La asociación profesional Independientes de la Guardia Civil (IGC) plantea reconocer el esfuerzo adicional de quienes deben prestar servicio temporalmente lejos de su residencia habitual, una realidad cotidiana en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que «se suma a unas dietas diarias insuficientes de 48,92 euros para alojamiento y 28,21 euros para manutención en el Grupo 3 (Escala de cabos y guardias)».
Por eso desde IGC se ha trasladado a la Dirección General de la Guardia Civil una propuesta para crear una productividad específica destinada a reconocer la elevada movilidad y el esfuerzo adicional de los guardias civiles que deben prestar servicio temporalmente lejos de su residencia habitual para atender las necesidades de la Administración.
La iniciativa parte de una realidad inherente a las fuerzas de seguridad: por las características de sus funciones, están sometidas a unas necesidades de movilidad muy superiores a las habituales en el resto de la función pública, una circunstancia que actualmente no cuenta con un reconocimiento específico. No se trata, además, de situaciones excepcionales.
«El ejemplo lo tenemos a diario. Refuerzos de unidades, dispositivos extraordinarios, operaciones especiales, necesidades estacionales, cobertura temporal de carencias de personal o acontecimientos que requieren incrementar la presencia policial obligan constantemente a desplazar guardias civiles de un punto a otro del territorio», apuntan desde IGC.
Esa capacidad de movilizar efectivos es esencial para el funcionamiento de la Guardia Civil y para garantizar que la Administración pueda responder allí donde surge una necesidad. IGC no cuestiona esa movilidad. Lo que plantea es que «una exigencia profesional de tal magnitud deje de carecer de un reconocimiento específico».
Para la asociación, la movilidad no termina cuando se paga el desplazamiento. Porque «una comisión de servicio no supone únicamente viajar hasta otra localidad, alojarse y trabajar temporalmente en otra unidad. Cuando la comisión se prolonga durante semanas o meses, el guardia civil continúa manteniendo los gastos de su residencia habitual mientras debe afrontar los derivados de permanecer en otro lugar», añaden.
A ello se añaden los desplazamientos para regresar periódicamente a su domicilio, la separación del núcleo familiar y, en muchos casos, la necesidad de reorganizar el cuidado de hijos, mayores o familiares dependientes. «Todo ello se agrava cuando la comisión es forzosa, responde a una necesidad urgente de la Administración, se desarrolla a gran distancia o se prolonga durante un periodo considerable», explican desde IGC.
Para la asociación de guardias, si la Administración necesita disponer de esa movilidad para garantizar el servicio, «también debe reconocer el esfuerzo adicional que exige a quienes la hacen posible. A la falta de reconocimiento se suman unas dietas de hace más de 20 años Esta realidad se produce, además, en un contexto en el que las cantidades establecidas para afrontar los gastos de las comisiones de servicio se encuentran claramente alejadas de los costes actuales».
Para el Grupo 3, las escala básica de la Guardia Civil, las cuantías previstas en territorio nacional son de 48,92 euros diarios para alojamiento y 28,21 euros para manutención, hasta un total de 77,13 euros por dieta completa. Estas cuantías fueron fijadas en 2005, por lo que más de veinte años después siguen sirviendo de referencia para desplazamientos que se realizan con los precios de 2026.
Para IGC, existe una contradicción evidente: «la Administración necesita una Guardia Civil con una enorme capacidad de movilidad territorial, pero esa movilidad se afronta con unas indemnizaciones establecidas hace más de dos décadas y sin un reconocimiento específico del esfuerzo adicional que supone para el profesional».
Por ello reclaman que «actualizar las dietas es necesario, pero no suficiente IGC considera fundamental diferenciar ambas cuestiones. Las indemnizaciones por razón del servicio están destinadas a compensar los gastos ocasionados por el desplazamiento». Por ello, la asociación considera necesaria su adecuación a los costes actuales. Pero incluso unas dietas correctamente actualizadas no compensarían las consecuencias personales, familiares y profesionales derivadas de permanecer durante semanas o meses lejos de la residencia habitual.
La propuesta presentada por IGC «contempla una productividad específica por comisión de servicio fuera de la residencia habitual, diferenciada de las indemnizaciones por razón del servicio porque responde a una finalidad distinta: reconocer las especiales condiciones en las que temporalmente se desarrolla la prestación profesional».
La productividad que propone IGC pretende reconocer la movilidad, disponibilidad y esfuerzo adicional que la Administración exige al profesional. Por ello proponen que esta productividad no dependa del empleo, escala o unidad del guardia civil, sino de las circunstancias objetivas de cada comisión. La duración, la distancia respecto de la residencia habitual, la dificultad real para regresar al domicilio, el carácter voluntario, forzoso o urgente de la comisión y las circunstancias de especial disponibilidad o exigencia serían los elementos utilizados para determinar el reconocimiento.
El presidente de IGC, Daniel Fernández, afirma que «La movilidad forma parte de nuestro trabajo, pero eso no significa que no deba reconocerse». Para IGC, esta iniciativa no pretende cuestionar las comisiones de servicio ni limitar la capacidad de la Guardia Civil para desplazar efectivos.
Fernández argumenta que «el ejemplo lo tenemos a diario. Cuando falta personal, hay que reforzar una unidad o surge una necesidad extraordinaria, los guardias civiles se desplazan allí donde se les necesita. Esa movilidad forma parte de nuestra profesión y es imprescindible para garantizar el servicio. Lo que no parece razonable es que una de las mayores exigencias de movilidad dentro de la Administración no tenga un reconocimiento específico y, además, siga afrontándose con dietas fijadas hace más de veinte años».
IGC ha solicitado a la Dirección General que estudie la creación de esta modalidad específica de productividad, establezca criterios objetivos para determinar sus beneficiarios y cuantías y analice su compatibilidad con las indemnizaciones por razón del servicio y otros conceptos retributivos cuando respondan a finalidades diferentes. «La Guardia Civil necesita movilidad para estar allí donde los ciudadanos la necesitan. Ha llegado el momento de que esa disponibilidad no solo se exija, sino que también se reconozca», concluyen desde IGC
