CriteriaCaixa compromete 250 millones de euros en el Scaleup Europe Fund, el vehículo impulsado por la Comisión Europea para que las empresas tecnológicas europeas de tamaño medio ganen escala. La inversión se canalizará a través de Criteria PE Management, la gestora de reciente creación con la que el holding reordena su cartera de alternativos.
Una apuesta de 250 millones con una gestora de estreno
El brazo inversor de la Fundación Bancaria La Caixa llevará a cabo esta apuesta a través de Criteria PE Management, la gestora creada recientemente y aprobada por la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Su foco serán las inversiones indirectas en empresas maduras no cotizadas, mediante fondos de terceros.
El Scaleup Europe Fund (SEF) aspira a un tamaño inicial de 5.000 millones de euros y está diseñado especialmente para compañías del sector tecnológico. Forma parte de la estrategia de la Unión Europea de apoyo a las startups y scaleups, dirigida a ensanchar el tejido empresarial de tamaño medio del Viejo Continente.
CriteriaCaixa ha participado en el diseño del vehículo junto a un grupo de entidades integrado principalmente por fundaciones asociadas a grupos financieros y grandes inversores institucionales. El SEF se alinea con la estrategia del holding para su cartera de inversiones alternativas, una de cuyas patas consiste en apostar por empresas no cotizadas en fases tempranas para apoyar su desarrollo.
La cartera de alternativos busca diversificar el riesgo respecto a la cartera fundacional, encabezada por CaixaBank, y a la de inversiones relevantes, compuesta sobre todo por participaciones en sociedades cotizadas. Según el plan estratégico revisado, las inversiones alternativas no superarán el 10% de los activos totales. Junto a la nueva gestora conviven InmoCaixa y Criteria Capital Risc.
El holding catalán no compra empresas: compra acceso privilegiado a una generación de scaleups que la UE quiere convertir en campeones continentales.
Por qué CriteriaCaixa entra en el vehículo de la Comisión Europea
El presidente de CriteriaCaixa y de la Fundación Bancaria la Caixa, Isidro Fainé, ha puesto en valor el ‘firme compromiso’ del holding con el ecosistema inversor europeo, con vistas a generar un impacto positivo y sostenible en la economía y la sociedad. El consejero delegado, José María Méndez, ha insistido en que el objetivo es ‘ampliar nuestro apoyo a las empresas más innovadoras y contribuir a incrementar su escala’.
La lectura política y económica es clara: CriteriaCaixa no actúa aquí como un inversor pasivo, sino como socio fundador de un instrumento paneuropeo nacido del pragmatismo de Bruselas. La Comisión lleva años buscando dinero institucional para que las empresas medianas no pierdan tracción frente a Estados Unidos y China, y el holding catalán le ofrece músculo financiero y una red industrial amplia.
El compromiso de 250 millones no tensiona el balance del grupo. Representa una fracción de los activos y se alinea con la promesa de mantener la disciplina en alternativos. El reto es de ejecución: Criteria PE Management nace con un mandato amplio y pocos precedentes operativos en la gestión de fondos de terceros.
El aterrizaje catalán de una estrategia paneuropea
Cataluña concentra un tejido notable de empresas tecnológicas y de base industrial, de base química, y de servicios avanzados que a menudo se estancan en el salto entre startup y gran corporación. El SEF no es un instrumento de cohesión regional, pero aterriza en un ecosistema donde CriteriaCaixa ya opera y donde el capital de crecimiento escasea en las fases intermedias.
Barcelona no es ajena a esta conversación: la ciudad concentra buena parte del capital riesgo del sur de Europa y dispone de polos de innovación como el distrito 22@ o el ecosistema de la salud y la industria 4.0. CriteriaCaixa, con sede en la capital catalana, refuerza así su papel de puente entre la inversión institucional local y los instrumentos de Bruselas.
El movimiento contrasta con la tradicional inclinación de las administraciones catalanas por la subvención directa antes que por la coinversión de capital riesgo. La Generalitat dispone de instrumentos como el ICF, pero su escala y su mandato son distintos. CriteriaCaixa ocupa un espacio que en otras comunidades se intenta cubrir con fondos público-privados de menor alcance.
Hay un riesgo de fondo, y no es menor: que la participación catalana en el SEF quede reducida a un acto de prestigio si no se traduce en oportunidades para empresas del territorio. El siguiente hito será comprobar si la gestora de Criteria es capaz de identificar fondos de terceros con tesis de crecimiento que incluyan, de forma efectiva, a los equipos emprendedores catalanes.
La experiencia de la Fundación Bancaria la Caixa en la modernización del capitalismo catalán respalda una lectura ambiciosa. De CaixaBank al impulso del capital riesgo, su papel ha sido a menudo cuasi institucional. Ahora la pregunta es si Bruselas encontrará en Barcelona a uno de sus grandes aliados financieros, más allá de una firma en el folleto del fondo.

