El 24 de junio de 2022 permanece como una de las fechas más controvertidas de la política migratoria en la frontera entre España y Marruecos. Tres años después, el informe anual elaborado por Border Resistance vuelve a poner el foco sobre aquella jornada, reconstruyendo los hechos desde el desplazamiento inicial de los migrantes hasta las consecuencias posteriores que, según la organización, siguen afectando a supervivientes, familiares y desaparecidos.
El documento dedica una parte sustancial de su contenido a lo sucedido en el paso fronterizo del Barrio Chino de Melilla, describiendo una secuencia de acontecimientos que, según la organización, evidencia una preparación previa del dispositivo desplegado en la frontera y una respuesta que terminó provocando un elevado número de víctimas.

Un desplazamiento sin intervención hasta llegar a la frontera
El informe explica que durante la mañana del 24 de junio de 2022 más de 1.500 solicitantes de asilo, entre ellos dos mujeres procedentes de Sudán y Chad, descendieron desde el monte Gurugú, próximo a Nador, hasta la frontera de Melilla en un recorrido de aproximadamente una hora. Según Border Resistance, durante todo ese trayecto no fueron interceptados por las autoridades marroquíes, pese a atravesar zonas cercanas a distintos cuarteles de seguridad.
La organización sostiene que, mientras el grupo avanzaba sin ser dispersado, en el paso fronterizo ya existía un importante despliegue formado por efectivos de la Gendarmería, Fuerzas Auxiliares, Policía y agentes vestidos de civil. Además, cita una contrainvestigación elaborada por Border Forensic que, según el informe, muestra la presencia de fuerzas marroquíes desde el día anterior y modificaciones en el terreno realizadas durante los meses previos mediante excavaciones.
El documento interpreta estos elementos como indicios de una planificación previa del operativo desarrollado ese día, aunque esta constituye la valoración realizada por la propia organización autora del informe.
El momento en que la situación derivó en una tragedia
Según la reconstrucción realizada por Border Resistance, los solicitantes de asilo intentaron acceder al recinto fronterizo alrededor de las nueve de la mañana utilizando una sierra eléctrica para abrir una de las puertas y tratando posteriormente de escalar la valla. El informe asegura que, en esos primeros instantes, no existía una situación de pánico generalizada.
La situación cambió pocos minutos después. La organización sostiene que comenzaron los lanzamientos de piedras y gases lacrimógenos por parte de las fuerzas marroquíes, produciéndose las primeras lesiones antes incluso de que existiera un enfrentamiento directo entre ambos grupos. También afirma que varios vehículos oficiales permanecían junto a la valla y fueron utilizados para acceder a la parte superior del vallado fronterizo.
Tras agotarse la batería de la sierra utilizada por algunos migrantes, el informe describe cómo la concentración de personas en un espacio reducido, unida al empleo continuado de gases lacrimógenos y al lanzamiento de piedras, habría provocado situaciones de asfixia, estampidas y caídas desde la valla.
Border Resistance sostiene que, a partir de las diez y media de la mañana, comenzó una segunda fase caracterizada por una actuación directa contra personas que ya se encontraban en el suelo. El documento describe golpes con porras, patadas y lanzamiento de piedras contra heridos e inconscientes, además del apilamiento de decenas de personas en un espacio reducido sin recibir asistencia sanitaria inmediata.

Víctimas, desapariciones y denuncias sobre la actuación posterior
Uno de los aspectos que mayor relevancia adquiere en el informe es el relativo al número de víctimas. Border Resistance sostiene que la actuación desarrollada ese día dejó al menos 27 personas fallecidas, más de 70 desaparecidas y cientos de detenidos, cifras superiores a las oficialmente reconocidas por las autoridades marroquíes.
El documento señala además que las imágenes difundidas por la Asociación Marroquí de Derechos Humanos de Nador mostrarían cadáveres y heridos apilados en la entrada del paso fronterizo mientras continuaban las agresiones, asegurando que el traslado de los heridos comenzó varias horas después y que la evacuación de los fallecidos tuvo prioridad.
Asimismo, el informe denuncia el empleo de gases lacrimógenos, balas de goma y otros aerosoles utilizados a muy corta distancia, afirmando que estas actuaciones incrementaron tanto el número de lesionados como los casos de pérdida de conciencia entre quienes se encontraban en primera línea.
Las víctimas, las desapariciones y la incertidumbre que persiste
Además de reconstruir los hechos ocurridos durante la jornada del 24 de junio de 2022, el informe de Border Resistance dedica una parte importante de su investigación a seguir el rastro de quienes fueron considerados desaparecidos tras la tragedia. Según el documento, el balance humano continúa rodeado de incertidumbre y muchas familias siguen sin conocer el destino definitivo de sus familiares.
La organización explica que, tras mantener contacto con supervivientes y con personas que posteriormente abandonaron prisión, consiguió actualizar la situación de varios jóvenes sudaneses que inicialmente figuraban como desaparecidos en la relación elaborada por la Asociación Marroquí de Derechos Humanos de Nador. Gracias a esos testimonios, Border Resistance afirma haber confirmado que algunos de ellos permanecieron encarcelados durante años antes de recuperar la libertad, mientras otros lograron abandonar Marruecos.
Sin embargo, el informe también subraya que no todos los casos pudieron resolverse. Entre los nombres que continúan apareciendo como desaparecidos figura Yassin Hussein Abakar, del que la organización asegura que no existen noticias desde el propio 24 de junio de 2022, convirtiéndose en uno de los símbolos de las incógnitas que todavía rodean aquella jornada.
La investigación también recuerda que la cifra oficial de fallecidos ofrecida por las autoridades marroquíes quedó fijada finalmente en 23 personas, mientras que la Asociación Marroquí de Derechos Humanos aseguró haber contabilizado 27 cadáveres en la morgue de Nador. Para Border Resistance, esta diferencia refleja que aún persisten dudas sobre el número real de víctimas, los lugares de enterramiento y el destino final de quienes nunca volvieron a aparecer.
El documento sostiene igualmente que cerca de 1.000 migrantes fueron deportados después de los hechos hacia distintos puntos de Marruecos e incluso hacia Argelia, incluyendo personas heridas y con discapacidad. Según el informe, esos traslados se realizaron sin proporcionar asistencia sanitaria suficiente ni alimentación adecuada.
Asimismo, Border Resistance afirma que aproximadamente 400 solicitantes de asilo fueron objeto de una devolución inmediata hacia territorio marroquí en pleno desarrollo de los acontecimientos. El informe interpreta esa actuación como parte de una coordinación previa entre las autoridades marroquíes y españolas, una valoración que atribuye expresamente a la organización autora del documento.

