El Concello de Ourense encabeza la morosidad municipal en España con 308 euros de deuda por habitante, según el último informe de Hacienda. La cifra, correspondiente al mes de mayo y publicada este miércoles por el ministerio, refleja una parálisis financiera que lastra los servicios públicos y ahoga a centenares de pequeñas empresas locales.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El Ministerio de Hacienda ha publicado los datos de morosidad municipal de mayo. Ourense lidera el ránking con 308 euros de deuda comercial por habitante –casi el doble de la media nacional– y 32 millones en facturas pendientes.
- ¿Quién está detrás? El Concello de Ourense, gobernado por Gonzalo Pérez Jácome (Democracia Ourensana), acumula impagos a compañías de transporte, limpieza, agua y a pymes proveedoras.
- ¿Qué impacto tiene? Los servicios básicos están al límite: los trabajadores del autobús urbano no cobran la paga extra y la empresa advierte de 14 millones en facturas sin saldar. La deuda asfixia a pequeños empresarios locales.
Una brecha que dobla la media nacional
El indicador de deuda comercial per cápita sitúa a Ourense muy por encima de los siguientes municipios: Parla, con 260 euros por habitante, y Badalona, con 221 euros. “Cada vecino debe de forma virtual 308 euros a las empresas que prestan servicio a la ciudad”, señala el desglose del ministerio. La brecha se explica por una gestión municipal incapaz de reducir el agujero, que ya supera los 32 millones de euros acumulados.
El dato de mayo no es un accidente. Ourense lleva meses enquistada en la primera posición, sin que las medidas de tesorería aplicadas logren invertir la tendencia. La morosidad, además, se cronifica en un contexto de fragmentación política local que dificulta la aprobación de instrumentos financieros como los planes de pago a proveedores.
Servicios públicos bajo mínimos
La radiografía del ministerio se traduce en un día a día bloqueado. El transporte urbano es el caso más visible: los empleados no han podido cobrar la paga extraordinaria y la compañía concesionaria denuncia que el Concello le adeuda más de 14 millones de euros. Pero el problema se extiende a otros contratos esenciales: la limpieza viaria, la recogida de basura y el suministro de agua acumulan también cantidades millonarias sin pagar.
Las consecuencias no se limitan a los servicios. “En el eslabón más frágil de esta cadena de morosidad institucional se encuentran cientos de pymes y autónomos locales”, advierten fuentes empresariales citadas por el ministerio. Muchas de esas compañías llevan meses aguantando facturas pendientes, lo que frena inversiones y pone en riesgo empleos en una provincia ya castigada por la despoblación.
La deuda municipal ourensana no es solo una cifra: supone el colapso cotidiano de autobuses, calles sin barrer y facturas que nunca llegan a pagarse.
La alcaldía de Jácome, en minoría, no ha logrado cerrar acuerdos para un plan de saneamiento que tranquilice a los proveedores. La parálisis amenaza con alargarse mientras los datos oficiales siguen pintando una fotografía roja.
El Laboratorio Gallego
El liderazgo de Ourense en el ránking de morosidad contrasta con la imagen de estabilidad financiera que Galicia proyecta desde la Xunta. Mientras el ejecutivo autonómico presume de cuentas saneadas y déficit controlado, los ayuntamientos gallegos muestran dos velocidades. La capital de As Burgas acumula una deuda comercial por habitante que casi duplica la de Parla y Badalona, lo que subraya que la salud de las arcas no depende solo del color político de la administración regional.
El caso ourensano tiene una lectura nacional: la fragmentación municipal en ciudades medias se está convirtiendo en un factor de bloqueo financiero que ningún gobierno local, sea del partido que sea, logra desatascar sin muletas del Estado. El Ministerio de Hacienda monitoriza mensualmente estos desequilibrios, y la posición de Ourense podría activar mecanismos de intervención si la situación se agrava. La experiencia gallega enseña que la estabilidad autonómica no siempre permea en los concellos, y que la morosidad municipal puede erosionar la confianza económica de todo un territorio si se cronifica.
La proyección inmediata pasa por el próximo pleno municipal, donde la oposición volverá a exigir un plan de pagos con plazos concretos. Sin avances, el Concello corre el riesgo de ver aún más deteriorados unos servicios públicos que ya cojean.
Ficha del Caso
- El caso: Ourense se mantiene como el ayuntamiento español con mayor deuda comercial por habitante, según los datos de mayo difundidos por Hacienda. La parálisis de pagos lastra el transporte, la limpieza y al tejido empresarial local.
- Datos importantes: 308 € de deuda per cápita, 32 millones en facturas impagadas, 14 millones adeudados al concesionario del transporte urbano. Los siguientes municipios son Parla (260 €) y Badalona (221 €).
- Resumen: La morosidad estructural refleja una crisis de gestión que pone en peligro servicios básicos y ahoga a cientos de pymes. El caso alerta sobre la fragilidad financiera de los ayuntamientos en un contexto de fragmentación política y ausencia de mayorías claras.

