El éxito internacional de ‘La misteriosa mirada del flamenco’ ha situado a Paula Dinamarca en el centro de una conversación que trasciende el cine. La actriz chilena reflexiona sobre memoria histórica, resistencia política, representación trans y los cambios que ha experimentado una comunidad que durante décadas quedó relegada incluso dentro de los propios movimientos de izquierda.
Con una mirada crítica pero profundamente vitalista, Paula Dinamarca reivindica la autenticidad de las experiencias trans, cuestiona los relatos centrados exclusivamente en el sufrimiento y celebra el momento de mayor libertad que viven las nuevas generaciones. En conversación con este medio, gracias a las facilidades que nos ha dado Acción Triángulo con Gerjo Pérez a la cabeza, la actriz repasa su trayectoria personal, recuerda la fuerza de las travestis que marcaron su juventud y habla de los sueños que aún le quedan por cumplir dentro de la interpretación.
—¿Cómo estás viviendo la gran acogida que está teniendo La misteriosa mirada del flamenco?
La estoy viviendo como la puerta hacia una revolución, hacia un cambio de paradigma. La gran acogida en Chile y en el mundo la veo como una revolución de las identidades.
—¿Cómo surge el proyecto?
Como una respuesta hacia tanto trabajo de memoria. Recuerden que la película está ambientada en la década de los 80. Los grupos de resistencia armada contra la dictadura de Pinochet estaban haciendo humanamente posible sacar al tirano del lugar en el que tenía que estar. De esa manera, esos mismos grupos armados y políticos de izquierdas primero excluyeron al movimiento LGBTI. Es cierto que en esa época no existía un concepto tan amplio, pero surge la necesidad de visibilizar cómo resistió la comunidad en esa época de la historia.
—¿Cuánto hay de ti en el personaje y cuánto has tenido que construir desde fuera?
A todos los personajes les ponemos, como decimos en Chile, el corazón y la tripa. Construí más la apariencia física: que fuera gorda, coja, con pelo cano… Lo que sí tuve que construir fue la apariencia física para subirle años.
—¿Sientes presión cuando te conviertes, de alguna manera, en referente para otras personas trans?
Ninguna presión ni responsabilidad, porque las compañeras trans no se acercan a mí para que yo las represente. Ahora hay muchos referentes y muchas narrativas trans. Todo es un cúmulo de historias de vida que van haciendo más o menos visibles determinadas cosas. No siento presión, pero digo: valió la pena todo el hambre que tuvimos que pasar y toda la cosificación que sufrimos. Todas esas versiones desembocan en este cuerpo que tiene 48 años de vida. No tenemos que llamarlo reivindicación. Yo, con ser Paula Dinamarca, una persona resistente e insurrecta, basta. Nunca dimensioné que iba a llegar a esta edad biológica ni a este momento de mi vida.
—¿Cómo recuerdas tu infancia y adolescencia en Chile?
En una zona de confort, con mucha proyección. En mi adolescencia conviví con travestis en Chile. Muchas tenían un pensamiento político revolucionario. De esa generación vengo yo. No existían las redes sociales; solamente teníamos teléfonos y las personas podían llamarse a la red fija de la casa. Existían el timbre, la carta y dar la palabra. La palabra pesaba.

—¿Cuál ha sido el momento más duro de tu camino personal?
Por tomar malas decisiones acabé en la calle. Ahora que lo veo mejor, fue liberador y fue una enseñanza. Gracias a eso estoy así de bien ahora.
—¿Y cuál ha sido el más liberador o feliz?
Levantarte todos los días, abrir los ojos y decir: voy a vivir. Siempre hay problemas, pero la vida sin problemas no sería vida.
PAULA DINAMARCA CREE QUE UNA NUEVA GENERACIÓN RENOVARÁ LA NARRACIÓN DEL COLECTIVO TRANS
—¿Qué cosas crees que todavía siguen faltando en la representación trans dentro del cine y la televisión?
Que las narrativas las hagan la generación trans que se está formando ahora. Que vengan donde las más viejas a buscar autenticidad, que vengan a nuestro regazo para ver nuevas narrativas menos morbosas, menos cosificadoras y menos violentas.
—¿Te preocupa que muchas historias trans sigan contándose únicamente desde el sufrimiento?
Me preocupa bastante, porque es grave que solo se exacerbe el sufrimiento de un momento de la vida y no se vea la celebración de la vida. Que no se pueda mostrar que la vida es algo tan lindo, un viaje, y que solamente sean historias que vienen desde el sufrimiento. Me preocupa.
—¿Cómo estás viviendo el cariño y la acogida del público en festivales como CinemaTrans?
Muy contenta. Me generó una linda enseñanza. La generación actual está más libre y más deseosa que la nuestra.
—Después de esta experiencia, ¿qué sueños o proyectos te gustaría cumplir a partir de ahora?
Poder pasar al teatro, comprender algunos conceptos de academia y seguir en el oficio.
