyectos que buscan automatizar trámites, predecir necesidades de los ciudadanos y mejorar la eficiencia del servicio público andaluz. La apuesta del Gobierno autonómico por Granada como banco de pruebas no es casual: la ciudad combina un ecosistema universitario de prestigio —con la Universidad de Granada (UGR) a la cabeza— y un tejido empresarial cada vez más orientado a la tecnología.

Entre los proyectos más emblemáticos figura el gemelo digital de la Alhambra, una recreación virtual del monumento que presentarán próximamente la consejera de Cultura, Patricia del Pozo, y el propio Nieto. Además, el proyecto europeo Eunomia permitirá a la UGR contar con un nuevo supercomputador de 3,5 millones de euros, que se sumará al de 5 millones previsto para el PTS. Granada acogerá también el congreso andaluz de inteligencia artificial los próximos 26, 27 y 28 de octubre, lo que consolida su papel de referente en este ámbito.

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Automatización y empleo: las dos caras de la IA en la gestión pública

Nieto defendió que la tecnología no es una amenaza, sino una “palanca de cambio” que debe servir para que “los ciudadanos vivan mejor, estén mejor atendidos y se sientan mejor relacionados con la Administración”. El consejero recordó que la Junta lleva años preparando el terreno: “En materia de inteligencia artificial, eso que algunos califican de tsunami, nosotros somos de los que hemos hecho los deberes”, afirmó, subrayando que Andalucía está en condiciones de “aprovechar la fuerza de ese impulso para resolver problemas en plazos más cortos”.

La ambición económica tampoco es menor. La Consejería quiere que la IA sea “una herramienta transversal” que impulse la economía andaluza y “mejore la cantidad y la calidad del empleo” en la comunidad. El objetivo es crear un ecosistema digital que atraiga inversión y talento, y que traslade los beneficios de la automatización a sectores tradicionales como el turismo, la agricultura o la logística.

El objetivo de digitalizar la burocracia no es sustituir a las personas, sino devolverles el tiempo que hoy pierden en trámites administrativos.

La alcaldesa de Granada, Marifrán Carazo, anunció en el mismo acto que el proyecto municipal IQuatum se inaugurará próximamente y que ya se ha firmado un acuerdo para la colaboración entre el Centro de IA de Andalucía y el consistorio. Carazo recordó que la inteligencia artificial ya se aplica en la gestión del agua, la recogida de residuos y la movilidad urbana en Granada.

La Lectura Andaluza

La decisión de situar en Granada el banco de pruebas de la IA administrativa encaja en la estrategia de descentralización que impulsa la Junta de Andalucía. Frente a la concentración habitual de proyectos innovadores en la capital hispalense, apostar por la ciudad de la Alhambra —con su potente ecosistema universitario, el PTS y una creciente base de empresas tecnológicas— supone un reconocimiento de las capacidades regionales que van más allá de Sevilla. El propio centro Ania, con una veintena de investigadores, materializa en apenas unos meses lo que hasta hace poco era un anuncio: ya hay proyectos concretos, fechas y colaboraciones interadministrativas.

Para los ciudadanos de a pie, la traducción es inmediata. La automatización de expedientes y el análisis predictivo permitirán que una ayuda a la dependencia o una licencia urbanística tarde mucho menos en resolverse. Granada se convertirá en el espejo en el que mirarse antes de extender las soluciones al resto de provincias andaluzas. Además, la creación de un ecosistema digital alrededor de la IA generará empleo cualificado en la propia ciudad, reteniendo talento que hasta ahora emigraba a otros polos tecnológicos.

La proyección es ambiciosa. El congreso de octubre y la culminación del gemelo digital de la Alhambra serán los próximos hitos visibles. A medio plazo, el supercomputador de Eunomia y la colaboración con el Ayuntamiento a través de IQuatum demostrarán que la inteligencia artificial puede aterrizar en servicios tan cotidianos como el suministro de agua o la recogida de basura. Si el experimento funciona, Granada no solo será el banco de pruebas de la Administración andaluza, sino un modelo exportable a otras comunidades que miran ya con atención lo que ocurre a los pies de Sierra Nevada.

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