La asociación profesional la Unión de Militares de Tropa (UMT) han expresado «nuestra más rotunda condena y un profundo rechazo ante la brutal y cobarde agresión sufrida por un grupo de militares pertenecientes al Regimiento de Infantería «América» n.º 66, ocurrida en la localidad navarra de Berriozar».
La asociación profesional de militares quiere «enviar un mensaje muy claro y caluroso de fuerza, solidaridad y pronta recuperación a los compañeros hospitalizados y lesionados, que han sufrido graves consecuencias físicas como roturas de hombro, costillas, muñecas y múltiples contusiones. No estáis solos».
Explican que «aunque la Unión de Militares de Tropa es una asociación enfocada en la representación de los hombres y mujeres de la escala de Tropa y Marinería, ante actos de violencia, injusticia o intolerancia no existen divisiones ni escalas. En la UMT tenemos claro que un militar es un compañero, independientemente de su empleo o escala. Todos vestimos el mismo uniforme, compartimos la misma vocación de servicio y defendemos la misma bandera».
Por ello, la UMT estará siempre «presente para alzar la voz por cualquier miembro de las Fuerzas Armadas que sea objeto de persecución o violencia, visibilizando los problemas de nuestro colectivo y garantizando que la dignidad de los militares no se pisotee bajo ninguna circunstancia».
Añaden que «ante la gravedad de los hechos y los indicios de que la condición de militar haya podido ser el detonante de este ataque cobarde, desde UMT manifestamos la necesidad de una respuesta contundente por parte del Estado: Justicia ejemplar de oficio: Exigimos a las autoridades policiales, a la Fiscalía y a la Justicia que actúen con la máxima firmeza y celeridad, investigando el trasfondo de esta agresión por si pudiera constituir un gravísimo delito de odio y persecución hacia el colectivo militar».
La UME reclama al «Ministerio de Defensa que no ponga de perfil. Es imperativo que la institución asuma de forma proactiva la protección, la defensa jurídica integral y el amparo institucional de sus servidores públicos cuando son atacados por el mero hecho de pertenecer a las Fuerzas Armadas».
Finalmente, la UMT «pone a total disposición de los compañeros agredidos y de sus familias toda nuestra red asociativa, nuestro acompañamiento moral y nuestra orientación profesional para que se sientan arropados en todo momento durante el proceso. Ni un paso atrás en la defensa de nuestros derechos Es inaceptable que en la sociedad actual los miembros de las Fuerzas Armadas tengan que sentir temor en su vida personal por vestir un uniforme, llevar una camiseta de la selección o sentirse orgullosos de su profesión. Ser militar no puede ser nunca motivo de persecución», concluyen.
Nueve militares heridos
De momento, la Guardia Civil ya investiga si los nueve agredidos brutalmente por un grupo de encapuchados mientras veían la final de la Copa del Mundo en un bar de Berriozar, en Navarra, trabaja con la hipótesis de que los agresores podrían pertenecer al entorno de los Indar Gorri, los ultras del Club Atlético Osasuna de fútbol.
Los militares, todos de menos de 30 años, pertenecen al regimiento América 66 del Ejército de Tierra, con base en Aizoáin, y se encontraban viendo el partido de fútbol en la terraza de un bar al que acuden con regularidad. Los soldados ocupaban una de las mesas del establecimiento acompañados de una bandera de España que habían colocado junto a ellos y vestidos con camisetas de la selección. Junto a ellos llenaban el bar otros grupos de personas entre los que había varios menores de edad.
Los videos que recogen el momento de la agresión reflejan como unos veinte encapuchados irrumpieron en el bar armados con bates de madera y barras metálicas arrasando a su paso, arrojando violentamente sillas y mesas. El parte de lesiones sufrido por los agredidos incluyó brechas en la cabeza, costillas y muñecas rotas y laceraciones por cristales que tuvieron que ser atendidas por los servicios médicos. Los agredidos pertenecen al regimiento de Infantería América 66, de Cazadores de Montaña, se encuentra en el acuartelamiento de Aizoáin, muy próximo a Berriozar.
