EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La ESMA advierte en su informe semestral de que los mercados de predicción están ‘plagados de información privilegiada’ y requieren ‘supervisión continua’.
- ¿Quién está detrás? La Autoridad Europea de Valores y Mercados, con Polymarket y Kalshi como principales focos del aviso.
- ¿Qué impacto tiene? Refuerza la prohibición de facto en la UE y agranda la divergencia con Estados Unidos. Los inversores españoles solo acceden mediante VPN, fuera del radar supervisor.
La Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA) ha lanzado este jueves una advertencia sin matices: los mercados de predicción están ‘plagados de información privilegiada’ y exponen a los inversores minoristas a pérdidas y explotación.
El aviso figura en el informe semestral de riesgos del supervisor europeo y pone el foco en plataformas como Polymarket y Kalshi. La ESMA detecta ‘diversas preocupaciones en materia de protección del inversor e integridad del mercado’ y avisa de que ambas ‘requieren una supervisión continua’.
Los mercados de predicción permiten apostar sobre eventos futuros: resultados electorales, competiciones deportivas o el precio del petróleo. En Estados Unidos se han popularizado; en gran parte de Europa siguen vetados al no contar con autorización para operar como servicios de inversión.
El regulador describe un entorno de ‘juego especulativo’ sin las salvaguardas de los productos financieros regulados. La estructura a modo de videojuego, la dinámica emocional y la promoción en redes sociales, afirma, exponen a los inversores inexpertos a pérdidas significativas, comportamientos adictivos y explotación por parte de operadores más sofisticados.
El riesgo de manipulación alcanza, según la ESMA, ‘nuevos niveles’ en las plataformas con verificación de identidad limitada, caso de Polymarket. El regulador señala que ‘un número creciente de incidentes demuestra que los mercados de predicción están plagados de uso de información privilegiada’.
Uno de los ejemplos que maneja el supervisor es el de Gannon Ken Van Dyke, el soldado estadounidense acusado el pasado abril de apostar en Polymarket sobre la operación para capturar al líder venezolano Nicolás Maduro, con la que obtuvo un gran beneficio.
La ESMA no discute si estos productos son legales en la UE: entiende que la combinación de anonimato y volumen de contratos abre la puerta a una asimetría informativa peligrosa.
Por qué España importa en este pulso regulatorio
España no cuenta con un marco nacional ad hoc. Cualquier producto de inversión ofrecido a minoristas necesita pasaporte MiFID II o autorización de la CNMV; estas plataformas carecen de él. El acceso es técnicamente posible con VPN y criptoactivos, pero queda en el territorio de la oferta irregular.
Para el inversor español, la diferencia con un bróker regulado es enorme. Si hay pérdidas no hay Fondo de Garantía, ni formulario de reclamación ante un supervisor, ni transparencia sobre quién está al otro lado de la operación.
El aviso de la ESMA no es una multa, pero sirve de guía para que los supervisores nacionales como la CNMV refuercen el mensaje. También alimentará la próxima revisión de MiFID II, donde Bruselas tendrá que decidir si el aparato protector europeo basta o si hay que regular estos contratos de predicción explícitamente.

El Eje del Poder Europeo
El primer desencuentro es de diagnóstico. La ESMA ve un juego con disfraz financiero; la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC) ve un mercado legítimo que puede encajarse bajo supervisión. Las dos posturas no son conciliables a corto plazo.
Washington combina apertura comercial con control represivo: ha aprobado productos basados en contratos similares a los de predicción y, al mismo tiempo, mantiene abierta una investigación sobre Polymarket. Europa, en cambio, apuesta por el perímetro defensivo.
Dentro de la UE no hay una voz única. Malta estudia un marco regulatorio propio, y Polymarket acaba de unirse a Blockchain for Europe, la patronal con sede en Bruselas, para acelerar su desembarco político. La Autoridad de Conducta Financiera británica, por su parte, revisa el acceso minorista a este mercado, aunque recuerda que la prohibición de opciones binarias sigue siendo su referencia.
La presión del sector no es menor. Kalshi, que este año ha superado a Polymarket por volumen, ha declarado que trabaja para replicar su modelo regulado en el extranjero y mantiene conversaciones con varios reguladores internacionales. Si consigue abrir la puerta europea, Bruselas tendrá que escribir reglas para un negocio que hoy linda con la ilegalidad.
La lectura a cinco años es una batalla de diseño regulatorio. Si Europa opta por legalizar estos contratos, lo hará previsiblemente bajo el paraguas de MiFID II, con verificación de identidad y protección al minorista. Si no, el limbo actual castigará solo al inversor menos sofisticado y premiará a quienes operan desde jurisdicciones más laxas.
Habrá que seguir la próxima revisión de riesgos de la ESMA y las conversaciones que Malta mantenga con el supervisor. Y, sobre todo, si la CFTC resuelve su investigación sobre Polymarket, el mensaje transatlántico sobre los mercados de predicción será aún más difícil de homogeneizar.

