Discurso del Papa León XIV en el Congreso: «La defensa de la vida es una meta de la civilización»

El Palacio de la Carrera de San Jerónimo amaneció blindado por un riguroso e imponente cinturón de seguridad desde primera hora de la mañana para garantizar la protección absoluta en una visita histórica y trascendental. Que un Sumo Pontífice acuda directamente a la sede de la soberanía nacional y pronuncie un discurso oficial ante las Cortes Generales y las más altas dignidades del Estado es un acontecimiento que carece por completo de precedentes en la historia de España. El Papa incidió en su discurso en defender el drecho a la vida.

La solemne intervención en el hemiciclo parlamentario constituye, sin lugar a dudas, uno de los hitos más cargados de simbolismo de todo el viaje apostólico emprendido por el Santo Padre. Se trata de una práctica institucional relativamente nueva que se inauguró bajo el pontificado de Juan Pablo II y que cobra un significado profundamente especial al tratarse de un Papa de origen norteamericano.

La relevancia histórica de este solemne encuentro institucional quedó perfectamente demostrada en la contundencia de su mensaje, dotado de la misma altura intelectual que su intervención inicial en el Palacio Real, el cual incorporó un armazón conceptual basado en un constante equilibrio político y social.

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El eje principal e indiscutible del discurso fue una firme, prioritaria y rotunda defensa del derecho a la vida humana y de la institución familiar. El pontífice lanzó referencias directas y explícitas contra la práctica del aborto y la eutanasia, con total independencia de que ambas realidades sean plenamente legales dentro del marco jurídico del Estado español. «Toda vida humana debe ser formalmente reconocida y protegida desde el sagrado instante de su concepción hasta su ocaso natural, en cualquier circunstancia de su existencia», proclamó el Papa con absoluta firmeza doctrinal.

De esta manera, ensalzó los valores supremos de la paz, la existencia y la dignidad del ser humano, reafirmando los dogmas esenciales de la Iglesia Católica en cuestiones morales complejas como la interrupción voluntaria del embarazo, mientras condenaba simultáneamente la marginación que sufren las personas migrantes en el mundo actual. «¿Puede considerarse plenamente justa una sociedad civil que invisibiliza o deja en la total desprotección al niño que aún no ha nacido, al anciano desvalido, al enfermo desahuciado, a quien padece un sufrimiento silencioso o a quien depende por completo de las atenciones de los demás?», interpeló de forma directa a las autoridades presentes.

Para el Papa León XIV, salvaguardar la existencia es una prioridad absoluta e innegociable: «La defensa de la vida humana no constituye jamás una postura parcial ni responde a un interés estrictamente confesional, sino que representa una meta ética irrenunciable para toda la civilización», zanjó de manera determinante.

El Papa sobre la memoria histórica

Asimismo, su intervención incluyó reflexiones sobre la memoria histórica, críticas al rearme militar en Europa y un llamamiento contra la discriminación, demostrando que su pontificado ha convertido el amparo de los migrantes en una bandera fundamental, visible en su próximo y emblemático viaje hacia las Islas Canarias.

El Papa se destacó igualmente como el gran líder mundial contra las políticas de Donald Trump y su intervención militar en Irán. Pero esta vez cargó también contra Europa y que el rearme se conciba como una respuesta «casi inevitable ante la fragilidad del escenario internacional. La verdadera seguridad, defendió, «nace de la justicia, del diálogo paciente, del respeto al derecho internacional y de una política capaz de poner la vida de los pueblos por encima de los intereses que se benefician de la guerra».

También censuró el uso de la inteligencia artificial en el ámbito militar sin una vigilancia ética rigurosa. La comunidad internacional, mantiene, «está llamada a redescubrir el valor indispensable del diálogo como camino paciente hacia acuerdos justos y duraderos» y a «anteponer la paz al recurso a la fuerza».

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Precisamente, entre los hitos de su mandato figura que haya dedicado su primera encíclica, Magnifica humanitas, a la IA, con la colaboración de Christopher Olah, investigador de la compañía estadounidense Anthropic, cuestionada por Trump por la negativa a que su tecnología se use sin límites en el sector de la defensa. En su alocución también mencionó este texto y subrayó que la tecnología en sí misma no es neutral porque toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza».

La jornada de este lunes no tenía precedentes. La visita de León XIV ha provocado una inédita imagen de unidad en mitad de la habitual tormenta política y ha servido para que los principales líderes políticos aparquen momentáneamente las hostilidades. Sánchez, Feijóo y Abascal han coincidido sin exabruptos en un mismo espacio, igual que el domingo se pudo ver a Isabel Díaz Ayuso junto a la vicepresidente primero Carlos Cuerpo y la ministra de Trabajo Yolanda Díaz.

El plantón que suelen protagonizar algunos grupos parlamentarios en otras visitas institucionales se ha limitado al que han protagonizado los representantes de Podemos y del BNG, aunque el calvario judicial que afecta al PSOE ha estado presente de forma indirecta por la ausencia de José Luis Rodríguez Zapatero, imputado por tráfico de influencias y blanqueo de capitales, y que estaba invitado al acto como el resto de expresidentes del Gobierno.