El despliegue de los fondos europeos de recuperación sigue marcado por el desfase entre lo anunciado y lo que finalmente llega a los beneficiarios. La Intervención General del Estado (IGAE) ha publicado el balance de ejecución de 2025 y confirma que las ayudas del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia no fluyen con la velocidad prevista. Entre todos los departamentos, cuatro concentran los mayores retrasos: en uno no se alcanza ni el 25%, y en otro la ejecución se quedó en el 38,2% de los 1.935 millones asignados. El problema no es solo cuantitativo: afecta a proyectos centrales.
Para esta relación se han tenido en cuenta las últimas cifras de ejecución publicadas por Hacienda y los programas más abultados del plan. El criterio no es el anuncio de convocatorias, sino el dinero efectivamente desembolsado y los tiempos entre publicación, resolución y pago. En ese examen destacan los corredores de mercancías, el PERTE de renovables, las ayudas a laboratorios y el PERTE del coche eléctrico, que acumula dos años de demora en los pagos pese a sus 4.295 millones. Son proyectos emblemáticos donde la distancia entre lo prometido y lo ejecutado resulta más evidente.
1Transportes: el gran agujero está en los corredores europeos de mercancías
La Intervención General del Estado (IGAE) confirma que Transportes es uno de los grandes rezagados en el reparto de fondos europeos: en 2025 ejecutó el 38,2% de los 1.935 millones asignados del Mecanismo de Recuperación, frente al 52,6% de media del Gobierno, y dejó sin gastar cerca de 1.200 millones. El agujero más grueso se concentra en la partida que financia los corredores de mercancías de la red transeuropea de transporte, donde apenas se reconocieron obligaciones por el 41% de los 615 millones presupuestados, 257 millones en total. No es solo un problema contable: Adif, el gestor de esas vías, recibió menos de la mitad de las transferencias comprometidas entre 2021 y 2025, 1.801 de los 4.696 millones, según sus cuentas. El dinero disponible no llega a las líneas que deben conectar puertos y fronteras, y la ventana para gastarlo se cierra el 31 de agosto de 2026.
El desequilibrio entre corredores agrava el diagnóstico. En el Mediterráneo, la obra más mimada, solo el 36% de la infraestructura está en servicio y el túnel pasante de Valencia, su gran cuello de botella, sigue sin calendario firme tras años de anuncios. En el Atlántico la parálisis es mayor: la Xunta denuncia que el ministerio no solicita fondos del Mecanismo Conectar Europa para el ferrocarril gallego desde 2021 y que Galicia no captó ni un euro en las dos últimas convocatorias, pese a tener 3.278 millones por invertir antes de 2030; para cumplir habría que casi duplicar el ritmo hasta unos 550 millones anuales, cuando en 2025 el gasto fue de 204 millones, 57 menos de lo programado. Con ese atasco, el tren de mercancías sigue anclado en torno al 4% de cuota, lejos del 10% comprometido para 2030, y cada mes de retraso aleja a los puertos españoles de la red europea.
