El Pentágono investiga si una bomba de planeo extraviada mató a cinco personas en una boda en Irán

El proyectil erró impactó a unos 135 metros del objetivo, en plena provincia de Hormozgan. La Casa Blanca admite una investigación y Teherán eleva el balance de víctimas civiles desde febrero.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Una bomba de planeo lanzada por la Marina de Estados Unidos se habría desviado y golpeado una boda en Kuhestak, provincia de Hormozgan, con al menos cinco muertos y cerca de 70 heridos.
  • ¿Quién está detrás? El Pentágono investiga el impacto de una de las seis bombas lanzadas contra una torre de comunicaciones, según adelanta The Washington Post.
  • ¿Qué impacto tiene? Reabre el debate sobre los daños civiles en la campaña militar contra Irán y añade presión sobre las rutas del estrecho de Ormuz, claves para el suministro energético de España.

El Pentágono investiga si una bomba de planeo extraviada mató a cinco personas en una boda en Irán. El impacto se produjo durante la nueva oleada de ataques aéreos estadounidenses lanzada el martes pasado contra objetivos iraníes, según adelanta The Washington Post.

Seis bombas, un objetivo y un desvío de 135 metros

La publicación cita a una fuente conocedora de la operación. Esa fuente describe una cadena de seis bombas de planeo lanzadas por la Armada de Estados Unidos contra una torre de comunicaciones en Kuhestak, en la provincia de Hormozgan. Cinco alcanzaron el objetivo. La sexta se desvió y golpeó una vivienda situada a unos 135 metros.

Dentro de la casa se celebraba una boda. El balance que manejan las autoridades iraníes es de al menos cinco fallecidos y cerca de 70 heridos. Las víctimas mortales, siempre según Teherán, eran tres mujeres y dos niños de cuatro y dieciséis años. La munición, probablemente una bomba de planeo JSOW (Joint Standoff Weapon, munición de ala desplegable lanzada desde una aeronave a distancia de seguridad), habría impactado de forma directa y no por metralla, tal y como recoge la información.

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La fuente consultada descarta que la vivienda fuera atacada de forma intencionada o confundida con otro blanco. La torre de comunicaciones era el único objetivo designado en Kuhestak, según esa misma fuente.

La Casa Blanca no ha confirmado la autoría. El vicepresidente J. D. Vance aseguró el jueves que Washington investiga lo sucedido: ‘Lo estamos investigando porque obviamente nos importa. Queremos saber.’ El mando militar estadounidense insiste en que no ataca deliberadamente a civiles y, por ahora, no ha asumido la responsabilidad del impacto.

Una bomba de precisión no elimina el daño colateral; lo reduce a un margen de error de 135 metros.

Un patrón de daños civiles que reabre el debate

ataque EE.UU. Irán

El incidente se suma a una serie de episodios con víctimas civiles desde que a finales de febrero comenzó la campaña militar de Estados Unidos e Israel contra Irán. El primer día de la operación, un ataque estadounidense alcanzó una escuela primaria en Minab y dejó 175 muertos, en su mayoría niñas. En Lamerd, al menos 21 civiles murieron, un tercio menores. Teherán acusa a Washington de crímenes de guerra y eleva el balance global a unos 3.000 civiles fallecidos.

La investigación abierta por el Pentágono no tiene plazos públicos. Vance evitó confirmar si se aplicarán medidas disciplinarias o si Washington compensará a las familias. Ese silencio, unido a la ausencia de imágenes independientes, obliga a tratar el episodio con prudencia pero sin ingenuidad: la munición erró, el daño existió y la cadena de mando aún no lo ha asumido.

Equilibrio de Poder

El eje Washington-Moscú-Bruselas se mueve con líneas rojas distintas. Estados Unidos prioriza la campaña de degradación de capacidades iraníes y evita convertir cada daño colateral en un episodio de rendición de cuentas. Moscú explota políticamente cada víctima civil para erosionar la legitimidad occidental en Oriente Próximo. Bruselas observa con incomodidad: no puede romper con Washington, pero el goteo de muertes civiles alimenta a los gobiernos europeos que piden distancia de la escalada.

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Para España, el impacto es directo por energía. Kuhestak está en Hormozgan, la provincia que custodia el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial y una parte relevante del gas natural licuado que llega a las plantas regasificadoras de la península. Cualquier incidente que dispare la prima de riesgo marítimo o las represalias iraníes contra buques se traslada a los precios del combustible, la electricidad y la logística en días.

El riesgo inmediato es de escalada asimétrica. Teherán ha demostrado capacidad para golpear intereses marítimos y bases regionales. Si la investigación confirma el impacto de una bomba estadounidense contra una boda, la presión interna para responder crecerá. La ventana crítica se sitúa en las próximas dos semanas, antes de que se reúna el Consejo de Seguridad de la ONU. El precedente de Minab ya marcó un punto de inflexión; este caso puede consolidarlo.