EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El BCE ha subido los tipos 25 puntos básicos y deja la facilidad de depósito en el 2,50%, su segunda alza del año.
- ¿Quién está detrás? El Consejo de Gobierno del BCE, con Christine Lagarde al frente, ante un shock energético por el conflicto de Irán.
- ¿Qué impacto tiene? Se encarecen las hipotecas variables ligadas al euríbor y golpea a España, con la inflación más alta de la eurozona: 4,5% en agosto.
El BCE ha completado este jueves una subida de tipos de 25 puntos básicos y coloca la facilidad de depósito en el 2,50%. Es la segunda alza del año y llega con el Brent por encima de los 100 dólares por barril.
El dinero se encarece por segunda vez en tres meses
El Consejo de Gobierno del BCE elevó el tipo de la facilidad de depósito del 2,25% al 2,50%. Es la segunda subida desde el 11 de junio, cuando la institución actuó por primera vez en tres años. El tipo principal de financiación se incrementó hasta el 2,65% y la facilidad marginal de crédito, hasta el 2,90%.
En el comunicado del BCE, la autoridad monetaria reconoce que ‘el conflicto en Oriente Medio sigue generando presiones inflacionistas’ y que la inflación se mantendrá ‘muy por encima del objetivo durante un periodo prolongado’. Las proyecciones del personal técnico sitúan la inflación general en el 3% este año y revisan al alza 2027 y 2028, hasta el 2,5% y el 2,1% respectivamente. Para Christine Lagarde, el 2% no llegará antes de 2028.
La presidenta del BCE, Christine Lagarde, ya había anticipado este movimiento en julio, cuando el consejo mantuvo los tipos pero encargó escenarios sobre petróleo y gas. ‘La carga de la prueba recae en los datos’, dijo entonces, y añadió que el impacto inflacionista completo del shock energético aún no se había manifestado.
La energía dispara la inflación, no la demanda
La decisión se adopta tras un dato de inflación en agosto del 3,3%, frente al 2,9% de julio y el nivel más alto desde septiembre de 2023. La práctica totalidad del aumento procede de los costes energéticos: la inflación de la energía se disparó al 14,3% desde el 10,3% anterior, mientras el crudo sigue condicionado por los combates en torno al estrecho de Ormuz. El Brent volvió a superar los 100 dólares por barril el miércoles.
Por debajo de la superficie, la imagen es más tranquila. La inflación subyacente, que excluye energía, alimentos, alcohol y tabaco, bajó al 2,4% desde el 2,5%. La de los servicios, la más sensible a los salarios, también descendió al 3% desde el 3,3%. Sigue habiendo pocos indicios de que la energía cara se esté trasladando al resto de la economía.
La subida no responde a una economía recalentada: es un seguro contra un petróleo caro que aún no ha mostrado todo su impacto inflacionista.
Esa distinción aparece en un estudio del propio BCE publicado a comienzos de mes. Sus economistas concluyen que los factores adversos de oferta energética explican en torno al 90% del aumento de la inflación de la energía entre enero y mayo de este año. La tesis oficial es que los estímulos de demanda y de política pública tienen un papel menor, a diferencia del repunte de 2021-2022.

El Eje del Poder Europeo
La media de la eurozona oculta una dispersión enorme. En agosto, España registró un 4,5%, Alemania un 2,9% y Francia un 2,7%, tres economías expuestas al mismo choque energético con resultados claramente distintos. La subida de tipos del BCE no enfría a todos por igual: golpea más a las economías con mayor peso de la energía y con hipotecas variables, y España encaja en ambas categorías.
El euríbor, referencia de la mayoría de las hipotecas españolas a tipo variable, sentirá el movimiento en los próximos días. La inflación española ya está dos décimas por encima del dato de la eurozona y el BCE mantiene el tipo de depósito dentro del rango considerado neutral. Ir más allá supondría frenar activamente la economía; por ahora, Fráncfort evita dar ese paso. La atención se dirige ahora a los otros bancos centrales: la Reserva Federal anunciará su decisión el 16 de septiembre, el Banco de Inglaterra el 17 y el Banco de Japón el 18. El Banco de Inglaterra, con una referencia muy superior en el 3,75%, parece inclinado a mantener tipos.
El debate en el Consejo de Gobierno tampoco es unánime. Las economías del sur, con España e Italia como referencias, piden no endurecer más de la cuenta porque el encarecimiento del crédito llega cuando sus costes energéticos ya superan la media. Los halcones del norte consideran insuficiente la reacción si el petróleo se mantiene por encima de los 100 dólares.
El precedente de 2021-2022 fue distinto: entonces la inflación vino acompañada de una demanda pospandémica fuerte y de estímulos fiscales simultáneos, y el BCE respondió con subidas más agresivas. Ahora, el choque es sobre todo de oferta energética. La diferencia importa porque define cuánto puede subir el precio del dinero sin estrangular el crecimiento.
