Desde mediados de mayo, millones de pensionistas españoles notan algo distinto al recoger sus recetas en la farmacia: el importe que pagan ha cambiado. El Real Decreto-ley 11/2026, publicado en el BOE el 13 de mayo y en vigor desde el día siguiente, modifica los tramos de copago farmacéutico y los topes de gasto mensual que cada colectivo abona por sus medicamentos. No es un cambio menor: afecta de forma directa al bolsillo de quienes más medicación crónica consumen, es decir, los mayores de 65.
El Gobierno ha justificado la medida como un paso hacia la equidad del sistema sanitario, argumentando que quienes perciben pensiones más altas deben contribuir más. Pero la letra pequeña de la norma deja claro que los jubilados con ingresos superiores a los 15.000 euros anuales son los que más van a notar el ajuste cada vez que presenten sus recetas en el mostrador.
Receta electrónica: Qué cambia exactamente en las recetas a partir de mayo de 2026
El cambio central de la norma es la ampliación de los niveles de aportación: los trabajadores en activo pasan de tres a seis tramos de renta, y los pensionistas ven modificados los porcentajes e introducidos nuevos topes máximos de gasto mensual. Hasta ahora, prácticamente todos los jubilados que superaban el umbral mínimo pagaban el mismo porcentaje por sus recetas; con el RDL 11/2026, eso ya no es así.
Para los pensionistas con rentas más bajas, inferiores a los 9.000 euros anuales, el cambio es mínimo o incluso favorable: el tope mensual se reduce ligeramente, de 8,14 a 8,00 euros. Es una rebaja pequeña, pero es una rebaja. El problema está en el tramo medio y alto, donde la aportación sube de forma progresiva y puede suponer varios euros más al mes en tratamientos crónicos con varios fármacos.
Cómo afectan las recetas y el copago según el nivel de renta
La norma organiza la aportación en función de los ingresos que constan en la base de datos de la Seguridad Social. Cuando el pensionista llega a la farmacia con sus recetas, el sistema de receta electrónica lee esos datos en tiempo real y calcula automáticamente el porcentaje de copago que le corresponde. No hay que solicitarlo ni presentar documentación adicional: se aplica de forma instantánea.
El error más frecuente que ya están viendo en las farmacias es acudir con la tarjeta sanitaria caducada o sin actualizar, porque el sistema no puede leer correctamente los datos del paciente y puede aplicar un porcentaje incorrecto. Si se ha cambiado de domicilio fiscal o han variado los ingresos en el último ejercicio, conviene comprobar que la base de datos del INSS refleja la situación real antes de ir a recoger cualquier receta.
Qué pensionistas pagan más y quiénes quedan exentos
Los colectivos que mantienen la exención total del copago son, en esencia, los mismos de siempre: pensionistas con rentas anuales inferiores a un umbral mínimo, personas con discapacidad reconocida, desempleados de larga duración sin prestación y beneficiarios del Ingreso Mínimo Vital. Para ellos, las recetas siguen siendo gratuitas en la farmacia.
El colectivo que más nota el ajuste es el de los jubilados con pensiones medias y altas, aquellos cuya renta supera los 15.000 euros anuales. Para estos, el porcentaje de aportación sube de forma escalonada con cada tramo, y el tope mensual máximo también se eleva. En la práctica, un pensionista con varios tratamientos crónicos activos puede pasar de pagar 18 euros al mes en recetas a desembolsar más de 25.
Cómo saber el tramo que te corresponde
Consulta tus datos en el INSS
La forma más sencilla de saber qué porcentaje aplica a tus recetas es acceder a la sede electrónica del INSS con certificado digital o Cl@ve. En el apartado de prestaciones reconocidas aparece la renta que el sistema tiene registrada, que es la base sobre la que se calcula el copago. Si el dato es incorrecto, se puede solicitar la rectificación antes de que se genere la primera liquidación con los nuevos tramos.
Habla con tu farmacéutico antes de que surja la duda
Los farmacéuticos son el primer filtro y ya están formados para explicar el nuevo sistema. Si al recoger las recetas el importe no cuadra con lo esperado, el farmacéutico puede indicar en qué tramo figura el paciente y si procede una reclamación ante el servicio de salud autonómico correspondiente.
Lo que dicen las asociaciones de mayores sobre el nuevo copago
Las principales organizaciones de jubilados en España han calificado la medida de «impuesto encubierto a la enfermedad», recuperando un término que ya circuló en 2012 con la primera gran reforma del copago. El argumento central es que los pensionistas con rentas medias son quienes más medicación crónica consumen y quienes menos margen tienen para absorber subidas en el gasto mensual.
Desde el Ministerio de Sanidad se ha insistido en que la norma tiene un efecto redistributivo neto: la mayor recaudación procedente de los tramos altos se destinará a ampliar la cartera de servicios comunes del SNS, incluyendo la cobertura de nuevos tratamientos oncológicos y de enfermedades raras. La discusión entre sostenibilidad y equidad en torno a las recetas está, de nuevo, encima de la mesa.
Qué puede pasar con el copago en los próximos meses
Todo indica que los nuevos tramos del RDL 11/2026 son el punto de partida de una reforma más amplia que el Gobierno prevé completar antes de que acabe la legislatura. Fuentes del Ministerio de Sanidad han apuntado a una posible revisión anual automática de los topes de copago vinculada al IPC, algo que hasta ahora no existía de forma reglada y que daría previsibilidad tanto a los pacientes como a las oficinas de farmacia.
Para los pensionistas, la recomendación práctica es revisar ya los datos de renta en el INSS y comprobar el gasto mensual real en recetas con los nuevos porcentajes. Anticiparse a la liquidación evita sorpresas y permite, si procede, interponer una reclamación en tiempo y forma antes de que se acumulen meses de aportaciones incorrectas.


