Rey Carlos III paga alquiler de princesas Beatriz y Eugenia en palacios reales

La National Audit Office revela que el soberano británico cubre el 60 % de los alquileres de sus sobrinas en apartamentos de los palacios reales. El informe arroja luz sobre las finanzas de la monarquía y los arreglos dentro del Crown Estate.

El rey Carlos III cubre personalmente el alquiler de las princesas Beatriz y Eugenia en apartamentos de los palacios reales de St. James y Kensington, según revela un informe de la National Audit Office (NAO). Las hijas del duque de York, sin funciones institucionales, residen en viviendas propiedad del Crown Estate —el patrimonio de la Corona británica— a un precio fijado en torno al 60 % del mercado. Sin embargo, el coste real no lo asumen ellas, sino su tío el monarca.

El informe de la NAO desvela quién paga el alquiler de Beatriz y Eugenia

El documento examina el uso de las residencias oficiales adscritas al Crown Estate. La princesa Beatriz, de 37 años, ocupa desde 2012 un apartamento de cuatro dormitorios en St. James’s Palace, cuyo alquiler acordado se abona íntegramente por Carlos III. Ella y su marido, Edoardo Mapelli Mozzi, poseen además una casa privada en los Cotswolds.

Su hermana, la princesa Eugenia, de 36 años y embarazada de su tercer hijo, reside en Ivy Cottage, dentro del complejo de Kensington Palace. También en su caso el arrendamiento corre a cargo del rey. La pareja reparte su tiempo entre Londres y Portugal, donde tienen otra vivienda.

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El informe no oculta un dato que añade complejidad al cuadro: el padre de ambas, Andrew Mountbatten-Windsor, subarrendó durante años tres cottages en la finca de Royal Lodge, el inmueble que ocupó hasta enero de este año. La NAO no ha podido cuantificar los ingresos que obtuvo por ese alquiler irregular, aunque apunta que Andrew podría recibir una compensación de 301.000 libras por renunciar anticipadamente al usufructo, cantidad que se compensará con las reparaciones necesarias tras su marcha.

Finanzas reales bajo escrutinio: transparencia y contraste con la Corona española

El hallazgo de la NAO reabre el debate sobre la financiación de la monarquía británica. Cinco miembros en activo de la familia real residen en propiedades del Crown Estate con alquileres concesionales. El príncipe y la princesa de Gales acaban de firmar un contrato de veinte años por Forest Lodge en Windsor, y los duques de Edimburgo alquilan Bagshot Park. La diferencia fundamental con Beatriz y Eugenia es que los primeros ejercen funciones representativas; las princesas no trabajan para la Corona.

En clave española, la comparación es instructiva. La Casa de S.M. el Rey publica anualmente su presupuesto y el desglose de las retribuciones del jefe del Estado; cualquier pago de alquileres a familiares quedaría registrado. El esquema británico, donde un soberano cubre con su fortuna personal los gastos de parientes que no son senior royals, resulta menos transparente y alimenta las dudas sobre los límites entre lo público y lo privado.

La asistencia económica del rey a sus sobrinas no solo es un gesto familiar, sino una decisión que delinea los límites de la monarquía que Carlos III quiere proyectar.

El rey Carlos, un reinado de ajustes y la sombra del duque de York

Desde su acceso al trono, Carlos III ha insistido en una monarquía más austera, con menos miembros en primera línea. Que hoy pague los alquileres de Beatriz y Eugenia puede leerse como una forma de mantenerlas vinculadas a la institución sin conferirles estatus oficial. También evidencia un reto no resuelto: las ramas secundarias de la familia real siguen generando costes difíciles de justificar ante la opinión pública.

El informe de la NAO subraya, además, que la gestión de los inmuebles del Crown Estate necesita más controles. El episodio de los subarriendos del duque de York y la compensación por su salida de Royal Lodge añaden una capa de controversia que probablemente obligará a revisar los contratos de alquiler dentro del patrimonio real.

Mientras, en España, la Corona ha optado por un modelo distinto: la princesa de Asturias y la infanta Sofía se forman dentro de un marco institucional claro, y los gastos de la familia real están acotados por el presupuesto de Zarzuela. La decisión de Carlos III, revelada ahora, deja una pregunta abierta: ¿puede una monarquía que se moderniza permitirse que los alquileres de princesas no trabajadoras los pague el soberano a título personal?

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Claves del Protocolo y Estado

  • Contexto del acto: Un informe de la National Audit Office, el órgano fiscalizador del gasto público británico, saca a la luz que el rey Carlos III asume el alquiler de las princesas Beatriz y Eugenia en palacios reales, lo que plantea un debate sobre la financiación de la monarquía.
  • El detalle de protocolo: Los alquileres se fijan en torno al 60 % del precio de mercado y están cubiertos íntegramente por el monarca. Esta práctica, ajena a los estándares de transparencia de otras casas reales europeas, difumina la frontera entre el patrimonio del Estado y la generosidad privada del jefe de la Corona.
  • Próximos pasos: El informe podría acelerar la revisión de los contratos del Crown Estate. En el ámbito español, la comparación refuerza la apuesta de Zarzuela por la claridad financiera, un modelo que seguirá siendo observado en el contexto europeo.