Las condenas a catorce migrantes reabren la polémica judicial
El informe también analiza las consecuencias judiciales derivadas del intento de entrada en Melilla. Según Border Resistance, 14 migrantes terminaron siendo condenados por el Tribunal de Apelación de Nador a diez años de prisión firme, después de un proceso judicial cuya evolución ocupa varias páginas del documento.
La organización explica que las investigaciones comenzaron con declaraciones de agentes marroquíes y de los propios migrantes detenidos. Durante todas las fases del procedimiento, añade el informe, los acusados rechazaron los delitos que se les atribuían.
El texto reconstruye la evolución de las resoluciones judiciales hasta llegar a la sentencia definitiva de noviembre de 2024. Inicialmente fueron condenados a dos años de prisión; posteriormente la pena aumentó a cuatro años tras un recurso del fiscal y, finalmente, el Tribunal de Casación ordenó revisar nuevamente el procedimiento, concluyendo con una condena de diez años por delitos relacionados con lesiones que habrían provocado la muerte sin intención de causarla, además de otros cargos vinculados a la migración.
Border Resistance incorpora además la valoración del abogado Abdelhakim Nouaiti, representante de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos en Nador, quien califica la sentencia de «impactante» y sostiene que el procedimiento carecía de pruebas suficientes para atribuir los mismos hechos a todos los acusados. El informe añade que seis de los condenados ni siquiera pudieron presentar recurso de casación.
El caso de Omar Ishaq, símbolo del sufrimiento tras la tragedia
Uno de los capítulos más extensos del informe está dedicado a Omar Ishaq, superviviente de la masacre y solicitante de asilo sudanés. Border Resistance reconstruye con detalle su itinerario desde que abandonó Sudán hasta su situación médica y administrativa varios años después de los acontecimientos de Melilla.
Según el documento, Ishaq huyó de Sudán por motivos políticos y llegó a Marruecos en 2021. Participó en el intento de acceder a Melilla el 24 de junio de 2022 y sufrió una lesión en un ojo durante aquella jornada. Posteriormente comenzó un largo recorrido por Marruecos, Argelia, Níger y Túnez, marcado por deportaciones, enfermedades y graves dificultades para acceder a atención sanitaria especializada.
El informe relata que su estado de salud empeoró progresivamente tras padecer hepatitis viral, tuberculosis y la sospecha de un posible tumor hepático. Border Resistance reproduce incluso un informe médico en el que se solicita una evaluación urgente y diversas pruebas diagnósticas para determinar el origen de la lesión detectada en el hígado.
La organización sostiene que la publicación de su caso provocó finalmente la intervención de ACNUR en Argelia, que facilitó su traslado para realizar pruebas médicas. No obstante, el informe denuncia que continuó viviendo en condiciones precarias, con problemas de alojamiento, alimentación y acceso al tratamiento adecuado, mientras permanecía expuesto al riesgo de nuevas deportaciones.
Un episodio que sigue marcando el debate migratorio
A través de las páginas comprendidas entre la 8 y la 28, Border Resistance presenta la masacre de la valla de Melilla como el eje central de su informe anual. La organización reconstruye la secuencia de los hechos, documenta el seguimiento de algunos desaparecidos, analiza las condenas impuestas a varios migrantes y dedica un amplio espacio al caso de Omar Ishaq como ejemplo de las consecuencias que, según el documento, continúan sufriendo algunos supervivientes.
El informe mantiene que las incógnitas sobre el número definitivo de víctimas, la situación de los desaparecidos y las actuaciones desarrolladas durante aquella jornada siguen sin resolverse plenamente. Desde esa perspectiva, el documento plantea que los acontecimientos del 24 de junio de 2022 continúan siendo uno de los episodios más controvertidos de la gestión migratoria en la frontera sur y reclama que las circunstancias descritas sean objeto de un mayor esclarecimiento.
